Portada del sitio > Documentos > La otra historia de los Estados Unidos, de Howard Zinn

La otra historia de los Estados Unidos, de Howard Zinn

Howard Zinn on Democracy Now! July 22, 2013 - October 14, 1996
Howard Zinn, en castellano, Democracy Now!

Miércoles 14 de agosto de 2013, por Redacción

El gran historiador estadounidense Howard Zinn (1922-2010) nos da una visión desconocida de los EE.UU. Libro best-seller, ha sido muy elogiado por la crítica. Eric Foner (New York Book Review) ha dicho de él: "Quienes estén acostumbrados a los textos del pasado, en los que el nivel de la democracia americana y el crecimiento del poder nacional eran la encarnación del Progreso, se sorprenderán con la narrativa del profesor Zinn. Desde las primeras páginas donde se cuenta la invasión europea de los poblados indios en "Las américas", hay una inversión de perspectiva: héroes y traidores se mezclan. El libro guarda la misma relación respecto a los textos tradicionales como la que guarda el negativo de una fotografía con su impresión: las áreas de sombras y de luces están invertidas. El profesor Zinn escribe con entusiasmo poco frecuente en la atmósfera plúmbea de las historias académicas y sus textos se estudian tomando en cuenta a los dirigentes obreros, a los insumisos resistentes a la guerra y a los esclavos perseguidos. Hay vivísimas descripciones de acontecimientos que con frecuencia se ignoran, tales como la gran huelga ferroviaria de 1877 y la brutal represión del movimiento por la independencia en Filipinas a finales de siglo. El capítulo sobre Vietnam debería ser lectura obligada para las jóvenes generaciones de estudiantes. stolpkin

Comentario sobre la obra

Lo que usted, posiblemente, no sabe de EE.UU.

Rebelión, 14-06-2009

Ramón Pedregal Casanova

- LA OTRA HISTORIA DE LOS ESTADOS UNIDOS [1], de Howard Zinn, quizás sea el libro más importante que el lector del solar ibérico pueda leer sobre el nacimiento, transcurrir en la Historia y pasado inmediato, presente se podría decir, de semejante país.

El autor declara su interés por sacar a la luz todo aquello que pertenece a las gentes trabajadoras, pasando de principio a fin por situaciones explosivas, luchas declaradas, rebeliones generalizadas y locales, el mundo oculto tras la imagen de libertad, poder y riqueza que han vendido las multinacionales. Howard Zinn busca la verdad histórica observando la lucha de clases, las razones objetivas, los hechos para el desarrollo social conforme se ha venido dando desde Colón hasta nuestros días.

Frente a la concepción que entraña el título que Kissinger dio a un libro: “La historia es la memoria de los estados”, Howard Zinn declara: “Mi punto de vista, al contar la historia de los EEUU, es diferente: no debemos aceptar la memoria de los estados como cosa propia. Las naciones no son comunidades y nunca lo fueron. La historia de cualquier país, si se presenta como si fuera la de una familia, disimula terribles conflictos de intereses (algo explosivo, casi siempre reprimido) entre conquistadores y conquistados, amos y esclavos, capitalistas y trabajadores, dominadores y dominados por razones de raza y sexo. Y en un mundo de conflictos, en un mundo de víctimas y verdugos, la tarea de la gente pensante debe ser –como sugirió Albert Camus- no situarse en el bando de los verdugos”.

Howard Zinn nos trae, como él mismo dice, la historia vista por los arawaks, por los esclavos, por los cherokees, por los desertores, por las obreras y los obreros, por los cubanos de la guerra de Cuba, por los soldados rasos filipinos, por los socialistas, por los pacifistas, por los negros de Harlem, por los peones de Latinoamérica, … Si usted quiere saber lo que pasó y pasa en la Historia de Estados Unidos escuche el grito de los pobres, viene a decir, y es que un poco más allá, en el libro entero, se oye como una alarma la voz de los que no han tenido voz, Howard Zinn expurga documentos, trae declaraciones, hace transparente la motivación de los cambios y EEUU aparece tal cual es.

Desde los primeros colonos vemos pasar una especie de torrente imparable que se revuelca, se transforma, lo nuevo y lo viejo, un modelo que una vez y otra se ve sobrepasado, pero al que le vemos operar a sangre fría y reponerse alimentado por las mil contradicciones que a su vez también a el se lo comen. Se alzan indios, esclavos, campesinos, jornaleros, obreros, negros, blancos, … y el ejército mercenario responde defendiendo las posesiones de las élites, que sólo ceden al empuje imparable de los de abajo. Los enfrentamientos y su desarrollo impulsan cambios políticos sociales y económicos, y las élites del poder ponen en marcha una fórmula que denominan “democracia” cuya base está constituida por un acuerdo entre los dueños de todos los bienes en su búsqueda de afianzamiento en el poder, viendo claramente la contradicción que todo lo quiebra: “el problema de la democracia …, era la división de la sociedad en ricos y pobres. Si algunas personas tenían mucha riqueza e influencia, si tenían las tierras, el dinero, los periódicos, la iglesia, el sistema educativo, ¿cómo podrían las votaciones, por muy amplias que fueran, incidir en este poder? Todavía quedaba otro problema: ¿no era natural que un gobierno representativo, incluso teniendo la más amplia base posible, fuera conservador, para prevenir el cambio tumultuoso?”.

