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"NO HAY ALTERNATIVAS. (OTRO CAPITALISMO ES IMPOSIBLE)", Manuel Navarrete, canarias semanal, 2013

Martes 18 de junio de 2013, por Redacción

"En el contexto político abierto tras el 15M, -empieza diciendo en su libro el colaborador de canarias semanal Manuel Navarrete- determinados intelectuales están tratando de rizar el rizo resucitando la socialdemocracia keynesiana en el Estado español. En este trabajo pondremos en cuestión los presupuestos de la ideología reformista o socialdemócrata, que ejemplificaremos particularmente con los libros Hay alternativas y Lo que España necesita, escritos por los profesores Vicenç Navarro y Juan Torres, junto al diputado de Izquierda Unida Alberto Garzón".

A lo largo de las casi 50 páginas que componen este pequeño libro, su autor va haciendo una disección de las características más notorias del reformismo político de nuestros días, de sus orígenes y, también, de sus contradicciones. Se trata de una lectura imprescindible para entender no sólo el "quién es quién" en el convulso escenario político que vivimos en nuestros días, sino también cuál es, en realidad, el reto que tienen planteados los asalariados que integran las diferentes nacionalidades del estado español.

- Vicenç Navarro, Juan Torres López y Alberto Garzón

LOS NUEVOS KEYNESIANOS O LA "RESURRECCIÓN" DEL CAPITALISMO

Hace pocos meses Manuel Navarrete, colaborador de canarias semanal publicó un documentado artículo en la revista "Laberinto" en el que, que bajo el título "No hay alternativas. Otro capitalismo es imposible", el autor hace un conjunto de valoraciones sobre lo que él denomina el intento de "resucitar a la socialdemocracia keynesiana en el Estado español".

canarias semanal ofrece el trabajo de Navarrete en forma de ebook, del que brinda también este breve resumen, que transcribimos:

NO HAY ALTERNATIVAS (OTRO CAPITALISMO ES IMPOSIBLE)

 
Por Manuel Muñoz Navarrete

"El keynesianismo es la doctrina común a Zapatero, a IU, a CC OO y UGT y a ciertos sectores del 15M. Todos ellos, con matices, ofrecen una misma explicación a la crisis que padecemos: se debe a la codicia de los especuladores y de la banca, a causa de una insuficiente regulación. "Hay alternativas", un libro de moda que ya cuenta con más de diez ediciones, expone una alternativa para "salvar" el capitalismo que (insistamos) aparte de irrealizable, es también reaccionaria, ya que implica salir en apoyo de un sistema en bancarrota.

Lo primero que llama la atención es que los autores de esta obra no reconocen el carácter de clase del Estado. En consecuencia, todo lo quieren "democratizar": la UE, el BM, el FMI, la ONU (pág. 209). Aunque no la citen, probablemente también deseen democratizar la OTAN, porque no ven la esencia burguesa, al servicio del capital, de todas estas instituciones (esencia que, para ellos, desaparecerá con un par de cambios formales).

Hablan, literalmente, de regular la banca privada para que sea "ética" (pág. 149). Es decir que, ante la catástrofe que padecemos, nuestros autores no plantean abolir la banca privada, sino simplemente reconstruir un sector público funcional a la acumulación privada de capital. Por supuesto, aspiran a que Europa retome la senda del crecimiento (pág. 179), a pesar de que, como les contestó Carlos Taibo, "el crecimiento sólo puede llevar al colapso económico, social y ecológico", por tener bases extractivistas y consumistas de crecimiento exponencial (imposible, como hemos visto, a causa de los límites ecológicos del planeta).

 
"Hay alternativas" plantea abiertamente también una nueva economía en la que colaboren la inversión privada y la banca pública, pidiendo sin complejos un "pacto capital-trabajo" (pág. 177), defendiendo la colaboración entre clases y obviando que, paradójicamente, las reformas no se consiguen siendo reformistas, sino siendo revolucionarios, ya que, como la propia historia demuestra, la burguesía no está dispuesta a conceder nada por acuerdo y de buen grado.

