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Carlos Enríquez del Árbol, diciembre 2006
Héctor Gómora Morales, mayo 2006
Libros de Laberinto

"Escritos filibusteros I" // "Reseña detallada del libro ’Los dueños del Congreso’ de Esteban David Rodríguez"

Martes 19 de abril de 2011, por Redacción

Escritos filibusteros recoge en su primer volumen diversos trabajos que abarcan de 1987 a 2006 que giran en torno a tres componentes esenciales: la teoría de la producción ideológica, el psicoanálisis lacaniano y la teoría de la desmitologización del proletariado. Además incluye intervenciones sobre coyunturas políticas concretas y presenta correspondencia inédita con el filósofo francés Althusser en el momento inmediato anterior a la transición política española.

- "Escritos filibusteros I", Carlos Enríquez del Árbol, Libros de Laberinto, diciembre 2006:

Índice

Prefacio 9

I Sobre la teoría de la producción ideológica

1. Prólogo a la edición inglesa de Teoría e historia de la producción ideológica de J. C. Rodríguez 11

2. La ley del silencio 23

3. Falla-Lorca 25

4. Algún día en Italia 29

5. Un Brecht para el siglo XXI 35

II Sobre Louis Althusser

6. El maestro roto 39

7. Presentación de El porvenir es largo 41

8. Un obstáculo epistemológico en la teoría marxista y en la filosofía de
Louis Althusser 47

III Sobre el psicoanálisis lacaniano

9. RSI-Rh 65

10. Clínica y política en psicoanálisis (primera parte) 71

11. Clínica y política en psicoanálisis (segunda parte, interludio) 93

IV Fragmentos de intervención política (intempestiva)

12. De Kakania a Ukania 103

13. La amenaza fantasma 107

14. Las llamas y la sombra 111

15. Documentos al GEP de la ADEM para el Congreso fundacional del
PIE en Roma 113

V El seminario (1987-2005). Algunas investigaciones implicadas en la teoría de la desmitologización del proletariado

16. Cuatro conceptos fundamentales 123

17. El ¿Qué hacer? de Lenin y la política de la diferencia 137

18. Agosto de 1917 en Petrogrado (Hegemonía en Laclau/Mouffe y po-
lítica de la diferencia) 147

VI Miradas sobre las prácticas artísticas

19. Un fantasma recorre la fábrica de sueños (primera parte) 171

20. Hamlet idiota, príncipe de Dinamarca (primera parte) 179

21. El viajero y su sombra 203

22. Una estética para el siglo XXI: El teatro político de Piscator 207

CODA.—J. Carlos Rodríguez/Carlos Enríquez del Árbol: Un bollo suizo re-
lleno de mariposas
211

Apéndice Documental: Correspondencia con Althusser (Dos cartas 1975) 219

Prefacio

Y entonces una espléndida noche de luna,

todas las ratas abandonaron el barco

J. Conrad

No pretendo con este primer volumen de Escritos filibusteros hacer una simple compilación de textos redactados en los últimos diecisiete años.
Algunos supongo que se habrán perdido para siempre y pueden permanecer en el olvido junto a otros que sí han sobrevivido. Este libro es una selección de los escritos (la mayoría publicados) que me parecen más logrados como reportaje de los ejes de pensamiento que guían el conjunto de mis preocupaciones teóricas e investigaciones y que tendrían que ver con lo válido que pueda encerrar nuestra teoría de la desmitologización del proletariado de la que Carlos Torregrosa es tan responsable como yo.

Este conjunto de escritos es también evidencia de la necesidad de la lucha ideológica contra las variantes que la ideología burguesa reviste hoy y, en su insignificancia, quiere ser una señal de que el materialismo histórico no ha sido derrotado.

Lamento no poder completar el volumen con textos que sí me hubiera gustado incluir. Tres en concreto para el capítulo sobre las prácticas artísticas. Esa parte está mutilada por la ausencia de las conferencias sobre Goya, Dalí y Buñuel que di en Beijing y Oxford. Espero aún recuperarlas un día.

Unos pudieron resistir bajo la patente de sus gobiernos o de sus partidos. Otros lo hicimos por nuestra cuenta y riesgo en un paisaje cada vez más desolado. Habíamos luchado para que el estalinismo que había usurpado el marxismo, dejase paso a un pensamiento materialista innovador, pero cuando se desplomó su Estado, casi hace desaparecer el horizonte marxista. Nuestra insignia no fue otra que la de arrebatar alguna máscara a la vida aterradora que nos produce. El capitalismo es el sistema de la libertad con explotación y su hechizo invisible. El capital es insaciable, traspasa las fronteras (no es que sea internacionalista), es que no puede dejar de crecer, de perseguir su valorización de una manera compulsiva, como los dientes de las ratas. La sociedad que queremos es la de la libertad sin explotación y la de la búsqueda allí donde más cortante sopla el viento.

- "Reseña detallada del libro ’Los dueños del Congreso’ de Esteban David Rodríguez", Héctor Gómora Morales, Libros de Laberinto, mayo 2006:

Índice

Introducción 5

Primera parte. ¿No hay reelección? 7

La realidad supera a la ficción (y a la ley)

Partido Revolucionario Institucional

Partido Acción Nacional

Partido de la revolución Democrática

Segunda parte. Sí se puede ... no se puede ... sí ... no ... 13

Algunos aspectos históricos del tema de la reelección

El contexto de la reforma de 1933

Dos ganzúas para un buen candado

Tercera parte. Algunos sí saben para quién trabajan 19

¿Dónde quedó la representación popular?