Si el primer corte de la historia nos presenta el exterminio de los nativos, no habrá nadie como ellos que nos diga de qué manera descubrieron el terror del mundo que se les venía encima. Cambiamos de momento y oímos a esclavos y esclavas en sus explicaciones, y detrás, como tras las voces de los indios, se oye el murmullo de las oraciones de los brujos cristianos dando su bendición a los dominadores, y sabemos de la esclavitud justificada en libros y más libros, así eran los intelectuales, y de los esclavos elegidos por sus diferentes idiomas para mezclarlos y que no pudiesen entenderse, y el castigo del hambre, del hierro ardiente, del fuego y las armas, pero también, no olvidemos un elemento que alienta el libro, de las rebeliones, de las luchas que se extienden y crean su mitología y sus dirigentes.

Saltemos unos cuantos siglos para situarnos en un mundo más cercano, nunca se han dejado de oír las oraciones cristianas bendiciendo la utilización de las mujeres como perros caseros, bendiciendo la fuerza hasta hacerlas sumisas, útiles para el macho; una luchadora feminista declaraba en 1819 sobre la educación de las mujeres: “… ha estado exclusivamente dirigida hacia una mejor exhibición de sus encantos de juventud y belleza”. El problema, declaraba, es “el gusto de los hombres, sea cual sea, se ha convertido en un estándar para la formación del carácter femenino”.

Casi cien años después, el ánimo invasor de los explotadores estadounidenses les llevaría a mandar su ejército a asaltar México, sus discursos a la población sometida son brutales, escuchemos tan sólo cómo terminan: “Espero que alteréis vuestros hábitos, …”, “Os vigilaremos”, “Cuidado con la sedición, …, el ejército … sabe castigar”

Pero llegará la crisis capitalista del 29, el país se hunde, se divide, se diluye, el hambre, las movilizaciones, hacen que el estado ponga en marcha el denominado “nuevo día”, una campaña de recuperación del sentido de unidad como país que habían instaurado y un cambio de política para conseguirlo: ayudas sociales y leyes de protección frente al enriquecimiento de las minorías, eso permitió el restablecimiento que apuntaba ciertos aires de justicia; superado el peligro, sin que pasase mucho tiempo anularían todo aquello que había puesto un mínimo de orden en la sociedad y los capitalistas se lanzaron con renovadas fuerzas a la conquista de las plusvalías. ¿Crisis capitalista? Conviene leer con atención lo ocurrido por entonces. Entre los documentos mostrados aparece uno en el que declaran su principio más brutal por medio de un Juez del Tribunal Supremo en 1893: “Es una ley invariable que la riqueza de la comunidad esté en manos de unos pocos”. Y es que mucho antes las primeras redacciones sobre la Constitución dejaban sentado: “Es tan grande la consideración que tiene la ley por la propiedad privada, que no permitirá la menor violación de ésta; no, ni siquiera por el bien de toda la comunidad”. Siglos y siglos de matanzas para aseverar por escrito que el fruto del trabajo es de unos pocos, de esa élite violentísima, terrorista, que no ha parado de matar en ningún momento de la Historia.

Este sistema de gobierno, que sí guarda sus experiencias y saca conclusiones, llega al siglo XX porque sus responsables aprenden. Por ejemplo, dan siempre información falsa al pueblo y a otros pueblos, el primer ejemplo lo encontramos en sus contactos con los indios, o en sus maniobras ocultas para derribar gobiernos, su financiación de bandas de mercenarios, su compra de informadores en los medios de comunicación para que difundan noticias sesgadas, ahí tenemos Latinoamérica entera, con Cuba indominable, recuérdese aquel principio en el que hundieron un barco suyo para entrar en guerra con la monarquía española; Howard Zinn nos lo cuenta, y también cómo contra el triunfo de la revolución cubana han financiado invasiones, atentados, envenenamientos agrícolas y ganaderos, y aprietan cuanto pueden la garganta de los cubanos con el bloqueo mundial impuesto bajo presiones de todo tipo al resto de los países; y también la intervención del gran capital en la guerra del Vietnam la llevaron a cabo sobre una información falsa que se hizo difundir por esos mercenarios de la información que tanto abundan, y que en tantas ocasiones han encontrado respuesta desde las clases trabajadoras conscientes de su situación en el mundo, aquí vemos esas respuestas.

La documentación que cuenta la historia no conocida, la que hace bajar el plato de la balanza que siempre nos han enseñado, nos lleva a fortalecer el punto de vista que se nos niega de manera permanente, nos lleva a levantar la conciencia colectiva, de clase, nos pone en guardia ante el discurso y el hacer cotidiano de ese poder desarrollado siglo tras siglo por la minoría explotadora, nos muestra su carácter agresivo.

El libro termina en la era de Clinton; nos deja un gran tesoro de conocimiento, un gran tesoro de Memoria Histórica sobre EEUU, tan necesario.