Así pues, el trío aspira a resolver la crisis a través de medidas políticas, pero, eso sí, sin tocar las relaciones sociales capitalistas ni la propiedad privada de los medios de producción. Y, naturalmente, el sujeto político que ha de generar el cambio no es para ellos la clase trabajadora, sino la "ciudadanía" (pág. 15). Por ello, no sorprende que el trío se lamente de que los "emprendedores" no encuentren crédito (pág. 68), ya que, como dicen con ingenuidad, "la búsqueda de beneficio debe hacerse compatible con la justicia social y el interés colectivo" (pág. 99).

En un alarde sin precedentes, el trío nos informa de que su programa no sólo beneficia a los trabajadores, sino también a la patronal (pág. 137), sólo que ésta no lo comprende a causa de su "ceguera" neoliberal (pág. 123). Así pues, con un utopismo mucho mayor que el de cualquier comunista o incluso que el del más radical anarquista, este trío de expertos en economía nos explica que la patronal aceptaría sin problemas una subida de impuestos al capital (pág. 178). ¿De verdad? Más adelante (IV.2) analizaremos qué harían en realidad los empresarios en dicha situación.

2. ¿De verdad "España" lo necesita?

"Lo que España necesita", segunda obra conjunta del trío, nos devuelve a idénticos problemas. Tanto "Lo que España necesita" como "Hay alternativas" cometen, a mi juicio, terribles errores que no tengo espacio para continuar glosando aquí. Me limitaré, pues, a trazar una panorámica global de los más destacados: en primer lugar, leyéndolos, parece como si lo natural en el capitalismo fuera lo vivido en los países centrales durante tres décadas aisladas del siglo XX, y lo que vivimos ahora una extraña desviación. La cosa es más bien al revés y el capitalismo tiene una historia ligeramente más amplia (cronológica y geográficamente)... 

... Estos autores hablan como si el problema no fuera la existencia de la banca privada en sí misma, sino el hecho de que no financie a los "emprendedores"; como si el problema no fuera competir sino "la forma" de competir y, de hecho, como si el Estado español debiera mejorar su posición y su competitividad dentro del mercado mundial (a costa, cabe pensar, de otros países que pierdan posiciones en dicha competición). También hablan como si durante la época del keynesianismo no muriera nadie de hambre en los países subdesarrollados; como si hubiera que incrementar la supuesta "cooperación al desarrollo" (en lugar de dejar de saquearlos); como si EE UU, efectivamente, tuviera multinacionales explotando al Tercer Mundo, pero no así su querida Suecia, supuestamente keynesiana. Hablan como si el sistema funcionase mal y hubiese que sustituir algunas piezas, cuando, en realidad, esta maquinaria funciona a la perfección, pero fabrica lo que fabrica. Y, sorprendentemente, a pesar de su insistencia en estimular el consumo, luego critican, en sangrante incoherencia, el consumismo.

Navarro, Torres y Garzón distinguen constantemente entre los capitalistas buenos (los que invierten, los industriales, los éticos) y capitalistas malos (los especuladores, los administradores codiciosos, los inmorales). Como Keynes, el trío quiere favorecer al capitalismo industrial, frente al capital financiero. Con ello, estos expertos ignoran una evidencia económica elemental: las finanzas y la especulación no se desarrollan aparte del capitalismo "normal", sino para satisfacer necesidades del sistema en un momento determinado. Superficialmente, la crisis estalló en la esfera más especulativa, pero la especulación tenía una función dentro del sistema: garantizar los préstamos a los hogares y las empresas para que prosiguiera el consumo.

Como escribió Marx, lo que al observador superficial le parece ser la causa de la crisis no es la sobreproducción, sino el exceso de especulación. Sin embargo, este exceso no es más que un síntoma de la sobreproducción.

3. La ambigüedad de estos libros con respecto al PSOE

Sobre todo, los autores incurren en un error absolutamente imperdonable: incluir al PSOE dentro de la izquierda (pág. 206 de Hay alternativas), olvidando aquello que escribiera Anguita en su artículo "Las lentejas de Esaú" [1]: Se piensa que existe una derecha esencial y otros agentes políticos innominados que pueden hacer políticas de derechas, aunque no lo sean. Se olvida con notoria e interesada ofuscación que con el tiempo el hacer determina, configura y clasifica al ser.

