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**Jon Juanma
Olmedo Beluche
Adital, 30 setiembre y 4 octubre 2011

España-estado español, una nueva colonia en un mundo en quiebra / Europeos, ¡bienvenidos al subdesarrollo! / Declaración ciudadana ante la Estafa de la Deuda Pública: Movilización Mundial el 15 de octubre - October 15th: United for Global Change. People of the world, rise up!

15th October - Democracia Real Ya

Miércoles 5 de octubre de 2011, por Redacción

Desde comienzos de la Edad Moderna y el capitalismo mercantil, España o el Estado español [1], se caracterizó por tener siempre una doble vertiente dentro del sistema mundial, en tanto agente colonizador y colonizado
 [2]. Por ejemplo, en los tiempos de la colonización salvaje de los pueblos de América Latina, mientras mercenarios, proscritos, funcionarios de la Iglesia católica y aventureros con sed de riquezas colaboraban mayoritariamente en la explotación de esos pueblos, trayendo enormes cantidades de plata para la Monarquía y sometiendo a la población indígena, el pueblo español peninsular pasaba hambre y la mayor parte del mismo estaba sumido en la más absoluta de las miserias [3]. Además, un 90% de los metales valiosos expoliados a los pueblos originarios americanos pasaban por los puertos españoles, pero iban directamente a las manos de los banqueros alemanes (¿les suena la historia?), ingleses o italianos, íntimos amigos de "insignes” monarcas como Carlos I de España (y V del Sacro Imperio Romano Germánico) [4]. El caso es que, en la actualidad, en los tiempos del "capital-imperialismo” (Fontes) o el capitalismo de "acumulación flexible” (Harvey), esa doble naturaleza entre colonizador y colonizado del Reino español está inclinándose con mucha fuerza hacia la segunda. Y así España desciende en la jerarquía del sistema mundial capitalista. En el presente artículo trataré de explicar el por qué, el significado de este hundimiento a corto-medio plazo y las posibilidades que tienen las gentes normales de este país para decidir su futuro en libertad / ¡Cómo cambian los tiempos! Pensar que hace 40 años el debate en la izquierda mundial giraba en torno a los alcances del "boom” económico de la post-guerra europea, y si el mundo había entrado en la llamada era post-industrial. Impresionados por los altos niveles de vida alcanzados bajo el llamado "Estado de beneficio”, no sólo la socialdemocracia, sino también el "eurocomunismo”, dejó para "los días de fiesta” el hablar del socialismo y de revolución. Los ciudadanos del Viejo Continente parecían vivir bajo una segunda "Belle Époque”, semejante a la del siglo XIX, cuando la explotación imperialista del mundo y su reparto colonial drenaban hacia el Norte un flujo de riquezas incalculables que le permitía a la burguesía repartir un poco a sus trabajadores, vía salarios que pagaban la fuerza de trabajo por su verdadero costo de producción, vía importantes derechos sociales, laborales y democráticos.

En nuestros días, el sistema económico mundial con rumbo decidido a su despeñadero (y el de muchos de nosotros), está produciendo notorios reordenamientos en los (des) equilibrios internacionales del sistema político interestatal. Por ejemplo, estados otrora poderosos como Estados Unidos o Alemania están perdiendo importantes cuotas de gestión de la plusvalía mundial, mientras que países con poblaciones ingentes como India o China están recogiendo esa parte de la riqueza social expropiada e incluso acentuando más su extracción y velocidad de reconversión en capital (Dinero-Mercancía-Dinero). Este capital es fruto de la explotación de los trabajadores de todo el mundo, especialmente la de aquellos que se encuentran por debajo del salario medio mundial. Esta situación produce que países de la periferia del antiguo centro de acumulación, como España, Grecia e Irlanda o incluso del propio centro del sistema como Reino Unido, Italia y Francia tengan que estar destruyendo a velocidad de crucero los derechos de "sus” trabajadores ("abaratamiento de la fuerza de trabajo” en términos marxistas), ya que el botín imperialista que queda para repartir en forma de migajas entre "su” mano de obra, proveniente del latrocinio internacional-capitalista de otros trabajadores más desafortunados, se ha reducido considerablemente. Mientras tanto, los gobiernos títeres de los banqueros de Estados Unidos y Alemania (Obama y Merkel) critican el endeudamiento y exigen sacrificios a los estados más débiles en nombre de los "mercados” (los mismos capitalistas que les dictan sus políticas "nacionales” y controlan las agencias de rating), mientras ellos mantienen los endeudamientos públicos más altos de todos los gigantes de la OCDE (a excepción de Japón) y de gran parte de la Eurozona respectivamente [5].

