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Socialismo y moral revolucionaria: Ernesto ’Che’ Guevara // ’Obras escogidas’, "Palabras sobre el Socialismo", "Contra el burocratismo" y "La guerra de guerrillas"

Lunes 11 de octubre de 2010, por Redacción

En el 43 aniversario del asesinato de Ernesto ’Che’ Guevara, recogemos el perfil escrito por el periodista Emilio J. Corbière sobre su significación ético-política, más allá del mito, como personalidad de nuestra época. Se añaden varios textos de Che Guevara: "La guerra de guerrillas", "Palabras sobre el socialismo", "Contra el burocratismo" y Obras escogidas.

Foto: Ernesto “Che” Guevara, de Alberto Korda

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Zamba del "Che" Víctor Jara

Ernesto Guevara no es sólo el quijote revolucionario, el teórico de la construcción socialista, es algo mucho más importante: es el ejemplo moral.

Este recuerdo podrá parecer poco materialista, se podrá decir que se trata de una apreciación subjetiva. Pero me apresuro a responder que no es así, porque la moral revolucionaria integra, en un lugar principal, la cosmovisión que del hombre y la sociedad tiene el marxismo.

Guevara fue eso: un ejemplo militante de moral firme. Internacionalista, vibró ante el ataque criminal de los norteamericanos contra la Guatemala de Jacobo Arbenz. Eso, y otras razones políticas e ideológicas, le determinaron a unirse al grupo de patriotas cubanos, encabezados por Fidel Castro, para liberar a Cuba de la dictadura de Fulgencio Batista.

¿Qué hizo a Guevara abandonarlo todo: familia, fortuna personal, carrera profesional, para unirse a ese puñado de luchadores? ¿Qué fuerza le movió a afincarse en la isla del Caribe, lejos de su patria de nacimiento? ¿Por qué el Che, después del triunfo de la Revolución, y cuando ésta se consolidaba, ocupando altos cargos y responsabilidades ministeriales, abandonó esa seguridad y partió hacia Bolivia para enfrentar a los militares gorilas y los ’rangers’ entrenados en los Estados Unidos?.

Esa fuerza no tenía nada de misterioso, ni había caído del cielo. Nació de su conciencia -individual y social- y se llama moral revolucionaria.

Fueron las mismas convicciones por las que el escritor norteamericano John Reed peleó en la Revolución de Octubre junto a los obreros y campesinos rusos. Fue el mismo idealismo que movilizó al médico Norman Bethune, quien en representación de la izquierda de Estados Unidos y Canadá, se unió a los revolucionarios comunistas chinos y se distinguió por su valor y sus conocimientos científicos en el 8° Ejército, donde murió a raíz de una infección, mientras curaba heridos.

Era el mismo espíritu moral de los brigadistas internacionales, muchos de ellos argentinos, que convergieron en 1936, a la España Republicana para luchar contra el fascismo. Y como éstos hay muchos otros ejemplos.

Desde luego que el Che no rechazaba a quienes, desde la caída de Batista, se dieron a la ciclópea tarea de construir la nueva Cuba. Él mismo fue ministro y funcionario. Pero en un momento de inflexión de su vida, creyó que debía continuar la lucha junto a otros pueblos latinoamericanos en su largo y empinado camino hacia la liberación. Y así partió a Bolivia.

Como Francisco de Miranda

Puede compararse a Guevara con Francisco de Miranda. Guevara era del mismo metal humano que el de Miranda. El venezolano, precursor de la Independencia, había combatido, como voluntario en las Revoluciones Norteamericanas de 1776, en la Revolución Francesa de 1789, y retornó a su América Latina, cuando llegó la hora de combatir por la emancipación de las colonias hispanoamericanas. Los españoles le apresaron, le encerraron en un calabozo bajo tierra, y al morir en cautiverio, cremaron sus restos, al parecer, para no dejar rastro de su vida. En el museo histórico de Caracas, junto al lugar donde reposan los restos del Libertador Bolívar y otros patriotas venezolanos, puede verse, aún, un féretro abierto, que como símbolo espera los restos de Miranda.