Los guardianes del capital

Al bribón nunca le faltan explicaciones

De la falta de democracia a ... la falta de democracia

Cuarta parte. Vida y milagros de un Congreso autista 27

Si empieza a hervir, bájenle a la lumbre

Modernización en lo que conviene

«Las originales comisiones del congreso mexicano», o «entre más comisiones, más democracia»

Política vs. inteligenzia

Mucho trabajo y más promesas

Toda sima tiene su cima

Los beneficiarios de la democracia

Los guardianes de la democracia

La saludable enseñanza priísta

¿Cómo canta el PAN las rancheras?

PRD: otra forma de cantar las rancheras

Quinta parte. Cómo llegamos a ... esto 37

El recinto del legislador es su castillo

El príncipe y los mendigos-méndigos

Hechos vs. discursos

Los alumnos de Groucho Marx

«Se compra cascajo y priístas»

Kafkahuamilpa está cerca de Tlalnepantla

En Querétaro también hace aire (insalubre)

Errare humanum (politicum) est

Los infaltables etcéteras

Conclusión: Entre más conozco a los legisladores, más quiero a mi ... 47

Apéndice. Comentarios sobre Los dueños del Congreso 53

Introducción

En tiempos recientes apareció en México un libro llamado Los dueños del Congreso, del periodista Esteban David Rodríguez. Es una obra muy ilustrativa y que demuestra, más allá de cualquier duda o discurso demagógico, que la política en México está en manos de una élite que durante décadas se reparte la administración. No dije «el poder», pues las cúpulas de todos los partidos políticos oficiales son parte de un sistema de poder, junto con: el gobierno como punta de lanza, las cúpulas del clero, ejército y sindicatos, la industria del periodismo, los intelectuales oficialistas y, como parte fundamental, los grandes capitales, los millonarios que observan y controlan todo ocultos en las altas esferas. Este sistema de
poder es el que se opone al cambio de fondo -histórico- que el país requiere, y es al que hay que enfrentar de manera integral.

La mejor caracterización que conozco respecto a los políticos de países como el nuestro proviene de Noam Chomsky, quien afirmó que funcionan como un parachoques entre el pueblo y las altas élites que realmente gobiernan. Por ello es un error pensar que el gobierno tiene el poder. Tiene la administración, porque los que mandan están más arriba. Los políticos y sus partidos -con los cuales los medios nos calientan la sangre- no son entonces el problema por solucionar. Son sólo una parte, y por ello no es
aconsejable, al construir una cultura política, detenerse demasiado en los dramas de esta clase política. Sin embargo, en el afán de ir desmantelando falsos paradigmas inoculados por el sistema, es positivo abordar el asunto de vez en cuando, por ejemplo, para hacer una breve radiografía de esta parte del sistema de poder, y entender de una vez que estos grupos –también privilegiados- no son motor alguno de cambio.

El libro de Esteban David Rodríguez (desde ahora, EDR) nos ilustra bastante en este sentido. En este trabajo se reseña con cierto detalle algunas partes destacadas de dicha obra. Cuando uno acaba de leerla dan ganas de salir corriendo a comprar tytadine, cables, reloj y demás chunches para armar dos bombas y colocarlas en sendas cámaras del H. Congreso de la Unión (¿Qué significa la H? ¿Horroroso? ¿Hediondo? ¿Hundido? ¿Herrumbroso?).

Ya en serio, empecemos.

Con permiso del lector (es una de las ventajas de ser quien escribe), voy a abrir con una reflexión que incluye Rousseau en su obra cumbre, El contrato social:

«El pueblo quiere siempre el bien, pero no siempre lo ve. La voluntad general es siempre recta, pero el juicio que la dirige no es siempre esclarecido (...) Los particulares conocen el bien que rechazan; el público quiere el bien que no ve. Todos tienen igualmente necesidad de conductores. Es preciso obligar a los unos a conformar su voluntad con su razón y enseñar al pueblo a conocer lo que desea. Entonces de las inteligencias públicas resulta la unión del entendimiento y de la voluntad en el cuerpo social; de allí el exacto concurso de las partes, y en fin la mayor fuerza del todo. He aquí de donde nace la necesidad de un legislador. (...) «El legislador es, bajo todos los conceptos, un hombre extraordinario en el Estado. Si
debe serlo por su genio, no lo es menos por su cargo (...) Es una función particular y superior que nada tiene de común con el imperio humano ...»

Hasta aquí la teoría. ¿Qué hay de la realidad de México? El destacado pensador Daniel Cosío Villegas escribió hace medio siglo: «A los ojos de la opinión pública nacional, nada hay tan despreciable como un
diputado o un senador ... Han llegado a ser la medida de toda la espesa miseria humana.» Sobre el contraste, dejo al lector los amables comentarios.

Pero veamos: hoy, medio siglo después, ¿algo ha cambiado respecto a la afirmación de Cosío Villegas? Busquemos elementos para dar una respuesta sustentada.

Vale aclarar que para la división en partes de este trabajo he respetado la división en capítulos del libro, y en buena medida, también la división en fragmentos de cada capítulo. Sin embargo, me tomé la libertad de asignar a cada capítulo y fragmento un título diferente del que le da Esteban David Rodríguez.

Y es que no se trataba de copiar sin más, así que también me permití insertar varios comentarios respecto a determinados temas que aborda el autor, incluso mostrando mis discrepancias con sus ideas. Finalmente, me pareció adecuado el tono irónico y desenfadado de la obra, y en el mismo he desarrollado la presente reseña.

(19 de abril de 2011)