Por su parte, las clases dirigentes con DNI español [6], esencialmente subsidiarias del reparto imperialista del mundo, juegan a que sus "mayores” burgueses foráneos les dejen conservar un porcentaje del reparto del pastel mundial en zonas ligadas histórica y culturalmente al Reino, como es el caso de la ya citada Latinoamérica. Todo ello a cambio del abaratamiento de la mano de obra residente en España ("déjame que les venda y te preparo a los míos para que su señoría les explote mejor”) [7]. De este modo, la reducción del mercado interno español (a más recortes de salario, menos consumo y puestos de trabajo), será compensada por estos grandes banqueros-empresarios "españoles” mediante su consolidación en los mercados extranjeros. Como el mismo Cristóbal Montoro, coordinador económico del Partido Popular y ex-ministro de Hacienda (2000/2004), afirmaba recientemente en una entrevista [8] (con una intención radicalmente diferente a la mía), en 1996 sólo un 6% de las inversiones empresariales españolas se producían fuera del mercado interno; mientras que en la actualidad, el porcentaje invertido en el extranjero ha crecido hasta casi el 47%. Moraleja: los grandes banqueros y empresarios, el gobierno central y el resto de élite española verdaderamente codirigente, esto es, el conjunto de los virreyes de Estados Unidos y Alemania [9] en la Península (léase mayoría de la élite del PPSOE y acólitos junto a un largo etcétera de cargos claves del Estado), se encuentran todos ellos perfectamente dispuestos a destruir a la mayor parte de la clase trabajadora residente en España en tanto consumidora. No importa en este caso si son legales o ilegales, "nacionales” o residentes. A cambio, estos asalariados, antes parte potencial del mercado, serán transformados en mano de obra barata para un comercio destinado paulatinamente a la exportación. Venta exterior, a precios competitivos, que se dirigirá a otros países con mayores segmentos (cuantitativos) de población con poder adquisitivo (Alemania, China, India, Brasil, etc.). Para conseguir esto, los politicastros del sistema profundizarán el camino que ya viene implementando el gobierno de polarización social: destrucción de las garantías laborales, enterramiento definitivo de los sindicatos reformistas de la era keneysiana-fordista (UGT y CCOO, 1945/1973 respectivamente), bajadas de impuestos a las rentas del capital, privatización de todas las instituciones públicas que sirvan para redistribuir la riqueza o garantizar ciertos derechos ciudadanos, etc. Ese papel de presto ejecutor está siendo interpretado por el PSOE, pero en breve continuará por el PP, ambos extremos diferentemente coloreados del mismo rodillo capitalista.

Si bien en la presente partida internacional por el reparto del mundo, a gran parte del pueblo español le ha tocado cartas marcadas realmente malas, otros pueblos de países "emergentes” como Brasil, China o India, no las tienen, ni mucho menos, todas consigo. No será simplemente darle la vuelta a la tortilla y que el mal llamado "Sur” pase a ser el "Norte”. Será mucho más y todavía peor. Según el analista Minqi Li (李民骐) [10], el despegue de China e India hasta adquirir el papel de potencias dirigentes puede traer contradicciones irresolubles para el sistema en su conjunto que podrían afectar a las clases populares de estos países en ascenso. Con sus incomparables poblaciones, (casi el 40% del total mundial), bajo patrones capitalistas de consumo, estos gigantes asiáticos producirían un recambio en el predominio capitalista que podría significar la acentuación hasta la asfixia de las contradicciones inherentes al sistema, aquellas que Marx/Engels ya vaticinaron como insuperables a largo plazo (para nosotros, corto-medio). ¿Por qué? Porque los límites ecológico-materiales de la Tierra, la producción capitalista y la aritmética del reparto de la tasa de plusvalía mundial en declive no dan más de sí. Sirva de ejemplo el advertir que, si grandes mayorías de la población de China e India consiguen un consumo (de despilfarro) parecido al de Estados Unidos o cualquier otra zona "rica” de Europa o Asia, gran parte del resto del mundo permanecerá directamente a oscuras, sin agua y con carestía estructural de alimentos [11]. Y el citado es sólo un punto de los variados límites de la economía real y el mundo tangible donde el capitalismo de ficción se desarrolla a costa de destruir el suelo sobre el que pisa (y cree levitar). Todo este escenario de pesadilla, por supuesto, lo pronosticamos bajo reglas de producción y distribución capitalista. Otro gallo cantaría de conseguir reemplazar el sistema por uno verdaderamente democrático donde la riqueza fuera poseída y gestionada colectivamente (socialismo democrático).

