Portada del sitio > Global > En EE UU, autosupuesto "juez mundial de derechos humanos", la discriminación (...)

Servindi 14 marzo 2010

En EE UU, autosupuesto "juez mundial de derechos humanos", la discriminación racial es crónica y escandalosa

Lunes 15 de marzo de 2010, por Redacción

China emitió un informe sobre la práctica de los derechos humanos en Estados Unidos durante el año 2009 en el que anota que la discriminación racial es un problema crónico en dicho país. El Registro de los Derechos Humanos de Estados Unidos en 2009, fue publicado el viernes 12 de marzo en Beijing por la Oficina de Información del Consejo de Estado o Gabinete de China. El informe es un esfuerzo por lograr entender mejor la situación real de los derechos humanos en Estados Unidos y contrarrestrar así su pretensión de erigirse en “juez mundial de los derechos humanos”. El Departamento de Estado de Estados Unidos publica anualmente sus Informes por Países sobre Prácticas de Derechos Humanos donde China no obtiene la mejor reputación en este terreno. El informe chino observa que los ciudadanos afroamericanos y aquéllos pertenecientes a otras minorías son los grupos sociales más desfavorecidos en Estados Unidos.

La proporción de blancos que vivían en la pobreza era del 8,6% en 2008, pero la tasa aumentaba a casi el triple entre los ciudadanos afroamericanos y los hispanos, con el 24,7 y el 23,2%, respectivamente. Asimismo, alrededor de una cuarta parte de los indios nativos norteamericanos vivían por debajo del umbral de la pobreza.

A lo largo de 2008, el 30,7% de los hispanos, el 19,1% de los afroamericanos y el 14,5% de los blancos carecían de seguro médico. Pese a que los afroamericanos constituían sólo el 12% de la población nacional, representaban casi la mitad de las muertes por infecciones del VIH y SIDA cada año.

En EEEUU las minorías étnicas han sido objeto de discriminación al tratar de conseguir un empleo y en sus puestos de trabajo. El paro entre los ciudadanos negros con edades comprendidas entre los 16 y los 24 años alcanzaba un máximo récord del 34,5%, más del triple de la tasa media.

En ciudades como Detroit y Milwaukee, el índice de desempleo entre los ciudadanos de color ascendía al 20% y en algunas comunidades de indios americanos, el paro afectaba al 80% de las personas en edad de trabajar.

La discriminación racial también es grave en el sector de la educación de Estados Unidos. Los niños afroamericanos representaban sólo el 17% de los estudiantes de las escuelas públicas de Estados Unidos, pero constituían el 32% del total de alumnos expulsados.

Un estudio de la Universidad de Carolina del Norte y la Universidad Estatal de Michigan señala que la mayoría de los jóvenes de color se sentía víctima de la discriminación racial en el país. De acuerdo con otro estudio realizado entre 5.000 niños en Birmingham, Alabama, Houston y Los Angeles, un 20% de los niños negros y un 15% de los hispanos afirmaron ser objeto de prejuicios raciales.

El estudio revelaba que la discriminación racial constituía una causa importante de problemas de salud mental para los pequeños de varias razas.

Los niños hispanos que afirmaron haber sido víctimas de actos racistas tenían más del triple de posibilidades que otros niños de sufrir depresión, mientras que la probabilidad de padecer ese tipo de problemas era también más del doble entre los jóvenes de color.

En el sistema judicial de Estados Unidos, la discriminación racial es escandalosa. Según estadísticas del Departamento de Justicia 3.161 hombres y 149 mujeres por cada 100.000 ciudadanos afroamericanos residentes en Estados Unidos a finales de 2008 estaban encarcelados.

La proporción de jóvenes negros que habían sido condenados a cadena perpetua sin derecho a libertad condicional en 25 estados era diez veces superior a la de los blancos, y hasta 18 veces mayor en California.

Los inmigrantes viven en la miseria y cientos de inmigrantes legales son puestos bajo arresto, ven rechazada su entrada al país o incluso son deportados.