La Historia de cualquier país, nos ha dicho más arriba, no se puede presentar como la historia de una familia, eso oculta terribles conflictos de intereses entre dominadores y dominados.

Cada capítulo se merecería aquí una lectura detallada.


GARA, 29 enero 2010

Perfil | Howard Zinn

Un historiador y activista político que seguirá vivo entre los desobedientes

David BROOKS «La Jornada» | NUEVA YORK

Howard Zinn, el historiador que narró a lo largo de su carrera la otra historia de EEUU, desde el punto de vista de los de abajo y de la izquierda, falleció el miércoles en Santa Mónica (California) de un infarto a los 87 años de edad.

Autor de varios libros, entre ellos el texto de historia más vendido, «La otra historia de los Estados Unidos (A People’s History of the United States)», ponente, articulista, dramaturgo y colaborador de «La Jornada», era profesor emérito de Historia en la Universidad de Boston.

Una de las voces independientes de izquierda, su praxis de pensamiento y acción le llevó a ser uno de los intelectuales más admirados tanto por veteranos de las luchas sociales de la posguerra como por jóvenes. «El problema no es la desobediencia civil, sino la obediencia civil», afirmó en un discurso en Baltimore en los años 60, durante un acto al que acudió en lugar de presentarse ante un juez para ser juzgado por sus acciones contra la guerra en Vietnam, pero que no le evitó ser arrestado por policías que le esperaban en la Universidad de Boston.

Veterano de la Segunda Guerra Mundial, Zinn participó en los bombardeos aéreos contra Alemania y allí volvió tras finalizar el conflicto para ver la destrucción cometida desde 30.000 pies de altura. Al ver Dresden y otras ciudades decidió que siempre, y sin excepción, tenía que oponerse a la guerra. Colocó sus medallas y documentos militares en un sobre que selló y no abrió nunca más.

Nació en Nueva York en 1922, en el seno de una familia de inmigrantes judíos que vivían en una colonia de clase trabajadora en Brooklyn. Se educó en las universidades de Nueva York y Columbia. En 1956 se le ofreció una plaza en Spelman College, una universidad para mujeres afroestadounidenses, en la racialmente segregada de Atlanta.

Ahí participó en los inicios del movimiento de derechos civiles, alentado a sus estudiantes a participar. Despedido de Spelman por insubordinación, Zinn fue contratado como profesor en la Universidad de Boston, donde continuó su activismo, tanto en el movimiento de derechos civiles como contra la guerra en Vietnam (fue uno de los primeros intelectuales estadounidenses en hacerlo).

Se jubiló en 1988 y pasó su último día apoyando una huelga de enfermeras, pero nunca dejó de trabajar, y gozar, con la desobediencia al poder, a la imposición, a la guerra y al imperialismo. Este ser digno, humano y modesto nunca perdió el optimismo sobre la capacidad del ser humano para rescatar a la humanidad con la rebelión ante la opresión de todo tipo.

En lo que tal vez fue su última aportación a un medio, Zinn escribió sobre el primer año de Barack Obama en «The Nation». «No me ha decepcionado terriblemente porque no esperaba mucho de él. Esperaba que fuera un presidente demócrata tradicional. En política exterior, eso es poco diferente a un republicano: nacionalista, expansionista, imperial y bélico. La gente está apantallada por la retórica de Obama, y creo que ya debería empezar a entender que será un presidente mediocre, lo cual significa, en estos tiempos, un mandatario peligroso, a menos que se presente un movimiento nacional para empujarlo en una dirección mejor», escribió.

Bruce Springsteen es uno de sus admiradores estadounidenses y fue amigo de Matt Damon, pero desde los jóvenes de las batallas por la justicia global en Seattle hasta los veteranos activistas, Zinn siempre fue referencia.

Howard Zinn murió de un infarto mientras estaba de viaje en California, pero seguirá vivo a través de los desobedientes que siempre apoyó.

hiru

A People’s History of the United States: Dramatic Reading of Howard Zinn’s Classic Work July 5, 2004

This weekend is a national holiday commemorating July 4th when American colonies declared their independence from England in 1776. While many in the US hang flags, attend parades and watch fireworks, Independence Day is not a cause of celebration for everyone.

For Native Americans it is a bitter reminder of colonialism, which brought disease, genocide and the destruction of their culture and way of life.

For African Americans Independence Day did not extend to them. While white colonists were declaring their freedom from the crown, that liberation was not shared with millions of Africans who were captured, beaten, separated from their families and forced into slavery thousands of miles from home.

Today we’ll hear excerpts of Howard Zinn’s classic work: A People’s History of the United States. It was first published 24 years ago. The millionth copy of the book was recently sold.

To celebrate this feat, the great historian gathered with a group of actors, writers and editors for a public reading of the book at the 92nd Street Y in New York. The cast included Alice Walker, Kurt Vonnegut, Danny Glover and James Earl Jones.