Los imperialistas de ayer y de hoy, se ensañan con los cuerpos de los revolucionarios, recurren al crimen, la tortura, la eliminación, y también al ocultamiento de los despojos de los caídos en combate.

Esa es la moral hipócrita de las clases dominantes. No saben que el ejemplo de revolucionarios como es el caso de Ernesto Guevara, su vida, sus ideas, su práctica social, trasciende a su propia persona para transformarse en un arma mucho más potente que las armas convencionales: la voluntad colectiva despliega en todos los sentidos la conciencia de la revolución y de la transformación.

En una entrevista realizada por el periodista Jean Daniel, en Argel, en Julio de 1963, para la revista ’L’Express’, el Che decía: "El socialismo económico sin la moral comunista no me interesa. Luchamos contra la miseria, pero luchamos al mismo tiempo contra la alienación. Uno de los objetivos fundamentales del marxismo es eliminar el interés, el factor ’interés individual’ y el lucro de las motivaciones psicológicas. Marx se preocupa tanto de los factores económicos como de su repercusión en el espíritu. Llamaba a esto ’hecho de conciencia’. Si el comunismo se desinteresa de los hechos de conciencia, podrá ser un método de distribución, pero no será jamás una moral revolucionaria".

Ética y libertad

Guevara era un idealista, pero el suyo era un idealismo ético, que no debe confundirse con el llamado idealismo filosófico. Por el contrario, el moralismo de las clases dominantes, en realidad, su inmoralidad, siempre protege la ausencia de libertad, la desigualdad, la explotación, ni bien se determinan ásperos antagonismos de clase.

El contenido del nuevo ideal moral deriva de una profunda necesidad social, de una cálida aspiración, de una enérgica voluntad de algo distinto, de algo opuesto a lo que existe. En pocas palabras, el ideal moral es el conjunto de deseos y aspiraciones que provoca el antagonismo con el estado de cosas existente.

El ideal moral así entendido es un medio de reunir e incitar a las fuerzas transformadoras en la lucha contra el ordenamiento existente y se constituye en una palanca poderosa para superar ese estado de cosas.

La moral revolucionaria, entonces, no es sólo negación, contradicción, sino medio para reunir e impulsar a las fuerzas de las clases oprimidas. Surge de las condiciones económico-sociales, del desarrollo tecnológico de cada sociedad nacional, y del desarrollo cultural y al igual que el instinto social, el ideal moral no es un fin, sino una fuerza, o bien un arma en la lucha social por la existencia; el ideal moral es un arma particular en la particular situación de la lucha de clases, en la lucha por la liberación nacional.

Los héroes de que hablaban los historiadores burgueses, como Guizot, Michelet, Carlyle, eran ’iniciadores’, ’grandes’, que parecían generarse respecto de su época. El hombre nuevo del que habla el socialismo, no es aquel quimérico héroe de los clásicos o de la historiografía liberal-reaccionaria del Siglo XIX.

El viejo Jorge Plejanov decía que las particularidades individuales de las personalidades eminentes determinan el aspecto individual de los acontecimientos históricos, y el elemento casual, desempeña siempre cierto papel en el curso de estos acontecimientos, cuya orientación está determinada, en última instancia, por las llamadas causas generales, es decir, por el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones mutuas entre los hombres en el proceso económico-social de la producción, que aquél determina. Pero hay en realidad una interdeterminación, una interrelación entre persona y medio, que no es mecánica sino que se transforma dialécticamente en creación. Lo dijo Mariátegui, el socialismo es ’creación heroica’.

Guevara reflexionó en forma creadora sobre este tema de la moral revolucionaria, sobre el rol del individuo y de las masas en la sociedad.

Sostenía que hay una estrecha unidad dialéctica entre el individuo y la masa, y que ésta como conjunto de individuos, se interrelaciona con los dirigentes.

