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Arnold August, Néstor Núñez, Antonio Peredo Leigue, Miguel Ángel del Pozo
Argenpress.info, 8 de setiembre de 2009

Hay una Honduras de antes del golpe y una después/Secreto público/La solución no se define en Washington/Honduras y Colombia: Pentágono ordena, Departamento de Estado obedece [09/09/09]

Miércoles 9 de septiembre de 2009, por Redacción

Arnold August escribe ("Hay una Honduras de antes del Golpe y una después") sobre la transformación habida en Honduras a raíz y como consecuencia del golpe de estado del 28 de junio: la consolidación de la estructura de la que se ha dotado el movimiento popular de Honduras, en un primer momento para hacer frente a los golpistas y evitar el peligro de "normalización" de la usurpación oligárquica del poder; hasta, poco a poco pero con firme determinación, avanzar hacia la irreversibilidad de un nuevo poder constituyente que devuelva el protagonismo a la mayoría de hondureñ@s tras décadas o siglos en que los yankis hablaban de su país como "república bananera": proceso encuadrado en el más amplio de la emancipación continental en marcha en el cono sur y centroamericano. Precisamente por la evidencia de la realidad que muestra esa fuerza en ascenso, el cada vez más estructurado y coherente movimiento popular hondureño, Néstor Núñez concluye ("Honduras: Secreto público") que tanto la ultraderecha norteamericana como la política exterior oficial de EE UU, en manos del Pentágono, han apostado por los «gorilas» hondureños, confiados en que el paso del tiempo y el ilegítimo proceso electoral en marcha les favorezca. Antonio Peredo Leigue sostiene, en cambio, ("Honduras: La solución no se define en Washington") que la base de apoyo del régimen golpista no puede sostenerlo por mucho tiempo si el movimiento popular de Honduras asume su derecho a decidir su futuro y apuesta por conquistarlo con una movilización capaz de arrinconar a los golpistas y sus beneficiarios e inspiradores, ya muy debilitados. Miguel Ángel del Pozo, por su parte ("Honduras y Colombia: Pentágono ordena, Departamento de Estado obedece"), repasa primero las diferencias entre socialistas e izquierdas latinoamericanas de una parte, y de otra las derechas criollas apoyadas por las derechas continentales y extra-continentales, que recurren a apoyos y reconocimientos, diseños y experiencias exógenas a sus propios países, para lo cual pone como ejemplo lo sucedido en 2002 con ocasión del golpe de estado contra el proceso bolivariano en Venezuela; a continuación reflexiona acerca del más reciente movimiento seudosociopolítico "populista" de esas derechas caducas, que vincula directamente y como relación causa/efecto, con la nueva relación de dependencia ---entre el imperio norteamericano y los subordinados hispanos o "patio trasero" yanki---, contenida en la propuesta de Barack Obama en Trinidad; lo que, a su vez, muestra directa relación con la absoluta prevalencia del Pentágono, vía Departamento de Defensa, sobre el Departamento de Estado y en las decisiones del Poder Legislativo estadounidense: aportación relevante y a considerar, máxime cuando por todos los medios se pretende hacer creer que existe contradicción entre Obama/Clinton/Departamento de Estado y el de Defensa/Pentágono, y que, en cualquier caso y visto lo visto, no lo es tanto.

(Asamblea constituyente frente a "república bananera" de oligarcas e imperialistas)

Hay una Honduras de antes del Golpe y una después

Arnold August

El Frente Nacional de Resistencia está liderando la heroica batalla del pueblo de Honduras. Por 70 días consecutivos el pueblo de Honduras, proveniente de todos los sectores de la vida del país, está enfrentando una violenta represión por parte de los militares y la policía. Ellos, con una organización cada vez más desarrollada y perfeccionada, y muy coherente políticamente, continúan planteando sus demandas pacíficamente. Dichas demandas incluyen la restauración del orden constitucional en Honduras y el retorno del Presidente Zelaya. A medida que la situación evoluciona, cada vez hay más y más presión por una asamblea constituyente para reformar la constitución y la nación. Ellos están planteando que, independientemente de si Zelaya retorna o no, ello se ha convertido en el objetivo de la resistencia que están llevando a cabo.