Tan descarado es todo este escenario dantesco, que el sentido común de mucha gente, hasta ayer mismo autoconsiderada "apolítica”, se transforma en el "buen sentido” gramsciano, entendiendo, al menos, dónde están los enemigos principales de las mayorías (los bancos, el capital financiero, los políticos plegados a sus dictámenes, etc.) Y si bien queda trecho por recorrer para que las mayorías trabajadoras comprendan las conexiones económico-político-culturales esenciales de la totalidad sistémica (Lukács) y propongan alternativas con probabilidades históricas de éxito; el aprendizaje en la calle, en los centros de trabajo y estudio, converge y se vislumbra acelerado.

La solución a todo este tinglado, a este escenario de humana y descarnada desesperación [12], es por una parte sencilla, desde el punto de vista teórico; y por otra, dramática, desde el punto de vista práctico. La solución es bien simple de formular: la revolución mundial combinada de la mayoría de clases populares de todo el sistema internacional. Una revolución que instale un sistema realmente democrático de gestión colectiva de los recursos que permita desarrollar un mundo en paz, respeto y libertad. Cuanto más internacional y sincrónica sea esta revolución, esto es, cuanto más pueblos del mundo la secunden al mismo tiempo, más posibilidades de éxito tendrá para destruir el capitalismo y substituirlo por un sistema político-económico basado en la justicia y la solidaridad que coloque al ser humano como eje de su organización, producción y decurso. El dramatismo de la práctica vendrá de la mano de los grandes sacrificios que no pocos individuos de las clases populares tendrán que hacer para conseguir este fin, debido a que la oligarquía capitalista internacional no se quedará de brazos cruzados viéndolas venir, esperando que le "quiten” lo que considera "suyo” (esperando "la expropiación de los expropiadores”). Lamentablemente, como el pasado (y el presente) demuestran, es seguro que esta mayoritariamente podrida casta dirigente, antes de desaparecer estructuralmente de la Historia, dejará numerosos muertos, heridos y carestía regados por las sendas del mundo. Entonces ..., ¿alguna otra opción?, ¿algo menos "utópico”?, ¿más sencillo? Sí, por supuesto, mucho más: quedarnos de brazos cruzados esperando en casa a que un buen día vengan a cortarnos la cabeza. Eso sí, con los mejores modales y apelando a los sacrificios en pro del inédito "espíritu nacional”. Esperando, paciente y resignadamente, que sigan segando de futuros nuestros mañanas y el de nuestros hijos, sacrificando todos nuestros derechos en nombre de sus privados beneficios en la imposible carrera que libran contra la tendencia decreciente de la tasa de ganancia [13]. Esperando a que la tormenta no sea tan mala, aguardando a que "Esto se/lo arregle(n)” (¿quién?, ¿el Espíritu Santo?, ¿o los mismos que nos metieron en el agujero?). Esperando, en definitiva, a que vuelva un pasado que jamás podrá tornar por imposibilidad material. Pero está claro, y sería hipócrita no admitirlo, que hay otra solución más fácil: huir. Emigrar como salida de emergencia. Pero quien emigre por huida y no por amor (a los demás, a su trabajo o a otras tierras) se encontrará con un final aciago donde volverá a toparse con la hidra de las mil cabezas. Porque, ¿cómo huir de algo que es omnipresente como el capitalismo? Por supuesto, se pueden encontrar zonas de menor inseguridad personal transitoria, pero al final, el enfrentamiento con el sistema en su multiplicidad de formas, en este momento histórico, se nos antoja prácticamente inevitable.

