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*Amy Goodman and Denis Moynihan, Democracy Now!, Jun 14, 2011
Traducción Mercedes Camps y Democracy Now! en español, 16 junio 2011

Rápida y Furiosa: La guerra contra las drogas impulsada por Estados Unidos se cobra más vidas / War on Drugs: Fast, Furious and Fueled by the U.S.

Martes 21 de junio de 2011, por Redacción

Las muertes violentas de Brian Terry y Juan Francisco Sicilia, con apenas meses de diferencia, en la cada vez más peligrosa frontera entre México y Estados Unidos, provocaron el inicio de una revisión tardía de la llamada “Guerra contra las drogas” y un cuestionamiento del modo en el que el gobierno de Estados Unidos está, en definitiva, empeorando el problema / The violent deaths of Brian Terry and Juan Francisco Sicilia, separated by the span of just a few months and by the increasingly bloody U.S.-Mexico border, have sparked separate but overdue examinations of the so-called War on Drugs, and how the U.S. government is ultimately exacerbating the problem.

La noche del 14 de diciembre de 2010, el agente Brian Terry se encontraba en el desierto de Arizona, patrullando como parte de la Unidad Táctica del Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos (BORTAC, por sus siglas en inglés), una fuerza policial altamente entrenada y armada, descrita como la fuerza paramilitar de élite de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos. Esa noche el grupo participó en un tiroteo, en el que Terry murió. A pesar de que su muerte podría haberse convertido tan sólo en otro acto violento asociado con el tráfico de drogas en la frontera, un detalle provocó que diera lugar a un fuerte enfrentamiento entre el gobierno de Obama y el Congreso de Estados Unidos: las armas halladas en la escena del crimen, fusiles AK-47, fueron probablemente vendidas a delincuentes mexicanos en el marco de una operación encubierta de la Agencia Estadounidense de Control del Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés).

Conocido con el nombre de “Operación Rápido y Furioso”, el programa secreto tenía como finalidad rastrear armas vendidas en Estados Unidos a supuestos intermediarios, personas que compran armas a nombre de otros. La operación de la ATF permitió que las armerías vendieran gran cantidad de armas a intermediarios que la ATF sospechaba compraban para cárteles de drogas mexicanos. En lugar de arrestar al intermediario, considerado por la ATF como un criminal relativamente menor, rastreaban las armas que ingresaban a México permitiría a la ATF arrestar a los cabecillas de los cárteles criminales. Al menos, ese era el plan.

Según el informe del Centro para la Integridad Pública, en el marco del programa “Rápido y Furioso” se vendieron al menos 1.756 armas. Alrededor de 300 fueron vendidas antes de que comenzara la operación. De esas más de 2.000 armas, tan solo 800 fueron recuperadas. Dos de las armas recuperadas fueron halladas en la escena del asesinato de Terry, en una región conocida como Peck Canyon, en la parte estadounidense de la frontera entre Nogales, México, y Tucson, Arizona.

El agente especial John Dodson de la ATF fue uno de los tantos agentes de campo que le dijo a sus superiores que la operación encubierta era imprudente. Sus preocupaciones no fueron atendidas y la operación continuó. Luego del asesinato de Terry, Dodson denunció la operación en primer lugar al Departamento de Justicia, luego al Senador republicano Charles Grassley. Grassley le pidió explicaciones al Fiscal General Eric Holder y ahora el Comité de Supervisión y Reforma del Gobierno de la Cámara de Representantes está llevando a cabo una serie de audiencias sobre el caso.

Al sur de la frontera, Juan Sicilia y otros seis jóvenes fueron brutalmente asesinados en marzo de este año, apenas otras siete víctimas inocentes de la arrasadora violencia que está padeciendo México y que ya se ha cobrado las vidas de 35.000 personas desde diciembre de 2006, cuando el Presidente mexicano Felipe Calderón comenzó su ofensiva contra los cárteles de droga. Javier Sicilia, el padre de Sicilia, es un reconocido poeta e intelectual mexicano. Poco después del asesinato de su hijo, Sicilia escribió su último poema, dedicado a él. Ahora está comprometido con la lucha contra la violencia y el derramamiento de sangre en su país. Encabezó una manifestación en mayo desde Cuernavaca, su ciudad natal, hasta la famosa plaza del Zócalo en Ciudad de México, en la que participaron 200.000 personas. El fin de semana pasado, encabezó otra marcha hacia la frontera, y luego hasta El Paso, Texas.

Sicilia está en contra de los cárteles, por supuesto. Pero también culpa a Calderón y a Estados Unidos. Pide que se ponga fin a la “Iniciativa Mérida”, a través de la cual Estados Unidos proporciona armas y entrenamiento a las fuerzas militares mexicanas para la lucha contra el narcotráfico. Sicilia también pide la legalización de las drogas, una petición en la que es acompañado sorprendentemente por el ex presidente mexicano conservador, Vicente Fox y cada vez más por el propio Calderón.