Ahora que han sido convocadas las elecciones por los golpistas, el Frente Nacional de Resistencia ha llamado al boicot de las mismas. El no-reconocimiento de las elecciones, simultáneamente con el movimiento de masas en las calles por una nueva Honduras que continúa sin descanso, es una fase muy importante en la batalla. Sindicatos de obreros y empleados, grupos de activistas femeninos, campesinos, estudiantes, intelectuales y otros sectores de la sociedad están todos en el frente de batalla. Los golpistas hondureños tienen la esperanza de legitimar el golpe mediante la celebración de las elecciones.

Las fuerzas políticas no vinculadas con el régimen militar están uniendo fuerzas con el movimiento de masas. La Resistencia ha ganado mucho prestigio, lo que ha traído como resultado la adhesión de un amplio grupo de fuerzas políticas. Por ejemplo, el 18 de Julio (cerca de mes y medio atrás), en una entrevista con Raimundo López de Prensa Latina, el candidato presidencial (en esos momentos) por el Partido de Unificación Democrática (UD) y actual diputado César Ham, declaró que hay una Honduras de antes del golpe y una después.

Su declaración, en pocas palabras, sintetizó la actual situación en Honduras y nos ofrece el contexto histórico. El UD se ha unido en las calles al Frente Nacional de Resistencia. De hecho, dos de sus líderes han sido asesinados por el régimen militar. El 31 de Agosto, de acuerdo a un reporte de Prensa Latina, Ham y otros miembros de UD confirmaron que ellos estaban boicoteando las elecciones. Otros sectores no tradicionales, e incluso algunos sectores tradicionales de las fuerzas políticas, están haciendo lo mismo. “El movimiento de base”, dijo Zelaya según The Nation (día 4 de septiembre) “tiene un solo propósito, la transformación de Honduras, incluyendo profundos cambios estructurales. Este movimiento es ahora muy fuerte. No podrá ser destruido”. El día 5 de septiembre, cuando la resistencia popular al golpe militar alcanza los 70 días, el Frente Nacional estaba analizando sus próximas acciones.

La Honduras post-golpe se ha unido al movimiento que se ha ido expandiendo como un reguero de pólvora a través de Suramérica, aún sin estar en este momento el presidente electo Zelaya en el país. Este movimiento de base suramericano representa un impulso a favor del poder del pueblo y en contra de las políticas neoliberales y la dominación de EE.UU. La meta es el uso de las urnas para llevar a cabo cambios radicales en sus respectivos países. La elección de asambleas constituyentes y la redacción de nuevas constituciones han tenido lugar ya en varios países como Venezuela, Bolivia, y Ecuador. Otros como Nicaragua, El Salvador y Paraguay, por sólo mencionar unos pocos, han tomado la vía para re-fundar sus naciones. Cuba es la pionera, aún cuando el cambio tuvo lugar en condiciones históricas completamente diferentes por diferentes medios. El triunfo de la Revolución en 1959 y la transformación revolucionaria que trajo como resultado, tiene sus raíces en las tradiciones mambisas del siglo XIX. Entre esas tradiciones, la del pueblo escribiendo sus propias constituciones como una República en Armas, incluso mientras que Cuba era aún una colonia de España.

Honduras era conocida como un ejemplo de lo que EE.UU describe despreciativamente y arrogantemente como una república bananera. Honduras es la tercera nación más pobre de Suramérica y del Caribe. Honduras cuenta con un alto índice de analfabetismo como sucedía en Bolivia antes de la elección de Evo Morales y la reformulación de su sistema político. Sin embargo, es ahora ese pueblo de Honduras quien está dando lecciones a Washington acerca de lo que necesita, que es una nueva y moderna constitución.