Conclusión: sonó el despertador de la Historia. Se acabo la hora de esperar, es tiempo de actuar. Y el 15 de octubre [14] es una buena fecha para fortalecer nuestra lucha mundial y desarrollar nuestra revolución basada en el pacifismo y el calor de los pueblos llamados humanidad. Coged fuerzas, ánimo, buena suerte y mucha solidaridad. La historia sopla a nuestro favor y los pájaros de la vida y de la muerte, con su asimétrico canto matutino, ya vienen despertando a los adormecidos.

Nos vemos en las calles.

** Jon Juanma es el seudónimo de Jon E. Illescas Martínez

Fuente: Adital, Democracia Real Ya y 15 October.

15 October - United for Global Change

Subido por united15october, 25/09/2011

For more info, visit 15 october

Declaración ciudadana ante la Estafa de la Deuda Publica

Subido por kaos7852, 15/07/2011

Declaración ciudadana ante la Estafa de la Deuda Publica

No vamos a consentirlo

Basta ya de políticas impuestas a los pueblos

Ni un recorte más de derechos

Alto a la especulación financiera

Por una democracia real ya

... porque no somos mercancía en manos de políticos y banqueros

Los llamados "mercados", que no son otra cosa que los grandes poderes financieros, las empresas multinacionales como Telefónica, que despiden a miles de trabajadores cuando ganan miles de millones de euros, o los bancos, que están en las esquinas de nuestras calles y juegan al casino con nuestro dinero, no dejan de atacar a los estados europeos y están a punto de hundir a nuevos países como Italia o España, después de haberlo hecho con Grecia, Irlanda o Portugal.

Ellos crearon la crisis, por culpa de ellos y de la mala praxis de los gobiernos los estados se endeudaron, y ahora aprovechan la coyuntura para imponer a los pueblos su propio rescate como si fuera el de las naciones a las que están a punto de arruinar.

Nosotras y nosotros, mujeres y hombres de todas las edades y condiciones, jóvenes, maduros, empleados o parados, de todas las corrientes ideológicas y simplemente amantes de la justicia y la democracia real y enemigos de la mentira y de la avaricia

Declaramos

* Que rechazamos las políticas que se vienen aplicando, que no significan sino recorte de derechos sociales en beneficio de la banca y las grandes empresas y que no tienen nada que ver con las necesarias para crear empleo y salir de la crisis.

* Que hay que poner fin a la especulación financiera contra los estados soberanos y que para ello reclamamos a las autoridades europeas que impidan que se sigan produciendo, simplemente controlando urgentemente los movimientos de capital, dejando de prestar dinero gratis a la banca si no es con la firme garantía de que se utiliza para financiar a las economías y estableciendo inmediatamente un impuesto sobre esos movimientos financieros especulativos que los disuada para siempre. Hay que garantizar que fluya el dinero a las pequeñas y medianas empresas, que son las que realmente crean empleo, creando una banca pública mediante la nacionalización de las cajas de ahorros.

* Que Europa no puede construirse ni tiene futuro si no es sobre la democracia real y que el sometimiento y la complicidad actual de los gobiernos ante los poderes financieros es indigno y suicida.

* Que no vamos a aceptar que se tomen en España más medidas de recorte de derechos sociales y menos aún que se proceda a otro falso "rescate" como los que se han realizado en otros países y que solo han significado dar dinero del pueblo a la banca que ha creado la crisis. Y que vamos a exigir por todos los medios que la crisis la paguen quienes la han provocado.

Y al firmar esta declaración manifestamos expresamente nuestro compromiso personal efectivo de defender en la calle, en la red y donde haga falta las conquistas sociales que tanto ha costado alcanzar, de ejercer el legítimo derecho a la desobediencia civil cuando las medidas políticas se toman a las espaldas del pueblo sin dejar que éste se pronuncie, y que haremos todo lo que esté a nuestro alcance para que los bancos y banqueros, que son los verdaderos culpables de la crisis, paguen el daño que han hecho a la sociedad.

Declaración ciudadana ante la Estafa de la Deuda Pública

(imagen: Gente afuera de un banco. Fotos de la Gran Depresión (1929-1936) - Taringa!).