MP3 - 27 MB
A People’s History of the United States: Dramatic Reading of Howard Zinn’s Classic Work

- RELATED STORIES Censoring Howard Zinn: Former Indiana Gov. Tried to Remove "A People’s History" from State Schools - "Be Honest About the History of Our Country": Remembering the People’s Historian Howard Zinn at 90

Censoring Howard Zinn: Former Indiana Gov. Tried to Remove "A People’s History" from State Schools

"Be Honest About the History of Our Country": Remembering the People’s Historian Howard Zinn at 90

- HOWARD ZINN on Democracy Now! July 22, 2013 - October 14, 1996

Censura: el ex gobernador de Indiana trató de retirar el libro de Howard Zinn de las escuelas del estado

Democracy Now!, lunes 22 de julio de 2013

Los mensajes de correo electrónico que la agencia de noticias Associated Press acaba de dar a conocer muestran que en el año 2010, unas semanas después del fallecimiento del historiador Howard Zinn, el ex gobernador de Indiana Mitch Daniels trató de retirar los libros de ese autor de las aulas del estado.

Entre los numerosos libros de Zinn se encuentra el clásico La otra historia de los Estados Unidos, que lleva vendido más de un millón de ejemplares en inglés y aún se usa en las escuelas secundarias y las universidades de todo Estados Unidos.

En un intercambio de mensajes de correo electrónico con funcionarios jerárquicos del área de educación de Indiana, Daniels escribió “Finalmente falleció este terrible académico anti estadounidense”. Después de describir el libro La otra historia de los Estados Unidos como “un ejemplar de desinformación verdaderamente execrable y contrario a los hechos que tergiversa la historia estadounidense en todas las páginas”, Daniels pidió “¿Alguien me puede garantizar que no se use más en ningún lugar de Indiana? Si se usa, ¿cómo hacemos para liberarnos de ese libro antes de que se siga obligando a los jóvenes a consumir una versión falsa de nuestra historia?”

Los comentarios de Daniels desataron la indignación del mundo académico en parte porque acaba de ser nombrado presidente de la Universidad de Purdue en Indiana. Nos acompañan dos invitados: Anthony Arnove, coeditor junto con Zinn de “Voices of a People’s History of the United States” (Voces de la historia del pueblo estadounidense), un importantísimo manual que acompaña al exitoso libro de Zinn. También está con nosotros el Dr. Cornel West, profesor del seminario Union Theological Seminary.

Archivo del FBI sobre Howard Zinn data de 1949

Democracy Now!, lunes 2 de agosto de 2010

El FBI reveló que comenzó a rastrear al historiador fallecido Howard Zinn en 1949, mucho antes de que se convirtiera en una figura nacional en el movimiento por los derechos civiles y en contra de la guerra. El viernes, el FBI publicó un archivo de 243 páginas sobre Zinn, quien falleció en enero a los 87 años de edad.

Programa especial del Día de la Independencia: lectura dramatizada del libro de Howard Zinn "Historia del pueblo de Estados Unidos”, con James Earl Jones, Alfre Woodard, Kurt Vonnegut, Danny Glover, Harris Yulin y otros

Democracy Now!, viernes 4 de julio de 2003

Hoy es el feriado nacional que conmemora el 4 de julio de 1776, cuando las colonias norteamericanas declararon su independencia de Inglaterra. A pesar de que mucha gente en Estados Unidos cuelga banderas, va a desfiles y ve los fuegos artificiales, el Día de la Independencia no es motivo de celebración para todos.

Para los indígenas norteamericanos es un amargo recordatorio del colonialismo, que trajo enfermedad, genocidio y la destrucción de su cultura y forma de vida.

Para los afro-descendientes, el Día de la Independencia no se hizo extensivo a ellos. Mientras los colonos blancos declaraban su libertad de la Corona, dicha liberación no fue compartida con millones de africanos que fueron capturados, golpeados, separados de sus familias y convertidos en esclavos a miles de kilómetros de su hogar.

Hoy volvemos más de 150 años atrás para escuchar una de las voces más potentes del movimiento abolicionista: Frederick Douglas.

Nacido esclavo en Maryland en 1818, Douglas huyó de la esclavitud en la década de 1830 y se convirtió en líder de la creciente campaña por la abolición de la esclavitud a través de sus discursos y su periódico anti-esclavista The Northstar (La Estrella del Norte). Douglas acabaría por convertirse en uno de los más importantes líderes de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos. En 1852, Douglas pronunció su discurso del Día de la Independencia.

Hoy escucharemos fragmentos de ese discurso, que forma parte de una lectura dramatizada de la clásica obra de Howard Zinn’s "A People’s History of the United States" (Historia del Pueblo de Estados Unidos). El gran historiador se reunió hace algunos meses con actores y escritores en el centro cultural “92nd Street Y” de Nueva York. El elenco incluye a Alfre Woodard, Danny Glover, Marisa Tomei, Kurt Vonnegut, James Earl Jones y otros.

PDF - 218.8 KB
Howard Zinn - castellano Democracy Now!

- HOWARD ZINN, en castellano, Democracy Now!