Según un informe de la sección estadounidense de Amnistía Internacional, más de 300.000 inmigrantes ilegales son detenidos por las autoridades de inmigración de Estados Unidos cada año, y más de 30.000 se encuentran arrestados a diario.

En Estados Unidos, los crímenes relacionados con el odio racial son frecuentes. De acuerdo con las estadísticas publicadas el 23 de noviembre de 2009 por el Buró Federal de Investigación (FBI) se registraron 7.783 crímenes de odio en 2008 en el país, de los cuales el 51,3% estuvo motivado por discriminación racial, y el 19,5% fue consecuencia de prejuicios religiosos.

A continuación publicamos la sección del Informe sobre discriminación racial. Acceda si lo desea a otras secciones del informe

IV. Sobre la discriminación racial

La discriminación racial es un problema social crónico en Estados Unidos

Los ciudadanos afroamericanos y aquellos pertenecientes a otras minorías son los grupos sociales más desfavorecidos en Estados Unidos. Según un informe publicado por el Buró de Censos de Estados Unidos, los ingresos medios anuales de las familias estadounidenses en 2008 fueron de 50.303 dólares, mientras que la cifra para las familias de origen hispano se situaba en 37.913 dólares, y en los hogares afroamericanos fue sólo de 34.218 dólares, frente a los 55.530 dólares de los blancos no hispanos. El promedio de ingresos de las familias hispanas y afroamericanas representó el 68 y el 61,6%, respectivamente, del que registraron los hogares cuyos miembros eran blancos.

En el mismo período, los ciudadanos que pertenecían a grupos étnicos minoritarios ingresaban de media entre un 60 y un 80 por ciento menos que las personas que pertenecían a grupos mayoritarios y poseían similares niveles educativos y experiencia profesional (The Wall Street Journal, 11 de septiembre de 2009; USA Today, 11 de septiembre de 2009).

Asimismo, otro informe del citado buró indica que la proporción de blancos que vivían en la pobreza era del 8,6% en 2008, pero la tasa aumentaba a casi el triple entre los ciudadanos afroamericanos y los hispanos, con el 24,7 y el 23,2%, respectivamente (The New York Times, 29 de septiembre de 2009). Alrededor de una cuarta parte de los indios nativos norteamericanos vivían por debajo del umbral de la pobreza.

A lo largo de 2008, el 30,7% de los hispanos, el 19,1% de los afroamericanos y el 14,5% de los blancos carecían de seguro médico (Ingresos, Pobreza y Cobertura del Seguro Médico en Estados Unidos: 2008). De acuerdo con un informe del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos, en el año fiscal 2008 se registraron 10.552 quejas relacionadas con la discriminación en el acceso a la vivienda, el 35% de las cuales fueron consecuencia presuntamente de la exclusión racial (The Washington Post, 10 de junio de 2009).

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en Estados Unidos indicaron que, pese a que los afroamericanos constituían sólo el 12% de la población nacional, representaban casi la mitad de las muertes por infecciones del VIH y SIDA cada año (The Wall Street Journal, 8 de abril de 2009, estadísticas revisadas y publicadas por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en Estados Unidos).

En EEEUU las minorías étnicas han sido objeto de discriminación al tratar de conseguir un empleo y en sus puestos de trabajo. Informaciones publicadas en los medios de comunicación del país afirmaban que la tasa de desempleo en Estados Unidos en octubre del 2009 era del 10,2%. En el caso de los afroamericanos, el índice se disparaba hasta el 15,7%, mientras la tasa entre los hispanos ascendía al 13,1%, y la correspondiente a la población blanca se situaba en el 9,5% (USA Today, 6 de noviembre de 2009).