La situación económica y política en los EE.UU es tan mala que teniendo en cuenta su inmensa deuda externa, algunos comentaristas estadounidenses se refieren a los EE.UU, en tono irónico por supuesto, como una república bananera. Los EE.UU fueron escenario de dos fraudulentas victorias electorales bajo el poder de la familia Bush. ¿Cómo es posible que un programa de reformas al sistema de salud resulte en una nación dividida entre los ciudadanos, al mismo tiempo que el ala de la extrema derecha de oposición al nuevo esquema de salud amenaza con una ola de violencia? Aunque en teoría la esclavitud y la discriminación racial oficial ha sido eliminada a favor de los derechos civiles, el racismo no sólo sigue presente crudamente, sino que se incrementa en esa sociedad. Los estadounidenses de origen latino son en número creciente víctimas de ataques racistas de los grandes medios que permean la sociedad. El racismo está institucionalizado. Incluso el Presidente Obama es víctima de amenazas e intentos de intimidación por parte de la derecha racista. A pesar de que hubo un movimiento para acusar y solicitar la destitución (el “impeachment”) del ex vicepresidente Cheney (algo que nunca pudiera llevarse a cabo) por crímenes de guerra y mentir a sus ciudadanos llevándolos a una guerra, ahora aparecen rumores de que Cheney podría ser candidato a las elecciones presidenciales en el 2012. Si Cheney resulta ser solo un no-candidato, él es en definitiva quien lidera en estos tiempos el retorno a la política de la era Bush. El Washington Post apoya abiertamente las torturas y coincide con las posiciones de Cheney. La historia completa del 11 de Septiembre está aún por revelar por parte del gobierno de los EE.UU. Los EE.UU son los mayores proveedores de armas [1] y de drogas del mundo. Todo esto y mucho más tiene lugar en un pantano turbio, que incluye conformismo de los norteamericanos incluso a la violación de la Constitución de los EE.UU.

Los pueblos del sur están avanzando. ¿No tendrán en cuenta los sectores más progresistas y visionarios de la sociedad de los Estados Unidos este movimiento para plantearse reflexionar sobre la necesidad de una nueva Constitución en los EE.UU, que asegurara a los ciudadanos el control sobre sus destinos y sobre la política internacional? Esta misma interrogante es aplicable a otros países del norte.

El pueblo de Honduras, por su parte, está ciertamente por una asamblea constituyente y una nueva constitución: una justicia poética para los habitantes de la “república bananera”. Durante el período previo al golpe, el presidente Zelaya había dirigido a su pueblo a una nueva situación. Por ello él fue derrocado. Sin embargo, en la Honduras post-golpe, el país ha cambiado. El movimiento desde el 28 de junio es mucho más profundo y va más allá que la Honduras pre-golpe. Este país ahora más que nunca es parte del vasto movimiento en Suramérica por una nueva política económica anti-neoliberal y nuevas instituciones políticas, y en contra de la dominación de los EE.UU, del pillaje de sus recursos naturales y la instalación y extensión de bases militares. En un futuro cercano, Honduras tendrá sus altas y sus bajas, pero a largo plazo, la tendencia es irreversible –—como igualmente lo es a lo largo y ancho de todo el Sur que hoy se levanta.

- Fuente Argenpress.info


Honduras: Secreto público

Néstor Núñez (AIN, especial para Argenpress.info)

Es historia conocida, pero vale repetirla, sencillamente para aquellos que tienden a hacerse rápidas ilusiones con imágenes edulcoradas y frases de ocasión. Lo realmente cierto, evidente, palpable y claro, es que la dictadura llegada al gobierno en Honduras el pasado 28 de junio persiste en su altanería y su brutalidad, por la sencilla razón de que cuenta con el abierto apoyo de los sectores norteamericanos de ultraderecha, y con una política exterior oficial impulsada por quienes prefieren los riesgos políticos y morales a siquiera chistar frente a las demandas y acciones de esos segmentos reaccionarios.

(Golpìstas tienen apoyo de ultraderechistas de EEUU y de política exterior del Pentágono)

Al fin y al cabo, se dirán algunos personeros oficiales estadounidenses, la salida de Manuel Zelaya cercenó la presencia activa de Honduras en el ALBA, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, y golpeó a las tendencias de izquierda que con creciente fuerza se hacen sentir en diferentes e influyentes naciones del hemisferio.

Añadirán a sus torvos razonamientos que "el tiempo todo lo cura"... y es evidente que están jugando esa carta.

De ahí el silencio de Washington ante una represión que va dirigida contra el gran peligro que representa para el dominio imperial un movimiento popular hondureño activo, combativo y estructurado a todos los niveles; y ante los ilegales preparativos en que ya se empeña el régimen de facto para convocar a unas amañadas elecciones generales en noviembre cercano, que sirvan de cortinaje para intentar sepultar el asalto reaccionario al poder y otorgue visos "institucionales" a la vuelta al fascismo.