En cuanto al individuo, Guevara señalaba que como producto no acabado, los aspectos negativos del pasado se trasladan al presente en la conciencia individual, y que para erradicar esa falsa conciencia, debía realizarse un trabajo continuo.

Persona y autoeducación

Un proceso doble, donde actúa, por un lado la sociedad con la educación directa e indirecta, y en donde el individuo se somete también a un proceso de formación o autoeducación.

En los momentos revolucionarios es fácil potenciar los estímulos morales, pero para mantener esa nueva conciencia que se forja con el desarrollo de la nueva sociedad es necesario desarrollar una conciencia en la que los valores adquieran categorías nuevas, y para ello, decía el Che, "la sociedad en su conjunto debe convertirse en una gigantesca escuela".

En el período de construcción del socialismo, señalaba Guevara, "podemos ver el hombre nuevo que va naciendo. Su imagen no está todavía acabada; no podría estarlo nunca ya que el proceso marcha paralelo al desarrollo de formas económicas nuevas".

El camino es largo y lleno de dificultades. A veces, por extraviar la ruta hay que retroceder; otras, por caminar demasiado aprisa, dirigentes y masas se separan. Para lograr los cauces que permitan un crecimiento armónico y creativo, es necesario crear los mecanismos, las instituciones revolucionarias que permitan la "identificación" -decía el Che- "entre el gobierno y la comunidad en su conjunto, ajustada a las condiciones peculiares de la construcción del socialismo y huyendo al máximo de los lugares comunes de la democracia burguesa".

Advertía Guevara que es preciso acentuar la participación consciente, individual y colectiva, en todos los mecanismos de dirección y producción y ligarlos a la idea de la necesidad de la educación técnica e ideológica, de manera que sienta cómo estos procesos son estrechamente interdependientes y sus avances son paralelos. "Así logrará" -decía el Che- "la total conciencia de su ser social, lo que equivale a su realización plena como criatura humana, rotas las cadenas de la enajenación".

Agregaba que "esto se traducirá concretamente en la reapropiación de su naturaleza a través del trabajo liberado y la expresión de su propia condición humana a través de la cultura y el arte".

Sin dogmas ni teoremas

Guevara no creía que el socialismo, su construcción, fuera un dogma o un teorema. Tampoco una forma de capitalismo de Estado. Por eso reflexionaba diciendo que "el socialismo es joven y tiene errores. Los revolucionarios carecemos, muchas veces, de los conocimientos y la audacia intelectual necesaria para encarar la tarea del desarrollo de un hombre nuevo por métodos distintos a los convencionales y sufren de la influencia de la sociedad que los creó. La desorientación es grande y los problemas de la construcción material nos absorben".

Es por eso que pensaba que la lucha contra el dogmatismo y la superficialidad, era una tarea de todo momento en la construcción del socialismo.

En su carta a ’Marcha’ de Montevideo, publicada por el semanario el 12 de marzo de 1965, titulada ’El socialismo y el hombre en Cuba’, Guevara concluye de la siguiente manera:

"Nosotros, socialistas, somos más libres porque somos más plenos; somos más plenos por ser más libres" y agrega después: "el camino es largo y desconocido en parte; conocemos nuestras limitaciones. Haremos el hombre del siglo XXI: nosotros mismos. Nos forjaremos en la acción cotidiana, creando un hombre nuevo con una nueva técnica. La personalidad juega el papel de movilización y dirección en cuanto encarna las más altas virtudes y aspiraciones del pueblo y no se separa de la ruta".

Las nuevas generaciones

Ésta era la moral revolucionaria de la que hablaba el Che, es su gran legado a las nuevas generaciones latinoamericanas. El Che era férreo mojón del hombre nuevo, y así lo testimonió con su propia vida, con su propio desinterés, con su abnegación. Como en los casos de John Reed o Norman Bethune, y en el de tantos otros.