(14 de agosto de 2013)


[1Contenido de La otra historia de los Estados Unidos

1. Colón, los indígenas y el progreso humano. Trata sobre el desembarco de Cristobal Colón en tierras americanas, significando para los nativos de las islas Antillas, Cuba, Hispaniola (Haití y República Dominicana), etc, la esclavitud por parte de la corona española, el genocidio de pueblos indígenas enteros y el control total de sus tierras y sus inmensos recursos naturales. Zinn señala que “lo que hizo Colón con los arawaks de las Islas Antillas, Cortés lo hizo con los aztecas en México, Pizarro con los incas del Perú y los colonos ingleses de Virginia y Massachusetts con los indios powhatanos y pequotes”. La población de 10 millones de indios que vivía al norte de México al llegar Colón, se reduciría a menos de 1 millón.

2. Estableciendo la barrera racial. En las colonias inglesas la esclavitud pasó a ser una institución importante, siendo los esclavos africanos traídos a América, los que constituyeron la mayor parte del sistema esclavista. Sin embargo, las rebeliones a raíz de la creciente explotación infrahumana no se hicieron esperar, abarcando numerosas revueltan entre blancos y negros.

3. Gente de la peor calaña. En 1676, la colonia se enfrentaba a una rebelión tan amenazante formada por fronterizos blancos, esclavos y criados. Esta fue la rebelión de Bacon. “La declaración del Pueblo”, redactada por Bacon, muestra el resentimiento populista contra los ricos y de odio fronterizo hacia los indios. En los siglos XVII y XVIII, los pobres de Europa que buscaban una vida mejor en América se convirtieron en fuente de ingresos para los comerciantes, negociantes, capitanes de barco y finalmente para sus amos en América. El racismo se estaba convirtiendo en algo cada vez más práctico, resulta beneficioso para el control de la élite dominante, la cual encontró un engaño tremendamente útil para hacerse del suficiente apoyo para afrontar una revolución contra Inglaterra sin acabar con la esclavitud ni la desigualdad: era el lenguaje de la libertad y la igualdad.

4 La tiranía es la tiranía. La Revolución estadounidense surgió a raíz de los crecientes desencantos de los estadounidenses con el mando inglés. En el “Motín del té” de Boston de 1773, se echó el té de los navíos a las aguas del puerto, lo que provocó las Leyes de Coercitivas del Parlamento, las cuáles establecían virtualmente ley marcial en Massachusetts. Al aumentar la dureza de cada medida de control británico –la Proclamación de 1763, el Stamp Act, la masacre de Boston, etc.- hizo que la rebelión colonial creciera hasta desembocar en la revolución. Organizaron un pequeño comité para redactar la Declaración de Independencia, que escribió Thomas Jefferson y que finalmente fue proclamada solemnemente el día 4 de julio, de 1776. Algunos estadounidenses fueron claramente excluidos de este círculo de intereses que significaba la Declaración de Independencia, como es el caso de los indios, los esclavos negros y las mujeres. La realidad de la Declaración de Independencia era que una clase de gente importante necesitaba alistar a suficientes estadounidenses como para vencer a Inglaterra, sin perturbar las relaciones entre riqueza y poder que se había desarrollado durante 150 años de la historia colonial.

5.Casi una revolución. Para los nativos de América, la revolución significo la pérdida total de sus territorios donde vivían. Con la expulsión de los británicos, los blancos podían empezar el proceso inexorable de desplazar a los indios de sus tierras, matándolos si mostraban resistencia. Se había firmado una paz en que los británicos acordaron establecer una línea en los montes Apalaches. Ésta fue la Proclamación Real de 1763 y enfureció a los estadounidenses. Es por eso que la mayoría de los indios lucharon en el bando inglés durante la revolución. Una vez ganada la guerra, sólo quedaba recoger y legalizar en documentos el orden establecido en la Constitución de los Estados Unidos. Cuando se entrevé el interés económico que yace en las cláusulas políticas de la Constitución, se convierte en el trabajo de ciertos grupos que intentaban mantener sus privilegios, a la vez que concedían “migajas económicas” para asegurarse el apoyo popular.

6. Los íntimamente oprimidos. Las mujeres en las colonias tenían derechos prácticamente nulos, para las esclavas inmigrantes y pobres resultaba ser una opresión doble. Muchas mujeres se rebelaron ante el sistema impuesto y la forma de vida que no las contemplaba, como Mary Dyer, Catharine Beecher, Elizabeth Blackwell, Elizabeth Cady Stanton, Margaret Fuller, Sarah Grimké, Angelina Grimké, Frances Wright y Sojourner Truth, entre otras. La historia nunca ha tomado en cuenta a las mujeres de clase trabajadora en la Revolución estadounidense, siendo imprescindibles para el desarrollo de aquella nueva sociedad americana. Las mujeres, que al monopolizar las profesiones de maestras, leían más, se comunicaban más y su educación llegó a ser un elemento subversivo respecto al pensamiento conservador.

7. Mientras crezca la hierba y corra el agua. Una vez expuesto el indio nativo a la “amenaza blanca”, resultaba innecesario, incluso era un obstáculo para la expansión estadounidense. La “mudanza” de los indios era necesaria para abrir el vasto territorio americano a la agricultura, al comercio, a los mercados, al dinero … al desarrollo de la economía capitalista. Fue Andrew Jackson quien emprendió la conquista de las tierras indias a base de mentiras y matanzas indiscriminadas, encontrando fuerte resistencia en algunos poblados creeks en Alabama y seminoles en Florida. La guerra contra los indios duró 8 años, costó 20 millones y 1500 vidas de estadounidenses. El 1 de octubre salió el primer grupo de indios, lo que se conoce como El Camino de las Lágrimas.