Roberto Micheletti, el ambicioso golpista ahora al frente de la nación, no puede ser más altivo y desafiante, incluso ante planes de arreglo mediatizado como el puesto en manos de Óscar Arias. Al final, el régimen sigue recibiendo importantes ayudas de organismos gringos o de factura Made in USA, como la «USAID» y el «FMI», incluso destinadas a costear la cercana farsa comicial que pretende desconocer la vigencia legal de la presidencia de Zelaya.

Mientras, los personajes aposentados en Tegucigalpa, como la vicecanciller Marta Lorena Alvarado, siguen sus periplos a Miami para concertar, afirma la prensa local, acciones y pautas con "congresistas norteamericanos" adeptos al golpe ... nada menos que con Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln Díaz Balart, exponentes del más acérrimo terrorismo político.

Díme con quién andas y te diré quién eres, sería la máxima a aplicar en esta historia, donde el imperio ya escogió desde hace mucho qué lado prefiere en Honduras.

- Fuente Argenpress.info


Honduras: La solución no se define en Washington

Antonio Peredo Leigue

El presidente Manuel Zelaya logró que el gobierno norteamericano comience a recortar la ayuda económica al régimen usurpador de Micheletti. Él respondió que impondría políticas de austeridad para continuar al mando del país, hasta que se realicen las elecciones de noviembre. La pregunta real es, ¿quiénes sostienen la tozudez de los golpistas hondureños?, porque la cúpula militar, la mayoría parlamentaria y el poder judicial locales no tienen el peso suficiente para hacerlo. Es más: teniendo a todo el pueblo en contra o, al menos, la mayoría abrumadora, la ecuación social está en contra de ellos.

(Movimiento popular tiene capacidad para arrinconar a golpistas y su débil base de apoyo)

Zelaya fue llevado al gobierno por el mismo partido que hoy se alinea detrás de Micheletti. Pero las cualidades personales de aquél, le llevaron a entender que era urgente buscar soluciones a la extrema pobreza de los 8 millones de habitantes de Honduras. La vieja política de depender de los créditos y programas estadounidenses no resultaba a favor de los sectores marginados; era provechosa para los grupos de poder. Zelaya se atrevió a entrar en acuerdos con Venezuela y, luego, integrarse al ALBA. El paso siguiente era consecuente con esa política: la participación popular que sólo podría darse cambiando la Constitución Política del Estado, para lo que se requería convocar a una Asamblea Constituyente. El anuncio de que se haría una consulta previa para saber si la mayoría estaba o no de acuerdo en convocar a referendo con ese propósito colmó de indignación a los grupos de poder.

La reacción de los poderosos no podía esperar. Mintiendo descaradamente que Zelaya pretendía reelegirse, los mandos militares se amotinaron y los jueces se apresuraron en proteger al uniformado rebelde. A renglón seguido, violando su domicilio, lo sacaron con violencia y lo trasladaron a Costa Rica donde, en ropa de dormir, denunció las características del golpe de estado. Todo esto es historia conocida, pero vale la pena repetirlo, pues ahora parece que la legitimidad de los golpistas está reconocida por más de un gobierno. No otra cosa supone que se hagan conversaciones, diálogos y propuestas de solución que, por supuesto, son rechazadas por Micheletti y los suyos.

Zelaya es reconocido como jefe de gobierno en todos los países donde va en su ya largo peregrinar, buscando soluciones que no lleven al enfrentamiento. No parece tener resultados. Hay promesas, pero no hay acciones. ¿Se recortará toda la ayuda económica a ese gobierno? Incluso puede ocurrir que ni siquiera esa medida sea efectiva. Habrá que recordar el caso Irán-contras que, pese a ser un escándalo internacional, permitió a los halcones del «Pentágono» actuar en contra de las disposiciones del gobierno y del Congreso. Cuando se juzgó al principal responsable de esa maniobra, los jueces lo liberaron de culpa. Puede ocurrir lo mismo ahora.

Una sola, ninguna otra, es la senda de solución: el pueblo hondureño debe decidir y, para asumir ese derecho, tendrá que conquistarlo con una movilización que, finalmente, arrincone a los golpistas.