Europeos, ¡bienvenidos al subdesarrollo!

Olmedo Beluche, Sociólogo, profesor de la Universidad de Panamá y Secretario General del Partido Alternativa Popular (PAP)

Adital, 30.09.11

¡Cómo cambian los tiempos! Pensar que hace 40 años el debate en la izquierda mundial giraba en torno a los alcances del "boom” económico de la post-guerra europea, y si el mundo había entrado en la llamada era post-industrial. Impresionados por los altos niveles de vida alcanzados bajo el llamado "Estado de beneficio”, no sólo la socialdemocracia, sino también el "eurocomunismo”, dejó para "los días de fiesta” el hablar del socialismo y de revolución. Los ciudadanos del Viejo Continente parecían vivir bajo una segunda "Belle Époque”, semejante a la del siglo XIX, cuando la explotación imperialista del mundo y su reparto colonial drenaban hacia el Norte un flujo de riquezas incalculables que le permitía a la burguesía repartir un poco a sus trabajadores, vía salarios que pagaban la fuerza de trabajo por su verdadero costo de producción, vía importantes derechos sociales, laborales y democráticos.

Por supuesto que, al igual que fines del XIX, a mediados del siglo XX la prosperidad del Norte se financiaba con la superexplotación del Sur. Muchos ciudadanos, incluidos no pocos de la izquierda, en Europa, no relacionaban las dos cosas. Parecían dos fenómenos desconectados: ellos allá viviendo las mieles aparentes del Estado Benefactor y la democracia burguesa; nosotros acá repodridos en la miseria, el desempleo crónico, los bajos salarios, la insalubridad pública, agobiados por feroces dictaduras, carentes de los elementales derechos democráticos y humanos. Todavía hoy, algunos por allá, no entienden por qué esos miles de árabes y "subsaharianos”, o latinoamericanos, insisten en ir a perturbarles su mundo feliz cruzando en botes el Mediterráneoo a nado el río Grande. Las ideologías, disfrazadas de teoría económica o sociológica, intentaban explicar la existencia de mundos tan dispares apelando a argumentos como: las contradicción entre cultura moderna y tradicional, entre la solidaridad orgánica y mecánica, entre civilización y barbarie.

En América Latina, la economía política parió la llamada Teoría Desarrollista de la CEPAL, la sostenía que nuestra situación se debía al atraso con que llegamos a la modernidad, pero que adoptando algunas medidas como la industrialización sustitutiva, seríamos capaces de superar nuestro subdesarrollo para llegar a ser un día como Estados Unidos y Europa occidental: desarrollados. Todos los sacrificios del momento estaban justificados porque nos conducían por el camino correcto del desarrollo y que, cuando al fin llegáramos, disfrutaríamos de los beneficios sociales y democráticos de acullá.

Pero lejos de llegar a la tierra prometida del desarrollo, estas cuatro décadas discurridas, han conducido a los países del Sur a niveles de explotación y miserias peores. A partir de 1980, con el llamado Consenso de Washington, vimos desaparecer poco a poco la idea del desarrollo. La época de la globalización neoliberal nos quitó la esperanza del desarrollo y la sustituyó por la readaptación al mercado mundial renunciando a los pocos logros sociales y económicos que se habían alcanzado: reforma laboral, precariedad de salarios y empleos, destrucción de los sectores productivos, desnacionalización económica, renuncia al proteccionismo, privatizaciones de empresas públicas a favor de transnacionales europeas y yanquis, empobrecimiento del sector agrícola, liquidación de la seguridad alimentaria, y un largo etcétera de consecuencias sociales.

El saqueo económico neoliberal del "tercer mundo”, ayudado por la incorporación al mercado capitalista de la ex Unión Soviética y el Bloque Oriental, así como la reinserción de China al mercado mundial por la vía de abundante mano de obra barata disponible para las fábricas norteamericanas y europeas, ayudó a aliviar un poco el golpe a la clase obrera europea que la doctrina económica de Hayeck y Milton Friedman les tenía preparada. En Europa, más que en Estados Unidos, ese golpe pudo suavizarse y alargarse en el tiempo, hasta llegar al momento presente. Pero ese tiempo bonito, ciudadanos europeos, se acabó.