8. No tomamos nada por conquista, gracias a dios. Después de la independencia de Texas de México, se anexó como nuevo estado de la Unión. Se enviaron tropas estadounidenses a Rio Grande, se inició lo que se conoce como la Intervención estadounidense en México. En la batalla final por la Ciudad de México, las tropas estadounidenses tomaron el Castillo de Chapultepec y entraron a la ciudad cuando el general Antonio López de Santa Anna se había desplazado hacia el norte. México se rindió. Con el Tratado de Guadalupe-Hidalgo, firmado en febrero de 1848, se quedaron con la mitad, la frontera de México se estableció en Rio Grande, se les cedió Nuevo México y California. Por todo ello, los Estados Unidos pagaron a México 15 millones de dólares.

9. Esclavitud sin sumisión, emancipación sin libertad. Luego de la Guerra contra México, se da una serie de rebeliones de esclavos, el movimiento abolicionista y la Guerra Civil. Zinn describe que la violencia a gran escala de la guerra se utilizó para acabar con la esclavitud en lugar de la violencia a pequeña escala de las rebeliones ya que este último pudo haber haber llegado más allá de la lucha contra la esclavitud, dando lugar a un movimiento en contra del sistema capitalista. Él escribe que la guerra podría limitar la libertad concedida a los afroamericanos, al permitir el control del gobierno sobre la forma en que la libertad ha sido ganada.

10. La otra Guerra Civil. A raíz del acelerado crecimiento económico e industrial de Estados Unidos, la situación empeoró para la clase trabajadora del país. Durante las décadas previas a la Guerra Civil, se estaba formando la conciencia obrera, a través del activismo social, las huelgas, los sindicatos. Hubo importantes movimientos en defensa de los derechos de los trabajadores, como la Revuelta de Harina de 1937, la Guerra Helderberg, agravados todavía por el Pánico de 1837, provocando una serie de huelgas en las fábricas textiles, de armas y en diversas compañías ferroviarias.

11. Los barones ladrones y los rebeldes. En la época comprendida entre la Guerra Civil y 1900, crecieron enormemente las empresas industriales, los ferrocarriles y los bancos y se convirtieron en las instituciones dominantes de la nación. Se habla de cómo los magnates poderosos se hicieron de su fortuna a través de fraudes o negocios ilícitos, citando a J.P. Morgan, John D. Rockefeller, Andrew Carnegie, Jay Gould. Tuvieron lugar grandes manifestaciones a favor de mejores salarios y condiciones de trabajo, jornada laboral de 8 horas e igualdad de derechos.

12. El imperio y el pueblo. La severa depresión que comenzó en 1893, fortaleció la idea de que los mercados extranjeros evitarían las crisis económicas que producía la lucha de clases. Cabe resaltar la idea de “una puerta abierta” de los mercados internacionales a las mercancías estadounidenses. Era una forma de ver el imperialismo más sofisticado que los tradicionales imperios europeos. Zinn habla sobre la Guerra Hispano-Estadounidense y la Guerra Filipino-Estadounidense, reconociendo a las guerras como racistas e imperialistas, al margen de la oposición de amplios sectores del pueblo estadounidense.

13. El reto socialista. A raíz de las crecientes inconformidades de las clases sociales mas oprimidas de Estados Unidos surgieron ideologías políticas de tipo socialista y anarquista. Se habla principalmente de activistas como Emma Goldman, W. E. B. Du Bois, Joe Hill, las ideas del líder del Partido Socialista de América Eugene V. Debs, la historia de asociaciones sindicales como American Federation of Labor e Industrial Workers of the World, así como de famosas figuras literarias de Estados Unidos como Upton Sinclair, Jack London, Theodore Dreiser y Frank Norris.

14. La guerra es la salud del Estado. La expresión, “La Guerra es la Salud del Estado” se refiere a la estabilidad política y social que sufría el gobierno estadounidense en sus épocas de guerra, al crear una falsa unidad nacional en contra del “enemigo”, estableciendo el patriotismo y aplacando la lucha de clases. En efecto, se habla sobre el papel de Estados Unidos en la primera guerra mundial, así como los pocos pero subversivos movimientos en contra de la guerra. Se deja ver el trasfondo económico de la intervención en la guerra, así como las artimañas utilizadas para contener a sus enemigos interiores (socialistas, opositores de la guerra, etc.), como la “Ley de espionaje de 1917”.

15. Autoayuda en tiempos difíciles. Los años 20 dieron lugar a grandes movimientos obreros en los Estados Unidos. El gobierno implementó campañas para destruir al Industrial Workers of the World y al Partido Socialista. La quiebra de la bolsa en 1929, dio origen a la gran depresión, siendo un reflejo de que “la economía estaba esencialmente enferma”. La política del ´´New Deal’’ hacía frente a las necesidades mas urgentes, pero no resolvía el problema de fondo, por lo que la gente se empezó a organizar para ayudarse a sí misma en Seattle y Pennsylvania.