El Presidente Calderón viajará a Estados Unidos esta semana.

Recientemente cuestionó a la industria armamentista estadounidense por lucrarse con la venta de armas que terminan en México. También criticó el levantamiento de la prohibición de las armas de asalto en Estados Unidos, lo que provocó un gran aumento de la violencia con armas en México.

Un nuevo informe publicado por tres senadores demócratas de Estados Unidos establece que aproximadamente el 70 por ciento de las armas incautadas en México entre 2009 y 2010 provinieron de Estados Unidos. De las casi 30.000 armas incautadas en México durante ese período, más de 20.000 provinieron de Estados Unidos.

Si algo debería ser rápido y furioso en Estados Unidos es el impulso de políticas sensatas y prudentes sobre control de armas y drogas. Quizá cuando eso suceda, Javier Sicilia vuelva a escribir poesía.

*Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 600 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 300 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

Fuente: Democracy Now! en español

On the night of Dec. 14, 2010, Agent Brian Terry was in the Arizona desert as part of the highly trained and specially armed BORTAC unit, described as the elite paramilitary force within the U.S. Border Patrol. The group engaged in a firefight, and Terry was killed. While this death might have become just another violent act associated with drug trafficking along the border, one detail has propelled it into a high-stakes confrontation between the Obama administration and the U.S. Congress: Weapons found at the scene, AK-47s, were sold into likely Mexican criminal hands under the auspices of a covert operation of the federal Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives (ATF).

Dubbed “Operation Fast and Furious”, the secret program aimed to trace arms sold in the U.S. to so-called straw buyers, people who buy arms on behalf of others. The ATF’s operation allowed gun shops to sell bulk weapons to straw buyers who the ATF suspected were buying on behalf of Mexican drug cartels. Instead of arresting the straw buyer, considered a relatively low-level criminal by the ATF, tracing the guns as they made their way into Mexico might allow the ATF to arrest more senior members of the criminal cartels. At least, that was the plan.

According to reporting by the Center for Public Integrity, 1,765 guns were knowingly sold as part of “Fast and Furious”. Another 300 or so were sold before the operation started. Of these more than 2,000 guns, fewer than 800 have been recovered. Two of the guns recovered were found at the site of Terry’s death, in a region known as Peck Canyon, on the U.S. side of the border between Nogales, Mexico, and Tucson, Ariz.

Special Agent John Dodson of the ATF was among many field agents who advised superiors that the covert operation was unwise. Their concerns were not acted on, and the operation continued. After Terry’s murder, Dodson blew the whistle, first to the Justice Department, then to Republican Sen. Charles Grassley. Grassley has questioned Attorney General Eric Holder, and the House Committee on Oversight and Government Reform, chaired by Republican Darrell Issa, is now engaged in hearings on the case.

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South of the border, Sicilia and six other young men were brutally murdered in March, just seven more innocent victims in the raging violence in Mexico that has claimed more than 35,000 victims since December 2006, when President Felipe Calderon began his crackdown on the drug cartels. Sicilia’s father is Javier Sicilia, a renowned poet and intellectual in Mexico. Soon after his son’s murder, Sicilia wrote his final poem, dedicated to his son. He is now committed to the nonviolent struggle against the bloodshed in his country. He led a protest march in May from his hometown of Cuernavaca to Mexico City’s famous Zocalo, the central plaza, where 200,000 people rallied. Last weekend, he led another march, all the way to the border, and then into El Paso, Texas.

Sicilia is against the cartels, for sure. But he holds Calderon, and the United States, culpable as well. He is calling for an end to “the Merida Initiative”, in which the U.S. provides arms and training for the Mexican military to fight the cartels. Sicilia also is calling for the legalization of drugs, a call in which he is joined, surprisingly, by the conservative former president of Mexico, Vicente Fox, and increasingly by Calderon himself.

Calderon is traveling in the U.S. this week, and has spoken out about the U.S. arms industry that is profiting from the sales of weapons that end up in Mexico. He also has criticized the repeal of the U.S. assault-weapons ban, which has led to a massive increase in gun violence in Mexico.

A new report released by three Democratic U.S. senators finds some 70 percent of guns seized in Mexico from 2009 to 2010 came from the United States. Of the nearly 30,000 guns seized in Mexico during that period, more than 20,000 came from the U.S.

If anything should be fast and furious in the United States, it should be the push for sane and sensible gun control and drug policies. Perhaps then, Javier Sicilia will start writing poetry again.

*Amy Goodman is the host of “Democracy Now!”, a daily international TV/radio news hour airing on more than 900 stations in North America. She is the author of “Breaking the Sound Barrier”, recently released in paperback and now a New York Times best-seller.

Source: Democracy Now!

(21 de junio de 2011)