De hecho, observamos en ambos libros cierta complacencia para con el PSOE que nos llama mucho la atención. Y no sólo en ellos. Aquí debe mencionarse el declarado apoyo de Navarro al tripartito catalán (véase su artículo "En general, el tripartito catalán lo ha hecho bien" [2]), o su ambigüedad en relación al PSOE, cuyo declive, al parecer, "sería negativo para el país", o eso decía el autor en su artículo "¿Es el gobierno de Zapatero socialdemócrata?". Por otro lado, ¿debe parecernos saludable que Navarro haya trabajado como asesor para la Casa Blanca, a instancias de la genocida Hillary Clinton?

Juan Torres [3], por su parte, anda empeñado en llamar sectario a todo aquel que no esté de acuerdo con su idea de una "Izquierda Abierta" hacia el PSOE, e incluso a todo aquel que no defienda el pacto de gobierno PSOE-IU en el parlamento andaluz.

Visto lo visto, no es de extrañar que, por ejemplo, critiquen el copago sanitario "del PP" (Lo que España necesita, pág. 70) olvidando que la Ley 15/97 (que permite la entrada masiva de empresas privadas en la gestión de la sanidad pública) fue aprobada conjuntamente por PSOE y PP. Igualmente, tampoco extraña lo que sucede en la página 68 de ese mismo libro. Primero alaban la subida del Salario Mínimo por Zapatero. En el siguiente párrafo, critican al PP porque, aunque había concedido ventajas fiscales a las familias, había permitido una subida de precios mayor, que dejaba la anterior medida sin efectos reales.

   
Por desgracia, el problema es evidente para cualquier lector: ¿por qué, en el párrafo inmediatamente anterior, no se le aplicaba el mismo rasero a Zapatero? La respuesta es fácil: porque, entonces, se habría llegado a la conclusión de que el Salario Mínimo no subió, sino que bajó en términos reales, si se tiene en cuenta el IPC (y curiosamente, Alberto Garzón ha escrito interesantes artículos en solitario donde sí desarrolla esta idea … Mayor contradicción, dicho sea de paso, encontramos en Juan Torres, que cuenta con escritos cibernéticos en los que renuncia parcialmente a Keynes, abrazando el "poskeynesianismo", que, a la luz de estos libros, más bien debería llamarse "neokeynesianismo").

Tampoco es de extrañar que, en la primera edición de la última obra conjunta de Vicenç Navarro y Juan Torres, Los amos del mundo [4], se diga que Zapatero "retiró las tropas de Afganistán" (pág. 18), en una errata verdaderamente freudiana. Más allá de la anécdota, encontramos una verdadera incomprensión del papel histórico del PSOE, al menos desde el Congreso de Suresnes (1974). Ya decía Marx en El 18 Brumario de Luis Bonaparte [5] que, bajo el capitalismo, la forma perfecta de dominación no es la dictadura autoritaria, sino la república democrática. A esto podríamos agregar que el bipartidismo, establecido en el Estado español ya en el siglo XIX por Cánovas y Sagasta, es un método perfecto para generar apariencia de diversidad.

Otro ejemplo paradigmático es la supuesta oposición entre "republicanos" y "demócratas" en EE UU. De igual modo que tras Aznar vino Zapatero en el Estado español, tras Bush vino Obama en los Estados Unidos. Un lavado de cara necesario para reciclar el sistema y superar la mala imagen generada por el "poli malo", tranquilizando a los "progres de la ceja" para que, finalmente, todo siga igual.

Hay que superar el mito de que debemos "apoyar al PSOE para que no gobierne el PP". En ese caso, pensará la gente, ¿para qué votar a la copia, si puedo votar al original? Caso parecido es el de la llamada "Cumbre Social" liderada por CCOO y UGT, que no oculta su voluntad de buscar una suerte de "unidad contra el PP" que no cierra las puertas al propio PSOE y que, en consecuencia, no habla del tema de la deuda, sino de la vuelta a la "Europa Social" y de los "aspectos progresistas" de la Constitución Española.