16. ¿Una guerra popular?. Zinn habla sobre el papel de Estados Unidos en la segunda guerra mundial al mismo tiempo que pregunta: “¿era el racismo, el imperialismo y el militarismo de la Alemania Nazi contra lo que peleaba la “”democracia” de Estados Unidos?". Lo que motivo la incursión de Estados Unidos en la guerra fue el ataque a Pearl Harbour, sin embargo, aquí Zinn nos cuenta una historia que difiere a la tradicional, acerca de que era necesaria la agresión del enemigo -la misma excusa de siempre- para la intervención militar, argumentando que el gobierno no sólo sabía anticipadamente el ataque a la base naval, sino que se tomaron las medidas que provocaron el ataque japonés, por lo que resultaron totalmente innecesarios los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki para la rendición incondicional de Japón. Durante la guerra, Inglaterra y Estados Unidos establecieron el Fondo Monetario Internacional para asegurar el dominio estadounidense. En concreto, la guerra resultó ser de lo más beneficiosa para el gobierno y las grandes corporaciones estadounidenses: se había demostrado el devastador arsenal que tenían, habían firmado acuerdos por toda Europa para internacionalizar su mercado y la imagen de Hitler fue utilizada para hacer creer al pueblo que los movimientos revolucionarios conllevarían a lo mismo. También se habla de la Guerra de Corea como respuesta al temor de “perder territorio” a manos de los comunistas ya que por todo el mundo había movimientos comunistas que reflejaban una posición antiimperialista, que Estados Unidos quería derrotar. Un ejemplo es la invasión de Bahía de Cochinos perpetrada por el gobierno de Kennedy para incitar una revuelta en contra del régimen de Castro, pero era un régimen popular y no hubo revuelta.

17. ¿O explota?. (Nombre de una línea del poema de Langston Hughes, "Lenox Avenue Mural”) abarca el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos. Zinn afirma que el gobierno comenzó a hacer reformas contra la discriminación, aunque sin realizar cambios fundamentales en aras de cambiar su imagen internacional, pero a menudo no hizo cumplir las leyes que emitió. Zinn también argumenta que mientras que la estrategia no violenta fue ciertamente efectiva por los activistas de derechos civiles del Sur, se necesitaban las acciones de militantes para resolver los problemas de los guetos negros, como las propuestas por Malcolm X. También se informa sobre la participación del Partido Comunista en el movimiento, el Congreso de Igualdad Racial, el Comité Coordinador No Violento de Estudiantes, los Jinetes de la Libertad, COINTELPRO, y el Partido Panteras Negras.

18. La victoria imposible: Vietnam. Abarca la guerra de Vietnam, una confrontación entre tecnología moderna organizada y seres humanos organizados. Zinn afirma que Estados Unidos estaba librando una guerra que no podía ganar, ya que el pueblo vietnamita se mostró a favor del gobierno de Ho Chi Minh y se oponía al régimen de Ngo Dinh Diem instalado por el gobierno estadounidense. Mientras tanto, la moral del ejército estadounidense en la guerra era muy bajo, ya que muchos soldados desertaron por las atrocidades de las que formaron parte, como la masacre de My Lai. Zinn también trata de disipar la creencia popular de que la oposición a la guerra fue principalmente entre los estudiantes universitarios e intelectuales de clase media, a partir de estadísticas de la época que muestran una mayor oposición por parte de la clase obrera. Zinn afirma que las tropas mismas se opusieron también a la guerra, citando las deserciones y las negativas a ir a la guerra, así como los movimientos, como los Veteranos de Vietnam Contra la Guerra. También nos habla sobre las invasiones de los EE.UU. a Laos y Camboya, el agente naranja y los Papeles del Pentágono (The Pentagon Papers).

19. Sorpresas. En el movimiento de derechos civiles de los años sesenta, comenzaron a aparecer señales de un despertar colectivo. Se habían agudizado los movimientos por derechos de los trabajadores, las mujeres, los negros, los presos, como la segunda ola del feminismo, el movimiento de abolición de la prisión, el movimiento por los derechos de los nativos americanos, y la contracultura. En los años sesenta y setenta no sólo hubo un movimiento de mujeres, un movimiento de presos y un movimiento de indios. Hubo una revuelta general contra los hasta entonces opresivos, artificiales e incuestionados modos de vida. Esta revuelta se veía reflejada en la música, las artes, los deportes, la literatura, etc. nunca en la historia de Estados Unidos había habido tantos movimientos por el cambio en tan corto espacio de tiempo, pero se empezaban a implementar maneras mas sutiles de controlar a la gente.