El paro entre los ciudadanos negros con edades comprendidas entre los 16 y los 24 años alcanzaba un máximo récord del 34,5%, más del triple de la tasa media. En ciudades como Detroit y Milwaukee, el índice de desempleo entre los ciudadanos de color ascendía al 20% (The Washington Post, 10 de diciembre de 2009). En algunas comunidades de indios americanos, el paro afectaba al 80% de las personas en edad de trabajar (The China Press, 6 de noviembre de 2009). De acuerdo con el Buró de Estadísticas Laborales, la tasa de desempleo entre los hombres afroamericanos con una licenciatura universitaria y 25 años de edad o mayores suponía casi el doble de la correspondiente a los hombres blancos también graduados, al situarse en el 8,5% frente al 4,4%, respectivamente (The New York Times, 1 de diciembre de 2009).

A lo largo de 2008, las autoridades federales recibieron un número récord de denuncias por discriminación laboral, con un total de 95.000, de las cuales más de una tercera parte estaba relacionada con casos de discriminación racial (AP, 27 de abril de 2009). Según una investigación de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos, se presentaron cinco denuncias por acoso y discriminación racial contra una compañía con sede en Houston dedicada a la explotación de yacimientos de gas y petróleo (AP, 18 de noviembre de 2009).

A finales de mayo de 2009, los ciudadanos de origen afroamericano e hispano representaban un 27% de la población de la ciudad de Nueva York, pero sólo el 3% de los 11.529 bomberos eran negros, y alrededor del 6% hispanos, debido a que el departamento municipal de bomberos excluía injustamente en sus procesos de contratación a centenares de personas de color cualificadas para el trabajo (The New York Times, 23 de julio de 2009).

La discriminación racial también es grave en el sector de la educación de Estados Unidos. De acuerdo con un informe divulgado por el Buró de Censos de Estados Unidos, el 33% de los ciudadanos blancos no hispanos tenían licenciaturas universitarias, mientras que la proporción entre las personas negras era sólo del 20% y entre los hispanos se situaba en el 13% (Buró de Censos de Estados Unidos, 27 de abril de 2009).

Según informaciones dadas a conocer por la prensa, entre los años 2003 y 2008, el 61% de los solicitantes de color y el 46% de aquellos de origen hispano fueron rechazados por todas las facultades de derecho a las que presentaron solicitudes de admisión, en comparación con una proporción de sólo el 34% entre los candidatos blancos (The New York Times, 7 de enero de 2010). Los niños afroamericanos representaban sólo el 17% de los estudiantes de las escuelas públicas de Estados Unidos, pero constituían el 32% del total de alumnos expulsados.

Un estudio de la Universidad de Carolina del Norte y la Universidad Estatal de Michigan señalaba que la mayoría de los jóvenes de color se sentía víctima de la discriminación racial en el país (Science Daily, 29 de abril de 2009). De acuerdo con otro estudio realizado entre 5.000 niños en Birmingham, Alabama, Houston y Los Angeles, un 20% de los niños negros y un 15% de los hispanos afirmaron ser objeto de prejuicios raciales.

El estudio revelaba que la discriminación racial constituía una causa importante de problemas de salud mental para los pequeños de varias razas. Los niños hispanos que afirmaron haber sido víctimas de actos racistas tenían más del triple de posibilidades que otros niños de sufrir depresión, mientras que la probabilidad de padecer ese tipo de problemas era también más del doble entre los jóvenes de color (USA Today, 5 de mayo de 2009).

En el sistema judicial de Estados Unidos, la discriminación racial es escandalosa. Según las estadísticas del Departamento de Justicia de Estados Unidos, 3.161 hombres y 149 mujeres por cada 100.000 ciudadanos afroamericanos residentes en Estados Unidos a finales de 2008 estaban encarcelados. La proporción de jóvenes negros que habían sido condenados a cadena perpetua sin derecho a libertad condicional en 25 estados era diez veces superior a la de los blancos, y hasta 18 veces mayor en California.