Pensemos en Latinoamérica, la vanguardia antiimperialista del mundo. ¿Acaso Hugo Chávez, al asaltar los cielos en Venezuela, optó por apoyar al partido "progresista" Acción Democrática para "ni por activa ni por pasiva" (por usar la expresión de Valderas y Cayo Lara) dejar gobernar al neoliberal COPEI? ¿No hizo más bien otra cosa: ignorar esa trampa bipartidista y crear una tercera opción totalmente al margen de la falsa alternancia? En el Estado español, nos costó mucho tiempo y esfuerzo conseguir que la gente comprendiera que, como dice ese célebre cántico de todas las manifestaciones, "PSOE y PP la misma mierda es". Diego Valderas lo destruyó en unas semanas.

Es hora de cambiar los términos del debate. No parece posible que gentes que se llaman a sí mismas "comunistas" nos digan que en Andalucía se ha "frenado al neoliberalismo" o se ha hecho un "pacto de progreso" y "de izquierdas". La realidad es que IU acaba de constituir, junto al PSOE, un gobierno que va camino de ejecutar los recortes sociales más drásticos de la historia del país andaluz. Nada incoherente, por otro lado, con lo que viene siendo la orientación política del PSOE desde los primeros tiempos de Felipe González hasta la actualidad.

canarias semanal

(18 de junio de 2013)


[1Andalucía

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Matías Stom: Esaú y Jacob

Las lentejas de Esaú

Julio Anguita González

La entrada de IU en el Gobierno de Andalucía merece una reflexión reposada y serena que, sobreponiéndose al malestar y estupefacción generados entre la militancia y los votantes a causa de las primeras medidas acordadas, saque las conclusiones para un futuro, si es que éste es aún viable. A modo de introducción haré dos consideraciones previas.

La primera consiste en separar conceptualmente dos situaciones que aparentemente sinónimas pueden -sobre todo en el caso andaluz- no serlo. Ser integrante de un gobierno no es otra cosa que formar parte de un equipo de Ministros o de Consejeros. En la situación andaluza se manifiesta así: IU–CA con un 27´4% de peso específico en el Consejo de Gobierno, administra el 4% del Presupuesto.

Gobernar, en el sentido general del término no es otra cosa que el conjunto de medidas tomadas por un Ejecutivo en orden a aplicar total o parcialmente el Programa de Gobierno con el que reclamó el voto de la ciudadanía.

Pero en todo programa no sólo hay un conjunto de propuestas para desarrollar, sino también unos compromisos en torno a aquellas políticas que son consideradas como opuestas y en consecuencia totalmente rechazables; son las líneas rojas que no pueden ser traspasadas. En la campaña electoral el hoy Vicepresidente primero de la Junta, explicitó con rotundidad algo que es difícil no compartir: Nos opondremos igualmente a la derecha y a las políticas de derechas.

Apelando al juicio de los lectores, pregunto ¿Cuál es el núcleo de las políticas de derecha: el principio general de acabar con el déficit vía reducción del Gasto Social y las Transferencias hacia la Comunidad Autónoma o la aplicación concreta de esa política en aspectos concretos, medibles y cuantificables? Trasladada esta cuestión a la acción de gobierno, se formula así ¿Cómo puedo estar contra una política de derechas si asumo y justifico en lo concreto sus consecuencias y aplicaciones?

Cuando el Vicepresidente primero reconoce que las medidas son injustas pero que se acatan “por imperativo legal” (expresión chusca, por sacada de contexto,) no está haciendo otra cosa que hacer suyo el principio general al que dijo oponerse en la campaña electoral ¿Cómo pensaban hacer oposición? Y ello resulta menos entendible en la medida en que nada obligaba a IU-CA a participar en el Gobierno. Su entrada en el mismo fue libremente aceptada y sancionada por la militancia en referéndum. ¿Previó la dirección de IU-CA el escenario que se ha presentado? ¿Qué opinan ahora sus dirigentes tras el resultado del referéndum asturiano?

La conclusión que se saca de estos hechos es obvia: IU-CA está en el Gobierno aunque no gobierna; renunció a hacerlo cuando aceptó formar parte de un Ejecutivo que se vería forzado a aceptar las políticas de Rajoy (que son, corregidas y aumentadas las de Zapatero) o enfrentarse a ellas. IU-CA optó libremente por no gobernar en nombre de su programa o lo que es peor, por gobernar aplicando la política tan denostada en la campaña electoral.