- Fuente Argenpress.info


Honduras y Colombia: Pentágono ordena, Departamento de Estado obedece

Miguel Ángel del Pozo (Barómetro Internacional, especial para Argenpress.info)

La evidente diferencia en el discurso, en la propuesta, contenido, estructuración, demostración y exposición de los socialistas en comparación al discurso de las derechas criollas, inmediatamente, nos obliga a primarias conclusiones; en primer lugar, el discurso de las derechas está contenido de generalidades; en segundo lugar, están sustentados en ideologías alienantes y superadas que buscan “castrar” cualquier idea en contrario, más cuando se proponen efectos superiores y positivos en el crecimiento intelectual de la sociedad en su conjunto y en sus estructuras socio-económicas; en tercer lugar, usan la descalificación racial, educativa y socio-económica del socialista mostrando bien un profundo desconocimiento de la Historia del Capitalismo y/o una carga de desprecio igual y/o parecida a la que la sociedad alta feudal manifestó hacia aquellos primeros capitalistas. Cuando esas derechas se muestran abatidas por las calidades de las políticas propuestas y expresadas en su praxis por un gobierno socialista, generalmente, esas derechas, recurren a apoyos y reconocimientos, diseños y experiencias exógenas a sus propios países como podemos demostrarlo cuando gobiernos de países, físicamente, expresaron su apoyo al “golpe de estado” encabezado por Carmona en abril de 2002.

Expresamos lo arriba manifestado porque es evidente que en los últimos, aproximadamente, diez meses las expresiones seudo-políticas de las derechas nacionales apoyadas por las derechas continentales y extra-continentales, quizás con el paréntesis de la reunión en Puerto Príncipe esperando alguna demostración de apoyo de Barack Obama en contra de los movimientos sociales y los gobiernos nacionalistas y humanistas que esos movimientos sociales, al sur del rio Bravo, soberanamente, se dieron, comenzaron a desarrollar un movimiento socio-político “populista”, alienante y “clásico” manifestando su expresión caduca desarrollada durante los gobiernos demo-representativos, socialdemócratas y socialcristianos continentales, durante el siglo XX.

Al mismo tiempo, las izquierdas latinoamericanas no comprendieron la profundidad del significado de la propuesta de Barack Obama en Trinidad cuando expresó que las relaciones entre el Imperio y el “patio trasero” deberían sustentarse en esa famosa frase suya cuyo contenido exponía todo el carácter de una nueva relación de Dependencia entre el Imperio norteamericano y los “subordinados hispanos de sombrero grande, alpargatas y durmiendo la siesta”, es decir, dijo que se debía “dejar atrás la Historia” (“… The United States has changed over time. It has not always been easy, but it has changed … And so I think it’s important to remind my fellow leaders that it’s not just the United States that has to change … All of us have responsibilities ... choose the future over the past …"). Nos tragamos la imagen y no analizamos el contenido de sus palabras, mucho menos percibimos la profundidad político-ideológica en el contenido de sus propuestas.

Desde entonces se han sucedido una serie de situaciones internas en “países incómodos” como los sucesos en Bolivia, el “Golpe militar-cívico en Honduras”, la declaración oficial del Gobierno colombiano anunciando la profundización de la cooperación militar colombo-norteamericana, la importancia de las decisiones de la UNASUR y el “bajo perfil” de la OEA, la profundización de la matriz de opinión en contra de Chávez Frías y la Revolución Bolivariana, el triunfo de la derecha en Panamá, la decisión legislativa colombiana de apoyo a la reelección de don Álvaro Uribe Vélez y el manifiesto apoyo del gobierno socialdemócrata del peruano Alan García. Lo dijo Barack Obama en Trinidad “… I think it’s important to remind my fellow leaders that it’s not just the United States that has to change … … All of us have responsibilities ... choose the future over the past …". (“… Yo creo que es importante recordarle a mis colegas líderes que no solamente los Estados Unidos [de América] tienen que cambiar … todos nosotros tenemos responsabilidades … [debemos] escoger el futuro y rechazar el pasado …”.) Naïve … naïve … naïve!!! Eso somos!

¿Qué estarán pensando los socialistas bolivarianos? Es evidente que hay sectores en la izquierda, concretamente venezolana, que están profundamente preocupados con las actitudes de la burocracia, los contenidos ideológicos de los mensajes, los beneficios económicos en ascensión social por la gracia de la Revolución Bolivariana olvidando a los camaradas que sacrificando sus vidas quedaron atrás de esa aspiración espiritual, objetiva, percibida, humanista que el Comandante Chávez Frías, en cada oportunidad, vehementemente, nos recuerde que ésto que se vive en Venezuela es una Revolución Socialista. Pero, nada, no aprenden; ellos serán los primeros en “quebrarse”.