Hay muchos temas para recordar en la vida polifacética de ese hombre que murió a los 39 años, cuando todavía se podía esperar lo mejor de su preclara inteligencia. Pero lo que se debe aprender de él, antes que nada, es su mensaje de libertad para los oprimidos, para todos los hombres y mujeres de esta América latina sufriente y para todos los pueblos y naciones oprimidas .

Fuente: Argenpress

Biografía: Breves datos sobre la vida y la actividad de Ernesto Che Guevara

1928 El 14 de junio nace en Rosario, Argentina, Ernesto Guevara, primogénito de Ernesto Guevara Lynch y Celia de la Serna.

1946-1953 Estudiante de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.

1950 Marinero en un barco petrolero, viaja a Trinidad y a la Guayana Británica.

1951 (febrero) — 1952 (agosto) Viaja con Alberto Granados por los países latinoamericanos: visita Perú, Colombia y Venezuela, de donde regresa en avión, vía Miami (EE.UU.) a Buenos Aires.

1953 Se gradúa en la Universidad, recibe el diploma de médico.

1953—1954 Realiza el segundo viaje por los países de América Latina. Visita Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, El Salvador. En Guatemala participa en la defensa del Gobierno del presidente Arbenz, después de cuya derrota reside en México.

1954—1956 Trabaja en México de médico en la Sala de Alergia del Hospital Central.

1956 (enero—mayo) Conoce a Fidel Castro y se incorpora a su destacamento revolucionario; participa en los preparativos de la expedición del “Granma”.

1956 (junio-agosto) Es encarcelado en la ciudad de México por pertenecer al grupo de Fidel Castro. El 25 de noviembre sale del puerto de Tuxpán en el yate “Granma”, entre los 82 rebeldes encabezados por Fidel Castro. “Granma” llega a Cuba el 2 de diciembre.

1956-1959 Participa en la guerra revolucionaria contra Batista en Cuba; es dos veces herido en los combates.

1957 (27—28 de mayo) Combate de Uvero. El 5 de junio es designado comandante de la Cuarta columna.

1958 (21 de agosto) Recibe la orden de trasladarse a la provincia de Las Villas, al frente de la Octava columna “Ciro Redondo”. El 16 de octubre la columna llega a las montañas del Escambray. Del 28 al 31 de diciembre dirige la batalla de Santa Clara.

1959 (1º de enero) Liberación de Santa Clara. 2 de enero: La columna del Che entra en La Habana y ocupa la fortaleza de La Cabana. 9 de febrero: Es declarado ciudadano cubano por nacimiento. 3 de junio: Contrae matrimonio con Aleida March. 12 de junio—5 de septiembre: Viaja en misión del gobierno cubano a Egipto, Sudán, Pakistán, India, Birmania, Indonesia, Ceylán, Japón, Marruecos, Yugoslavia, España. 7 de octubre: Jefe del Departamento de Industrias del INRA. 26 de noviembre: Presidente del Banco Nacional.

1960 (5 de febrero) Participa en La Habana en la inauguración de la Exposición Soviética de Adelantos de la ciencia, la técnica y la cultura; por primera vez se entrevista con A. I. Mikoyán. En mayo aparece en La Habana el libro del Che "La guerra de guerrillas". 22 de octubre—9 de diciembre: Al frente de la misión económica de Cuba visita la Unión Soviética, Checoslovaquia, la RDA, la RPCh, la RDPC.

1961 (23 de febrero) Es designado ministro de Industrias y miembro del Consejo Central de Planificación, que poco más tarde pasa a dirigir simultáneamente. 17 de abril: Invasión de los mercenarios a Playa Girón. Manda las tropas en Pinar del Río. 2 de junio: Firma un acuerdo económico con la URSS. 24 de junio: Se entrevista en La Habana con Yuri Gagarin. En agosto representa a Cuba en la Conferencia del Consejo Interamericano Económico y Social (CIES) en Punta del Este (Uruguay), en la cual denuncia el carácter imperialista de la «Alianza para el Progreso». Visita Argentina y Brasil, entrevistando a los presidentes Frondizi y Quadros.