La segunda cuestión a la que quiero referirme no es otra que la sempiterna confusión y ambivalencia con la que IU-CA aborda su discurso político. Hay momentos en los que nuestra fuerza política marca con claridad y hasta con solemnidad su línea de actuación opositora; ya lo he manifestado antes: contra la derecha y contra las políticas de derechas. Claro está que la formulación obedece en el fondo al miedo que produce en nuestra organización llamar a las cosas por su nombre. Se piensa que existe una derecha esencial y otros agentes políticos innominados que pueden hacer políticas de derechas, aunque no lo sean. Se olvida con notoria e interesada ofuscación que con el tiempo el hacer determina, configura y clasifica al ser .

El caso es que en el desarrollo político diario o en las campañas, el PSOE es el aludido por IU cuando se refiere a las políticas de derechas (imputación por otra parte bien fundamentada a la luz de los hechos y la memoria). Esa alusión queda reducida a una simple referencia a siglas, las del PP, cuando aparece en el horizonte la constitución de las instituciones y con ella la erótica del cargo. Y es que se olvida, por ligereza, interés o improvisación que tanto en la vida como en política hay momentos en los que se impone el acuerdo, el pacto o la colaboración, pero con dos condiciones que impidan la confusión derramada sobre la ciudadanía: que dicho acuerdo sea en cuestiones inexcusablemente necesarias para el bien común y que no cambiemos de concepción (por simple rigor político) sobre nuestros coyunturales aliados. Ninguna de estas dos condiciones se da en el caso andaluz. El “programa” pactado no pasa de una lista de buenas intenciones sin plazos, asignaciones presupuestarias y previsibles apoyos sociales; un programa para esta coyuntura hubiera exigido (por estricta garantía de seriedad) de unos tiempos, unos trabajos y unos equipos de interlocución menos constreñidos por los plazos. Por otra parte, hablar de Gobierno de izquierdas con este discurso gubernamental, estas prácticas y estos argumentos es cuando menos un alocado exceso de incontinente facundia.

Cualquier fuerza política, sindical o colectivo ciudadano que vuelque su labor sobre la sociedad no está exento de cometer errores de estrategia, táctica o simplemente de orientación en la coyuntura. Pero el caso que nos ocupa es algo más que un error, es el de la inconsciencia con que una fuerza política puede provocar su propia voladura y lanzar un torpedo sobre su línea de flotación. Al grito de “hay que parar a la derecha”, IU-CA cual kamikaze político, se autoinmola en la tarea de impedir que gobiernen unas siglas, las del PP, para a continuación aplicar la tan denostada política que se le imputa en exclusiva. El jugador no ha pasado pero el balón sí ha entrado en la portería propia.

La sociedad andaluza, como la española, denota una tónica generalizada de resignación e inhibición. Desconfía de la Política, recela de las instituciones y considera que en el fondo todo es igual, todo es lo mismo. A veces se producen conatos de irritación o manifestaciones de protesta que no acaban de generalizarse, de extenderse cuantitativa y cualitativamente. Y esto es más trágico en la medida en que para salir de esta situación de postración es imprescindible, como condición sine qua non, la galvanización de la conciencia ciudadana en torno a profundos cambios económicos, sociales, políticos, culturales y de valores. No existe ni una sola fuerza política, sindical o de otra índole capaz de sustituir o asumir en exclusiva esa labor. Y de la misma manera no existe ninguna propuesta económica que desde una imaginaria pizarra y en función de ecuaciones, estadísticas o desarrollos numéricos pueda, también en exclusiva, detener esta sangría de puestos de trabajo, derechos sociales y dignidad cívica. ¿Qué pueden hacer entonces las formaciones políticas, sindicales o culturales? ¿Cual sería entonces su papel en esta hora? Más adelante volveré sobre la cuestión.