En la última reunión de la UNASUR, el Comandante Chávez Frías, el indio Evo Morales, el economista Rafael Correa, a quien el gobierno colombiano le está haciendo carantoñas ¿o es que no se han dado cuenta que las derechas no lo critican?, demostraron que la dignidad suramericana y, por qué no decirlo, centroamericana y de El Caribe, está ¡presente! Los epítetos y descalificaciones de los voceros y medios de información de la derecha criolla se han hartado hasta el cansancio de insultarlos además de descalificar a las representaciones de los Poderes Públicos bolivarianos que les son incómodos por su capacidad de gerencia, de mano firme al tomar decisiones y de la profundidad y consecuencias de esas decisiones de Estado que, evidentemente, golpea el propio “corazón” de las derechas criollas. ¿La respuesta desde las organizaciones de izquierda ha sido lo suficientemente contundente como para hacer retroceder en sus actitudes a esa derecha “desbocada”? Aclaramos, no se trata de actuar con la misma calidad de violencia con la que están actuando esas derechas y con las futuras violencias que están preparando para los meses de septiembre, octubre y noviembre. Pero ¿a qué se debe que esas derechas estén tan “animadillas” con sus actitudes “contrarrevolucionarias”?

Pues de eso se trata este escrito y como decíamos más arriba, los socialistas “semos” muy serios a la hora de demostrar nuestros argumentos como lo demostró, irrebatiblemente, Hugo Rafael Chávez Frías, en Bariloche, no dejando dudas en cuanto a la política oficial expansiva del Pentágono; demostración ofrecida en el propio seno de la UNASUR (sin la participación de la OEA a pesar de las reiteradas solicitudes del Presidente colombiano ¡claro! Es que en la UNASUR no está presente el Imperio, es decir, el Gobierno de los Estados Unidos de América pero ¿para qué necesita el Imperio estar presente en las reuniones de Presidentes y Presidentas de la UNASUR si tiene a sus Cónsules presentes expresando las ideas expansionistas del Pentágono o ¿es que el Imperio no se fía de sus designados Cónsules? Es necesario y obligante explicar que Poncio Pilatos era el Cónsul romano en Palestina) cuando Chávez Frías expuso algunos de sus más importantes contenidos del documento oficial norteamericano logrando que don Álvaro Uribe Vélez manifestara, al unísono con el Departamento de Estado norteamericano, que el documento oficial mencionado por Chávez Frías, el “White Paper”, era un ejercicio académico norteamericano, es decir, en paralelismo, los documentos oficiales de la República Popular China sobre, por ejemplo, el Tibet, son, simplemente, “ejercicios académicos”. ¡De mollejón!

(El Departamento de Estado, subordinado al Departamento de Defensa y al Pentágono)

Como exponíamos, nuestra seriedad intelectual y ética, nos obliga, en primera instancia, señalar la “fuente documental” en la que sustentamos nuestros argumentos; en este caso concreto, nos hemos sustentado en la siguiente dirección web bajo el título: Congressional Fellowships and Foreign Policy: DOD vs. State. (Autor: by Travis Sharp) [2].

El señor Sharp, haciendo honor a su apellido, expuso las contradicciones entre el Departamento de Defensa (DOD, siglas en inglés) con el Departamento de Estado (State en el artículo) con respecto a la influencia del Pentágono, a través del Departamento de Defensa (DOD) en las decisiones del Poder Legislativo norteamericano. Permítasenos aclarar que señalamos al Pentágono como protagonista principal porque es el organismo oficial norteamericano de Defensa que diseña, propone e impone las políticas del Imperio tanto a lo interno del territorio norteamericano como en lo referente a las políticas expansivas y globales de los EEUU de América. Es el Departamento de Defensa (DOD) norteamericano, la institución del Poder Ejecutivo con relación directa interinstitucional con las comisiones correspondientes del Congreso norteamericano.