Cuando vemos las noticias que a diario llegan de Europa, y en particular de Grecia, España, Portugal o Italia, pero también de Inglaterra o Francia, nos acordamos de América Latina a inicios de los años 80. En 1981, México se declaró incapaz de cumplir con el "servicio de la deuda pública”, es decir, incapaz de pagar los préstamos y sus altos intereses a la vez que sostener la máquina del Estado funcionando. El problema se hizo extensivo a todo el continente y se declaró abierta la "Crisis de la Deuda” Latinoamericana. Lo cual fue aprovechado por las llamadas IFIs (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo) para imponernos el recetario neoliberal bajo el disfraz de "ajustes estructurales”. Como quien dice: "si no nos pueden pagar, les vamos a refinanciar sus deudas, pero a condición de que impongan reformas laborales, privaticen, reduzcan el gasto social y la planilla estatal, abran sus mercados, etc.”. Es decir, permitan saquearles muchos más y superexplotar a sus trabajadores.

Exactamente eso es lo que está pasando en Europa en 2011. Como Grecia amenaza declarase insolvente, el Banco Central Europeo, garante de los intereses de la banca privada, a cambio de un refinanciamiento, le impone la receta neoliberal completa: para mantenerse en el esquema del euro, y no superar el déficit del 3%, hay que despedir de 50,000 empleados públicos de aquí a diciembre, y otros 200 mil el próximo año, recorte del gasto social, de las que la educación y la salud son las víctimas, reformas impositivas contra las capas medias y los trabajadores. La consigna es garantizar a los bancos su parte a costa de lo que sea. En España, el socialdemócrata Zapatero, pone sus barbas en remojo, y para demostrar que él es un chico obediente, impone su brusco plan neoliberal que va desde recortes salariales a los funcionarios públicos, despidos, achicamiento del gasto social, reforma laboral, etc.

La situación es impresionante, del otrora Estado de Beneficio no está quedando nada. La tasa de desempleo promedio en España supera el 20%, y sigue creciendo. Si se focaliza sobre los jóvenes supera el 40%. En Cataluña el Estado amenaza con cortar las subvenciones a los asilos de ancianos y recortes salariales a los empleados de la salud; en Madrid el gobierno autonómico pretende despedir 5,000 maestros; en algunos municipios pobres del sur la empresa eléctrica ha cortado la luz a algunas instalaciones públicas como gimnasios y bibliotecas. Cada día os parecéis más a nosotros, los que sobrevivimos como podemos en América Latina, África y Asia.

Conciudadanos europeos, compañeros trabajadores de Europa, congéneres miserables y desempleados, colegas asalariados que no podéis pagar la hipoteca y comer al mismo tiempo, por obra y gracia de la globalización neoliberal, nos hemos igualado. Ahora no somos nosotros los que debemos marchar al desarrollo, donde ustedes estaban, sino que ustedes vienen hacia nosotros, al subdesarrollo. Bienvenidos. Bienvenidos al capitalismo real. Ahora es más fácil que todos comprendamos lo que dijo un barbudo alemán, residente en Londres y con espíritu francés, de nombre Carlos y apellido Marx: nuestro enemigo es el mismo en todo lados, los proletarios no tenemos patria, sólo cadenas que romper.

"Proletarios del mundo, uníos!”.

Fuente: Adital

(5 de octubre de 2011


[1No hay país reconocible internacionalmente por la mayoría del resto de países, que no sea Estado, del mismo modo que no hay capitalista sin capital, ni empresario sin empresa. Las "naciones” realmente existentes son una entidad debatible desde un punto de vista ideológico-cultural o de futuribles políticos (próximos o lejanos), pero nunca de presentes. Y sin embargo, aunque no es lugar para establecer el citado y necesario (re) debate, me veo en la obligación de esta aclaración para decir que da igual escribir "España” que "Estado español”, siempre que el primero no se confunda con el concepto de nación, que particularmente creo es una entidad "antropológica”, "sociológica” y "económica” en franca desaparición acelerada, hoy más que nunca, dada la mundialización de los intercambios de toda naturaleza establecidos por el ser humano (cultura, economía, genética, etc.). Este concepto de "nación” tiene una connotación metafísica inadmisible para las ciencias sociales y el entendimiento materialista, e histórico, del mundo, tanto desde los nacionalismos hegemónicos como los periféricos. Un trabajador de España tiene una cultura y una forma de vida mucho más semejante con un trabajador de Brasil o de Polonia que con un magnate español. Esa es una de las partes "buenas” del capitalismo: que libera a los individuos de las clases populares del cretinismo de las comunidades/sectas autárquicas, con sus reglas místicas y sus vasallajes hereditarios, mientras que con la figura del asalariado universal fortalece al agente que lo destruirá y podrá construir la unión armónica de la humanidad en una sociedad que provocará la liberación de toda su creatividad y variada riqueza histórica acumulada, en sus manifestaciones más valiosas.