La formación social que denominamos España está gravemente afectada por una gangrena que se extiende a los tres Poderes del Estado y alcanza a las más altas magistraturas del mismo. Ese cáncer es la corrupción que como una metástasis se extiende ya a casi todo el cuerpo social y provoca en el mismo un generalizado encallecimiento de la conciencia cívica. Los ladrones convictos son indultados, los incursos en investigación por delitos contra el erario público ven sus causas anuladas, los directivos de empresas, bancos y cajas de ahorros responsables de agujeros que luego se tapan con dinero público, marchan de los lugares que esquilmaron con jugosas y escandalosas pensiones, las instituciones encargadas de velar por el correcto funcionamiento de las entidades económicas miran a otra parte y permiten la escalada de quiebras, pufos y activos tóxicos; los encargados de administrar los fondos públicos para socorrer empresas en dificultades y trabajadores en las puertas del paro, medran con esos recursos, y el poder político balbucea excusas como si con él no fuera la cosa ¿Para cuándo la comisión de investigación sobre los Eres?

La Constitución, producto de los consensos de la Transición, está como ésta, agotada en su impulso, incumplida, falseada y arrumbada en el desván de este inmenso casino de tocos mochos. Y a esta situación se le añaden una crisis económica producida por los propios poderes del sistema, una crisis de la civilización occidental que está basada en el capitalismo y la democracia representativa, una crisis del camelístico proyecto europeo representado por Maastricht y el euro. El paro aumenta y se eterniza, la pobreza se intensifica, la juventud carece de horizonte y la tan invocada recuperación se demora cada día a un año más.

Y es ahora cuando cobra su exacto sentido la calificación de disparate para lo hecho por IU-CA. Si es cierto que la respuesta a la situación debe ser masivamente ciudadana, también lo es que la ciudadanía necesita de referencias personales y colectivas que les puedan servir de impulso, de concreción en los deseos y aspiraciones, de brújula, de ejemplo en definitiva. IU-CA ha remontado electoralmente tras unas épocas de estancamiento. Una buena parte de ese ascenso electoral se ha debido al hastío hacia las dos fuerzas políticas mayoritarias (tan coincidentes en tantas cosas) y otra buena parte a quienes creían haber encontrado una referencia de ética con otras formas de hacer política y otras conductas en el ejercicio de la representatividad conseguida en las urnas. Desde ahí se podía haber hecho una labor inmensa en el sentido que la necesidad social demanda. Pero se ha vuelto, una vez más, al alicorto, interesado e inmediatamente rentable ejercicio del “realismo político”.

¿Qué abanico de opciones tenía ante sí IU-CA? La primera, al menos para mí, era la de negociar con el PSOE las contrapartidas al voto de Investidura: inmediata Comisión sobre los Eres y cuatro medidas cuantificadas, presupuestadas y comprometidas a favor de los sectores más desfavorecidos de Andalucía. Hecho esto se debía haber pasado a la oposición y, desde allí, negociar cada ley, cada presupuesto, cada proyecto.

La segunda opción, el acuerdo de Legislatura, sería posible si después de haber sustanciado la primera, el PSOE la demandara. En este caso y tras los pertinentes trabajos analíticos, presupuestarios y programáticos podría verse esa posibilidad pero sin las prisas que tanto daño hacen al trabajo serio.

La tercera, que es la escogida, era la única que no podía ser tenida en cuenta so pena de arrostrar las consecuencias que se han producido.

Y además, en todos y cada uno de los casos el acuerdo, si lo hubiere, tenía que ser explícitamente apoyado por las direcciones nacionales de cada fuerza.

¿Qué impelió a la dirección de IU-CA a tomar, desde antes de la noche electoral, el camino del pacto de gobierno? Solamente veo tres posibles razones. La primera es hija del miedo escénico que le entra a IU cuando se ve en la tesitura de ser fiel a sus militantes y a sus votantes o a la opinión publicada: escrita, radiada o televisada, que de manera interesada recurre siempre a la unidad de la izquierda cada vez que el PSOE pierde la mayoría. Una opinión publicada que a fuer de reiterada y machacona, termina por hacerse notablemente pública y que cuando PP y PSOE pactan la continuidad de la Ley Electoral, la reforma de la Constitución según el catecismo Merkel, coinciden en la necesidad de lo que llaman austeridad o en las concepciones de política económica o internacional las saludan como políticas de Estado. Griñán fue claro y expedito al declarar que no estaba de acuerdo con el simple apoyo a su investidura; desde su óptica la posición era impecable pero ¿y desde la de IU-CA? Su dilema estribaba en usar su capacidad decisoria en beneficio de políticas simplemente democráticas o en entrar a formar parte de una entidad hipotecada por determinados escándalos e imputaciones, con poco poder decisorio sobre la política general y con principios de política económica, europea e internacional compartidos en la centralidad de sus respectivas direcciones nacionales. Optó por la peor, por la dilapidación del apoyo recibido en las urnas ¿Se ha hecho eco la dirección de IU-CA del malestar entre sus militantes y votantes?