1962 (8 de marzo) Miembro de la Dirección Nacional de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI) y el 2 de marzo, miembro del Secretariado y de la Comisión Económica de ORI. 15 de abril: Habla en La Habana en el Consejo Nacional de la CTC, llamando a desplegar la emulación socialista. 27 de agosto—3 de septiembre: Se encuentra en Moscú al frente de la delegación gubernamental y partidaria. Visita Checoslovaquia. En la segunda mitad de octubre y principios de noviembre está al frente de las tropas en Pinar del Río.

1963 (mayo) Con motivo de la transformación de ORI en Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba, es designado miembro de su Comité Central, del Buró Político del CC y del Secretariado. Julio: Asiste en Argelia, encabezando la delegación gubernamental cubana, a los festejos del primer aniversario de la independencia de esta república.

1964 (16 de enero) Firma el protocolo cubano-soviético de ayuda técnica. 20 de marzo—13 de abril: Preside la delegación cubana a la Conferencia de la ONU para el Comercio y el Desarrollo en Ginebra (Suiza). 15—17 de abril: Visita Francia, Argelia y Checoslovaquia. 5—19 de noviembre: Se encuentra en la Unión Soviética al frente de la delegación cubana, en los festejos del 47 aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre. 11 de noviembre: Hace uso de la palabra en la Casa de la Amistad, en la Asamblea constituyente de la Sociedad de Amistad soviético-cubana. 9—17 de diciembre: Preside la delegación cubana en la Asamblea General de la ONU en Nueva York. Segunda mitad de diciembre: Visita Argelia.

1965 (enero-marzo) Visita la RPCh, Malí, Congo (Brazzaville), Guinea, Ghana, Dahomey, Tanzania, Egipto, Argelia, en la cual asiste al Seminario económico de solidaridad afroasiática. El 12 de marzo de 1965 el semanario uruguayo Marcha publica el artículo del Che titulado "El socialismo y el hombre en Cuba". 14 de marzo: Regresa a La Habana. 15 de marzo: Su última intervención en público en Cuba: rinde cuentas del viaje al extranjero ante los colaboradores del Ministerio de Industrias. 1º de abril: Escribe las cartas de despedida a los padres, a los hijos, a Fidel Castro. 3 de octubre: Fidel Castro da lectura —en la reunión constituyente del Comité Central del Partido Comunista de Cuba— a la carta de despedida del Che. Viaja clandestinamente al Congo encabezando a un grupo de cubanos para apoyar al Movimiento de Liberación del Congo. En diciembre, luego del fracaso del movimiento congolés, viaja a Europa del Este.

1966 (15 de febrero) Envía una carta a su hija Hilda, felicitándola por su cumpleaños. 7 de noviembre: Llega al campamento guerrillero en el río Сancahuazú (Bolivia).

1967 (23 de marzo) Comienzan las operaciones militares del grupo guerrillero (Ejército de Liberación Nacional de Bolivia), mandado por el Che (“Ramón”, “Fernando”). 17 de abril: En La Habana se publica el mensaje del Che a la Tricontinental. 20 de abril: Detención de Debray, Bustos y Roth por las autoridades bolivianas. 29 de julio: En La Habana se inaugura la Conferencia constituyente de la Organización Latinoamericana de Solidaridad. 31 de agosto: Perece el destacamento de Joaquín, en el cual estaba Tania. 8 de octubre: Combate en la quebrada del Yuro; Che, herido, es hecho prisionero. 9 de octubre: Los «rangers» asesinan al Che en el pueblo de Higuera. 15 de octubre: Fidel Castro confirma la muerte del Che en Bolivia.

1968 En junio aparece en La Habana la primera edición del "Diario del Che en Bolivia".

Fuente: Che Guevara

(11 de octubre de 2010)