En las ciudades estadounidenses más grandes, más de un millón de personas fueron interrogadas por agentes de la policía en las calles, de las cuales casi el 90% eran varones pertenecientes a minorías étnicas. Entre ellos, la mitad eran afroamericanos y el 30% hispanos, pero sólo el 10% eran blancos (The China Press, 9 de octubre de 2009). Un informe divulgado por el Departamento de Policía de Nueva York señalaba que, de las personas implicadas en tiroteos con la policía en 2008 cuyo origen étnico pudo ser determinado, el 75% eran negros, el 22% pertenecían al grupo de los hispanos, y el 3% eran ciudadanos blancos (The New York Times, 9 de octubre de 2009). La organización Human Rights Watch el 2 de marzo de 2009 afirmaba en un informe que entre los años 1980 y 2007 la proporción de afroamericanos detenidos por tráfico de drogas en el país era entre 2,8 y 5,5 veces mayor que los ciudadanos blancos arrestados por el mismo delito [1].

Desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, la discriminación contra los musulmanes no ha dejado de aumentar. Casi el 58% de los estadounidenses considera que los musulmanes son objeto de “numerosos” actos discriminatorios, de acuerdo con dos sondeos combinados publicados por el Pew Research Center. Casi un 73% de los jóvenes con edades comprendidas entre los 18 y los 29 años eran más proclives a afirmar que los musulmanes eran las personas que sufrían una discriminación más grave (The Washington Times, 10 de septiembre de 2009).

Los inmigrantes viven en la miseria. Según un informe de la sección estadounidense de Amnistía Internacional, más de 300.000 inmigrantes ilegales son detenidos por las autoridades de inmigración de Estados Unidos cada año, y más de 30.000 se encuentran arrestados a diario (World Journal, 26 de marzo de 2009). Al mismo tiempo, cientos de inmigrantes legales son puestos bajo arresto, ven rechazada su entrada al país o incluso son deportados (Sin Tao Daily, 13 de abril de 2009). Un informe de las organizaciones Constitution Project y Human Rights Watch reveló que 1,4 millones de inmigrantes detenidos fueron trasladados a otros lugares entre 1999 y 2008. Decenas de miles de personas que habían residido durante un largo período de tiempo en ciudades como Los Angeles y Filadelfia fueron trasladados, por la fuerza, a centros de detención para inmigrantes en zonas remotas de Texas o Louisiana (The New York Times, 2 de noviembre de 2009).

El Colegio de Abogados de la Ciudad de Nueva York recibió una demanda alarmante en octubre de 2008 firmada por 100 hombres, todos ellos retenidos sin cargos criminales en el centro de detención de la calle Varick, situado en Manhattan. La carta describía el hacinamiento y la insalubridad de las instalaciones, en las que se ignoraban las necesidad médicas de los reclusos, quienes eran obligados a trabajar a menudo con el estómago vacío por un dólar al día (The New York Times, 2 de noviembre de 2009). A algunas mujeres que cumplían condena durante el período de lactancia se les prohibía extraer la leche materna en el centro de detención, lo que les provocaba fiebre, dolores, mastitis y la incapacidad de dar de mamar a sus hijos tras su liberación (Human Rights Watch, 16 de marzo de 2009). Un total de 104 personas han muerto desde octubre de 2003 mientras se encontraban bajo la custodia del servicio de Inmigración y Control de Aduanas (The Wall Street Journal, 18 de agosto de 2009).

En Estados Unidos, los crímenes relacionados con el odio racial son frecuentes. De acuerdo con las estadísticas publicadas el 23 de noviembre de 2009 por el Buró Federal de Investigación (FBI) de Estados Unidos, se registraron 7.783 crímenes de odio en 2008 en el país, de los cuales el 51,3% estuvo motivado por discriminación racial, y el 19,5% fue consecuencia de prejuicios religiosos.

Entre los delitos vinculados con la discriminación racial, más del 70% se cometieron contra personas afroamericanas. En 2008, las agresiones contra personas de color alcanzaron una proporción de 26 personas por cada 1.000, mientras que los ataques contra ciudadanos blancos tuvieron una incidencia de 18 personas por cada 1.000 (Características de las víctimas, 21 de octubre de 2009). El 10 de junio de 2009 un hombre de 88 años defensor de la supremacía blanca protagonizó un tiroteo en el que asesinó a un vigilante de seguridad afroamericano en el Museo del Holocausto en Washington, e hirió a otras dos personas en el incidente (The WashingtonPost, 11 de junio de 2009, The Wall Street Journal, 11 de junio de 2009).