¿Temió IU-CA que Griñán al no recibir nada más que el apoyo a la investidura amenazase con dejar gobernar al PP acusándola de ser la responsable de ello y, en consecuencia, cedió ante la amenaza? Si ello es así, estaríamos ante una fuerza política que no está preparada en absoluto para ejercer con dignidad su pregonada soberanía.

La segunda razón posible podría estribar en la atadura que IU-CA se auto-impuso cuando criticó con desmesura la decisión de los compañeros de Extremadura. Si esto fuera el caso, sería el más absurdo y ridículo ejemplo del sostenella y no enmendalla. Sobre todo cuando los compañeros extremeños aumentaron de votos en las últimas Elecciones Generales realizadas con posterioridad a su “crimen”. Los electores de Extremadura si han entendido lo que IU-CA no quiere entender.

La tercera razón, y que es la más extendida por los mentideros de rumores, consiste en la debilidad ante la tentación institucional y sus dádivas, atenciones y clientelismos. No quiero creerla. Los errores, incluso los disparates como éste, tienen remedio, lo otro es ya una segunda naturaleza que va desposeyendo y suplantando a la primera. La corrección es prácticamente imposible.

La sociedad española, los trabajadores de todo tipo y los que están en una inacabable espera de serlo, necesitan de un ejemplo, de una garantía de solvencia, dignidad y firmeza. El proceso de concienciación organizada para el cambio profundo que necesitamos todos debe visualizarse con otras formas de hacer política en las instituciones y en la calle. Si IU quiere ser ese referente, asumir esa tarea y constituirse en estímulo para una sociedad necesitada de valores encarnados en personas y en colectivos debe, además de abordar con decisión su nunca empezada refundación, corregir errores como éste y prepararse para explicitar con su práctica aquel ejemplo de “fantasía concreta que dinamiza y estimula a un pueblo para abordar la tarea de su propia redención” que dijera Antonio Gramsci.

Colectivo Prometeo, 27 mayo 2012

[2En general, el tripartito catalán lo ha hecho bien

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital El Plural, 6 de septiembre de 2010

El artículo señala las luces y sombras de la experiencia del Gobierno Tripartito catalán durante el periodo 2004-2010. Indica que la concentración de los medios de información y persuasión catalanes y españoles en temas de carácter identitario y nacional han ocultado y/o ignorado los grandes avances y reformas sociales realizadas en Cataluña, que son relevantes también para el resto de España.

En un artículo titulado Los intelectuales se alejan del PSC”, El País (15.08.10), en el que se hacía referencia a mi persona, me presentaban como un intelectual que, en contra de lo que la autora del artículo señalaba para la mayoría de intelectuales en Cataluña –que se alejaban y distanciaban de aquel Partido- yo “me aproximaba” a él. Envié un artículo a El País con la intención de corregir esta declaración, pues mi postura hacia el PSC y hacia el tripartito no ha variado –ni me he distanciado, ni me he acercado-, pues continúa siendo igual que al principio de tal gobierno. Fui uno de los intelectuales catalanes que abogó más por que se estableciera, en 2003, tal gobierno tripartito y creo que fue una buena decisión. No ha habido, pues, una aproximación dado que ya era próximo desde el principio y hoy continúo dándole apoyo al tripartito, lo cual no es obstáculo para que lo critique cuando hace falta. Lamento que El País decidiera no publicar mi corrección y agradezco a El Plural que lo haga.