Nos vamos a permitir una sola referencia. Dice el señor Sharp quien expone que “… The Department of Defense (DOD) now receives funds for programs that duplicate efforts traditionally carried out by the State Department and the U.S. Agency for International Development (USAID) …”. (“… El Departamento de Defensa (DOD) en la actualidad recibe fondos para programas que duplican el tradicional esfuerzo ejecutado por el Departamento de Estado y la Agencia norteamericana para el Desarrollo Internacional (USAID) …”). Tenemos un dicho que reza: “A confesión de partes …”.

Dejamos constancia que no lo decimos nosotros, los revolucionarios, sino el señor Travis Sharp quien es, según el propio artículo nos explica, que el señor “… Travis Sharp 202-546-0795 ext. 2105 tsharp@armscontrolcenter.org ...Travis Sharp is the Military Policy Analyst at the Center for Arms Control and Non-Proliferation. He has published articles on defense policy in scholarly journals, internet magazines, and local newspapers, and has appeared on or been quoted in media venues such as the New York Times, Washington Post, Boston Globe, CNN, and Al Jazeera ...”. (Ibidem).

- Fuente Argenpress.info

(9 de setiembre de 2009)


[1Estados Unidos extiende su rol como el mayor proveedor de armas del mundo:
Un nuevo estudio reveló que Estados Unidos está expandiendo rápidamente su papel como el mayor proveedor de armas del mundo. En 2008, Estados Unidos firmó acuerdos armamentistas por un valor total de casi 38.000 millones de dólares. Esto representa diez veces la cifra de Italia, el segundo mayor proveedor de armas del mundo. Estados Unidos ahora es el responsable del 68% de todos los negocios de la industria armamentista mundial. - Fuente Democracy Now! en español, 8 de setiembre de 2009.

[2Congressional Fellowships and Foreign Policy: DOD vs. State by Travis Sharp

Published on the Stimson Center Budget Insight Blog on August 25, 2009

Since the end of the Cold War, the U.S. military’s encroachment into an increasing number of foreign policy missions has intensified the long-standing animosity between the State Department and Congress. The trend toward militarizing diplomacy has negatively impacted both congressional perceptions of State’s efficacy and Foggy Bottom’s ability to secure adequate funding.

The Department of Defense (DOD) now receives funds for programs that duplicate efforts traditionally carried out by the State Department and the U.S. Agency for International Development (USAID). According to data from the Organization for Economic Cooperation and Development, DOD provided four percent of overall U.S. development aid assistance in 1998; by 2005, its share had risen to 22 percent. In fiscal year 2010, the United States will spend about 13 times more on its military than on diplomatic operations and aid, even though their respective functions are equally important to accomplishing U.S. foreign policy objectives.

Although DOD is a much larger organization than the State Department, DOD’s growing control over U.S. foreign policy is partly attributable to its highly organized and efficient legislative operations, which are far superior to those of State and allow the Pentagon to dominate the zero-sum game of congressional budgeting. DOD is much more committed than the State Department to its congressional fellowship programs, which send mid-career personnel to work in Congress and are considered career-enhancers by young military officers.

The Pentagon plans to quadruple (to a total of 100) the number of military fellows serving in Congress by 2009 as part of a complete revamping of its legislative affairs office, the office’s first restructuring in almost 20 years. In contrast, the State Department only sends 10 to 12 Foreign Service Officers to Congress each year as part of its Pearson congressional fellowship program.

It is time for the State Department to reclaim its proper place alongside DOD as a chief incubator and executor of U.S. foreign policy. The State Department must act now to increase the prestige of its own congressional fellowships and at least double the number of Foreign Service Officers working on the Hill. Otherwise, it risks being completely overrun by DOD’s expanded legislative affairs activities.

Fellowship Programs: DOD vs. State

Several of the most storied American military officers of the past generation spent at least some of their military careers serving in the civilian world of politics. Generals Colin Powell and Wesley Clark each served as White House Fellows in the Office of Management and Budget, where they helped prepare the President’s annual budget request for Congress. General James Jones, current National Security Advisor and former North Atlantic Treaty Organization (NATO) commander, spent five years in the Navy-Marine Corps Senate liaison office on Capitol Hill. Perhaps most famously, Senator John McCain’s four years as Navy Senate liaison were called the “turning point” that started the former Navy Captain on the trajectory toward the Republican presidential nomination in 2008.