[2Basándonos en la cuarta acepción de la Rae: "4. f. "Territorio dominado y administrado por una potencia extranjera.”: Real Academia Española (2011/09/30).

[3Frank, André Gunder (1985): La acumulación mundial (1492-1789). Siglo XXI: Madrid (1979). Prueba de esta pobreza también se puede rastrear fácilmente en la literatura del "Siglo de Oro” español, con obras que retrataban esta situación como "La vida del Buscón” (1626) de Francisco de Quevedo o "Guzmán de Alfarache” de Mateo Alemán (1599).

[4Se puede consultar en el citado libro de Frank.

[5Deuda pública en relación al PIB de: Japón (233%), Estados Unidos (98-100%), Alemania (83,2%), España (65%) y Rumanía (40%). Datos, respectivamente de: El Economista (2011/09/30), El País (2011-09-30), Informador (2011-09-30), Diario Progresista (2011-09-30) y Oficinas Comerciales (2011/09/30).

[6DNI (Documento Nacional de Identidad), número de identificación ciudadana en el Reino de España.

[7Esto, está de más decirlo, excluye a lo que queda de la burguesía española de ningún papel dirigente en el futuro al debilitar su base productiva y por ende su poder. Si bien en el período capitalista actual, las burguesías significantes cada vez menos tienen sentimientos "nacionales”, aunque sean jerárquicos (del tipo "mis esclavos”) respecto a sus países de origen. Esto es debido al propio mestizaje del capital organizador y significante. La sinergia capitalista sobrepasa el poder dirigente de la propia burguesía y Frankestein (el Capital) amenaza con destruirles el tablero de juego. Ellos, por supuesto, no permanecerán quietos y preferirán que se acabe el capitalismo a que se acabe el sistema de clases. Ojo con lo que deriva de esta proposición de comprobarse cierta.

[8Entrevista publicada en ABC (2011/09/30) el día 19 de septiembre del presente año.

[9Sin cerrar la representación parcial de otros países y/o flujos de capital de influencia política más moderada como China o ciertas dictaduras de países árabes petroleros, etc.

[10Li, Minqi (2008): The Rise of China and the Demise of the Capitalist World Economy. Monthly Review Press: Nueva York.

[11A este respecto además de citar los cuadros de consumo energético reproducidos en la obra anterior de Minqi Li cabe la pena resaltar que según el Global Footprint Network se necesitarían 5 mundos si todos los países siguieran el ritmo de consumo de los EUA (China e India suman casi medio mundo, así que necesitaríamos más de 2). Los datos fueron extraídos del artículo de Carlos Fernández Liria "¿Quién cabe en el mundo?” publicado en la sección de Opinión del diario Público (2011/09/30) el 22 de enero de 2008.

[12En Rumanía, uno de los países menos endeudados de la Eurozona, el gobierno derechista redujo el salario de los funcionarios un 25%, recortó el gasto social a enfermos crónicos y otra serie de recortes para las clases populares que provocaron un aumento alarmante de suicidios, algunos de intencionalidad política declarada (kaos en la red) (2011/09/30).

[13- Marx, Karl (2007): El capital. (Tomo III, Capítulo XXIII, punto 2 y Tomo III, Capítulo XXIV, punto 7). Se puede ver una rápida introducción en el epígrafe "El capital y la plusvalía de Nodo 50.

[14El 15 de octubre tendrá lugar la movilización mundial de los "indignados” de todo el mundo contra la alianza entre la élite financiera y política contra los pueblos y la pérdida de derechos sociales, por el cambio global. Ver Democracia Real Ya o en inglés 15 october (2011/09/30).