Cataluña tiene hoy un estado del bienestar más bien dotado y más sensible a las necesidades de las clases populares que no cuando el Tripartito inició su mandato. Y su capacidad de gobierno, incluyendo su financiación, es mucho mayor ahora que la heredada del gobierno conservador anterior. Cataluña tiene también un Estatuto que, a pesar de los recortes del Tribunal Constitucional, es mejor que el anterior.
Y los datos hablan por sí mismos. Cuando el tripartito inició su gobierno en 2003, Cataluña tenía uno de los gastos públicos sociales por habitante más bajos de la UE-15. Y aún cuando continúa siendo demasiado bajo según el nivel económico que Cataluña tiene, ha mejorado considerablemente, habiendo descendido significativamente el déficit del gasto público social por habitante de Cataluña respecto al promedio de la UE-15 (un 3.2%). Durante los últimos años del gobierno conservador (1999-2003) había aumentado un 8.8%. Es importante mostrar estos datos porque los medios de información de Cataluña y España se han centrado en el tema nacional, olvidando el tema social. Ello ha contribuido a crear una percepción generalizada en que el esquema derecha-izquierda no es ya relevante para entender nuestras realidades ni en Cataluña ni en España. En cambio, los datos muestran que es esencial para entender las políticas públicas de los gobiernos. Ello exige una reflexión raramente presentada en los medios. En contra de lo que asumen mentalidades jacobinas, el tener un mayor autogobierno es necesario, pero en absoluto suficiente para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. El País Vasco tiene el sistema de financiación deseado por muchos en Cataluña. Y en cambio, su estado del bienestar está subfinanciado. Su PIB per cápita es ya el 120% del promedio de la UE-15, y en cambio su gasto público social por habitante es sólo el 73% de la UE-15 y ello como consecuencia de haber estado gobernado durante treinta años (1979-2009) por las derechas nacionalistas de tradición cristiano-demócrata. Es probable que si hubiera sido gobernado por las izquierdas, hubiera tenido un gasto público social más elevado.

Es fácil demostrar, por otra parte, que el gobierno catalán es más progresista que el gobierno socialista español, debido a que es una coalición de partidos de izquierda, habiéndose coaligado el PSC con ERC y ICV-EUA, lo cual no ha ocurrido con el PSOE, que se ha aliado (sobre todo desde 2009) más con CIU y el PNV que con IU-ICV y ERC. El estado del bienestar y la universalización de los derechos sociales en España estarían mucho más desarrollados si el PSOE hubiera replicado las alianzas que el PSC ha hecho con otros partidos de izquierdas en Cataluña. Mi apoyo, pues, ha sido y es al gobierno, no a partidos específicos que lo componen, aunque simpatizo con todos ellos.

Habiendo dicho lo anterior, también es importante subrayar las sombras, además de las luces, del gobierno catalán. Y lo peor que han hecho los partidos del gobierno (y el gobierno) ha sido el permitir la continuidad en los equipos de dirección de los medios públicos de radio y televisión catalanes (heredados del gobierno nacionalista conservador anterior), los cuales se han caracterizado, no sólo por su “costra nacionalista”, sino también por su “costra neoliberal”, que ha discriminado a las izquierdas. He documentado extensamente en mis trabajos este sesgo en tales medios (ver mi blog). Y el otro fallo ha sido, en ocasiones, su moderación. Era la primera vez que las izquierdas gobernaban Cataluña desde hacía setenta años y en muchas áreas fueron demasiado cautelosas y esto les valió cierta decepción y frustración entre sus bases, pues en ocasiones podrían haber ido más lejos. Pero, en general, fue un gobierno de sensibilidad socialdemócrata que inició algunos de los cambios más profundos que han ocurrido en Cataluña y en España.

Vicenç Navarro.

[3- JUAN TORRES LÓPEZ, SIN ALTERNATIVAS AL PSOE, Cristóbal García Vera, canarias semanal, 15/04/2013

Vídeo: El profesor Torres López defiende los "pactos de progreso" contra el PP

Vídeo: Conferencia íntegra de Juan Torres López: "Hay alternativas a la crisis", Charla coloquio organizado por el Foro de Formación y Debate Fernando Sagaseta, celebrada en el Club La Provincia de Las Palmas de Gran Canaria el 9 de abril de 2013 .

[4Los amos del mundo - Vicenç Navarro (11/11/2012), attac tv

Vicenç Navarro ha sido Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona y actualmente es Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España). En esta entrevista nos presenta su libro escrito conjuntamente con Juan Torres, donde ponen en jaque la concentración del poder económico en manos de las élites financieras para manipular los mecanismos de la economía al servicio de sus intereses: los intereses del terrorismo financiero