20. Los años setenta: ¿bajo control?. Con la desilusión del pueblo con el gobierno estadounidense durante la década de 1970 y la corrupción política que se vio expuesta durante la década, Zinn afirma que la dimisión de Richard Nixon y la exposición de los crímenes cometidos por la CIA y el FBI durante la década fueron hechas por el gobierno, haciéndole creer al pueblo que el sistema estaba ejerciendo la autocrítica y que todo se iba a corregir, con el fin de recuperar el apoyo para el gobierno del pueblo estadounidense sin realizar cambios fundamentales en el sistema. De acuerdo al autor, la presidencia de Gerald Ford siguió las mismas políticas básicas de la administración Nixon. Otros temas cubiertos incluyen protestas contra la Corporación Honeywell, el papel de Angela Davis, el escándalo Watergate, la participación de ITT Corporation en el Golpe de Estado en Chile de 1973, el incidente del Mayagüez, la Operación MK Ultra, el Comité Church, el Comité Pike, la Comisión Trilateral de la Gobernabilidad de las Democracias y el bicentenario de la Declaración de Independencia, en el que no parecía que hubiera demasiado entusiasmo por parte de la gente, en cambio, en el bicentenario del "Motín del té” de Boston de 1773 fueron lanzados unos paquetes con las etiquetas Gulf Oil y Exxon al puerto de Boston como símbolo de la oposición al poder corporativo de Estados Unidos.

21. Carter-Reagan-Bush: El consenso bipartidista. Las presidencias de Jimmy Carter, Ronald Reagan y George H. W. Bush parecían intentos de la clase dirigente para reconquistar a los ciudadanos desilusionados, ya que los partidos Demócrata y Republicano mantuvieron políticas que eran esencialmente las mismas, es decir, que se manejó el gobierno en una forma favorable para las empresas y no para el pueblo, y continuaron con una política exterior militante, sin importar qué partido estaba en el poder, utilizando similitudes entre los métodos de las tres administraciones como prueba de ello. Otros temas cubiertos son: la Doctrina de Imparcialidad, la invasión indonesia de Timor Oriental, Noam Chomsky, el calentamiento global, Roy Benavidez, el submarino Trident (Clase Ohio), el programa “Star Wars” (Iniciativa de Defensa Estratégica), el Frente Sandinista de Liberación Nacional, el caso Irán-Contra, la Guerra de la Ley de Poderes, invasión de EE.UU. del Líbano durante la Guerra Civil Libanesa, la invasión de Granada, Óscar Romero, la masacre del Mozote, el bombardeo de Libia, la disolución de la URSS, la Invasión estadounidense de Panamá de 1989 y la Guerra del Golfo.

22. La resistencia ignorada. Durante los años de Carter había comenzado a tomar cuerpo un pequeño pero activo movimiento contra la existencia del armamento nuclear. Durante los años de Carter, Reagan y Bush, los medios de comunicación habían ignorado casi todos los movimientos de oposición al gobierno estadounidense. Pronto los mítines crecieron a tal magnitud que se tuvieron que tomar medidas, como el recorte del presupuesto para gran parte del servicio público, lo que desencadenó huelgas y manifestaciones en todo el país. Dimisiones de empleados del gobierno produjeron fuertes críticas a las actividades del gobierno. Durante la guerra del Golfo nació una red de información que contaba lo que se reservaban los medios de comunicación más importantes. Había periódicos alternativos en muchas ciudades y más de 100 emisoras de radio. En los años 90, el país estaba totalmente dividido en clases de extrema riqueza y extrema pobreza, separados por una clase media insegura y amenazada, sin embargo, continuaba una “cultura de oposición permanente”, la cual se negaba a renunciar a la posibilidad de una sociedad más igualitaria y más humana.

23. La inminente revuelta de los guardianes. En este capítulo, Zinn nos habla sobre un posible futuro movimiento radical contra la desigualdad en América. Zinn afirma que al final habrá un movimiento compuesto no sólo de los grupos anteriores que fueron involucrados en el cambio radical como sindicalistas, afroamericanos, nativos americanos, las feministas, sino también miembros de la clase media que están empezando a mostrar descontento con el estado de la nación. Zinn hace un llamado a utilizar las manifestaciones, marchas, desobediencia civil y huelgas generales, en aras de redistribuir la riqueza, para reconstruir las instituciones, para renovar las relaciones y crear un sistema más justo y equitativo.

Epílogo. Sobre la presidencia de Clinton. El capítulo final abarca los efectos de la administración de Bill Clinton en los EE.UU. y el mundo. Zinn afirma que, pese a las afirmaciones de Clinton de que traería cambios en el país, su presidencia mantuvo las cosas de la misma forma que en la era Reagan-Bush. Los temas tratados son: el asedio de Waco, el atentado de Oklahoma City, la Ley de Control del Crimen Violento y Cumplimiento de la Ley, en antiterrorismo y Pena de Muerte Efectiva de 1996, la Ley de Responsabilidad Personal y Oportunidad Laboral, los ataques con misiles en Irak, la Operación Serpiente Gótica, el Genocidio de Ruanda, la guerra de Bosnia, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el Tratado de Libre Comercio, los bombardeos en Afganistán y Sudán, el juicio político de Bill Clinton, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Ley de Telecomunicaciones de 1996 (Telecommunications Act), las campañas y mítines de anti-globalización y las manifestaciones contra la cumbre de la OMC en Seattle.

wikipedia.