Un informe publicado por el Southern Poverty Law Center aseguraba que un ambiente de intolerancia racial y odio étnico, fomentado por los grupos contrarios a la inmigración y algunos funcionarios públicos, ha alimentado decenas de ataques contra latinoamericanos en el condado de Suffolk, en el estado de Nueva York, durante la última década (The New York Times, 3 de septiembre de 2009).

- Fuente Servindi

(15 de marzo de 2010)


[1Human Rights Watch, Washington DC, 2 Marzo 2009

EE.UU.: Arrestos por drogas muestran sesgo racial

Estadísticas nacionales de 1980 a 2007 demuestran importantes disparidades

Las personas de raza negra han sido arrestadas por delitos relacionados con drogas en proporciones más altas que las personas de raza blanca por aproximadamente tres décadas a nivel nacional, a pesar de que ambas razas se involucran con delitos vinculados a las drogas en tasas comparables, señaló Human Rights Watch en un informe publicado hoy. Empleando datos estadísticos del FBI, el informe revela el alcance y la persistencia de las desigualdades raciales en la implementación de las leyes sobre estupefacientes en los Estados Unidos. Los datos también demuestran que la mayoría de los arrestos por drogas no corresponden a cuestiones más serias que la tenencia.

Fotografía: Human Rights WatchCuatro hombres son cuestionados sobre drogas por la policía al sur de Chicago.

El informe de 20 páginas, titulado "Decades of Disparity: Drug Arrests and Race in the United States" (Décadas de desigualdades: Arrestos por drogas y raza en los Estados Unidos), señala que las personas adultas afroamericanas fueron arrestadas por delitos relacionados con las drogas en proporciones que son de 2.8 a 5.5 veces más altas que las registradas entre personas adultas de raza blanca desde 1980 a 2007, último año para el que existen datos estadísticos completos. Aproximadamente uno de cada tres de los más de 25,4 millones de personas adultas arrestadas por cargos de drogas durante este período era de origen afroamericano.

Jim Crow puede estar muerto, pero la guerra contra las drogas nunca ha sido neutral en términos de raza”, señaló Jamie Fellner, consejera principal del Programa para Estados Unidos de Human Rights Watch y autora del informe: “Si bien tanto las personas blancas como las negras usan y venden drogas, la mano dura de la ley es más propensa a caer sobre las personas de origen negro”.

El informe también señala que los arrestos por tenencia de drogas han excedido ampliamente a los arrestos por venta de drogas todos los años desde 1980. De hecho, la proporción de arrestos por tenencia de drogas ha ido en aumento, llegando al 80 por ciento o más del total de casos cada año desde 1999. La tenencia de marihuana representa una alta proporción de los arrestos por drogas: desde el año 2000 al 2007 la proporción de todos los arrestos por drogas vinculados a la tenencia de marihuana variaron entre el 37,7 y el 42,1 por ciento. Este es el último de una serie de informes publicados por Human Rights Watch sobre las violaciones a los derechos humanos, incluyendo casos de discriminación racial, en el marco de la “guerra contra las drogas”.

Arrastrar a cientos de miles de personas a las comisarías todos los años por tener un poco de marihuana o una piedra de cocaína crack en sus bolsillos ha tenido un impacto muy limitado sobre el uso de drogas”, señaló Fellner: “Pero el estigma que acompaña a un arresto por drogas, especialmente cuando el arrestado es condenado, limita las posibilidades de empleo, educación y acceso a vivienda. Una política de drogas más efectiva y menos destructiva debería priorizar el tratamiento, la educación y las inversiones sociales positivas en las comunidades pobres por encima de los arrestos y el encarcelamiento”.