After a rigorous application and selection process, the military fellowship usually unfolds in three phases: one or two months of training and orientation; one full year as a congressional fellow; and two full years afterwards on a “payback” or “utilization” tour in the service’s legislative liaison office or some other assignment requiring knowledge of Congress. Fellows lend their military expertise and perform a variety of functions, including crafting legislative language, writing questions and statements for oversight hearings, building support for new pieces of legislation, processing appropriation requests, drafting press statements and articles, responding to constituent mail, and accompanying the member on fact-finding trips. Congressional fellowships bestow invaluable political know-how on ambitious military officers. As one senior Republican committee staffer remarked, “There is probably no [better] place in the U.S. government where people learn how to deal with Congress and get their way in doing so, than in our military.”

In contrast to the well-developed DOD operation, only between 10 and 12 congressional fellowships are available each year for State Department Foreign Service Officers (FSOs) through what is known as the Pearson program. The Pearson program is open to all generalist FSOs with seven years of experience and usually lasts for one year but can be extended for an additional year. Other routes for State employees to serve on the Hill include the American Political Science Association (APSA) Congressional Fellowship Program and the Brookings Institution’s Congressional Fellowship.

Once selected, State Department congressional fellows follow a process similar to military fellowships: they must contact, interview with, and be selected by a congressional office before assuming the duties of a normal staffer. Beyond this initial procedural similarity, however, State’s involvement in congressional fellowship programs is nowhere near as formalized or robust as the armed services. No payback or utilization tour is required for State the way it is for DOD. There is also no planned expansion of State’s fellowship programs to rival that being undertaken by DOD. Moreover, participation in congressional fellowships is not encouraged in any of State’s personnel doctrine; in fact, FSOs often shy away from spending time working in Congress because of a fear that time spent away from the foreign circuit will harm their prospects for promotion.

State fellows face an uphill battle once they start working on the Hill due to congressional staff members’ preconceived notions about the State Department’s lack of respect for Congress. One way to explain the State Department’s problems building congressional support is explained by the lack of competence both State and Congress associate with the “H” bureau, State’s office for legislative affairs. One senior Republican Senate committee staffer who previously worked in the Foreign Service analyzed the problem this way: “When I was in the Foreign Service, ‘H’ was like the idiot in the basement. A dead end. It was not a career enhancing move to go there. In fact, it is where substandard people go to die bureaucratically. It is part of the received wisdom of the Foreign Service that you hold ‘H’ in contempt.”

Recommendations

Increasing the State Department’s utilization of congressional fellowships is a necessary reform that must be implemented as soon as possible. If State changed its policy so fellows were required to serve payback tours in the “H” bureau after their time on the Hill, it could increase the competency of State’s legislative operations, keep State employees that Hill staffers knew and trusted involved with “H”, and bring former fellows’ rolodexes into the use of the State Department. This might change Congress’s negative opinion of “H”.

The following three steps should be taken with all due speed to better utilize the State Department’s use of congressional fellowships:

* increase to 25 the number of FSOs assigned to Congress each year through the Pearson and APSA fellowships from the current 10 to 16;

* require a one year utilization or payback tour immediately after the fellowship;

* service in “H” or a congressional fellowship should be positively weighed during promotion and professional advancement decisions.

If State wants to reclaim its position alongside DOD as America’s face to the world, Foggy Bottom must learn to maneuver more adroitly in the corridors of Capitol Hill. While it is easy to look down on Congress for its shameless politicking and provincialism, it remains the branch of government most in touch with and responsive to Americans’ opinions and expectations. Elected to represent the nation as a whole, Congress is accountable to American citizens in a way that the State Department is not.

Former Secretary of State Warren Christopher said it best: “We have not yet resolved the dilemma posed by our need to reconcile the imperative of democracy at home with the demands of leadership in the world.” By strengthening its congressional fellowship programs, the State Department could improve its participation in democracy at home—democracy that can sustain U.S. global leadership far into the future.

Travis Sharp 202-546-0795 ext. 2105 tsharp@armscontrolcenter.org

Travis Sharp is the Military Policy Analyst at the Center for Arms Control and Non-Proliferation. He has published articles on defense policy in scholarly journals, internet magazines, and local newspapers, and has appeared on or been quoted in media venues such as the New York Times, Washington Post, Boston Globe, CNN, and Al Jazeera.