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Traducción María Dolores Vivero García
Los Libros de la Catarata, 2002

"Elementos de análisis económico marxista. Los engranajes del capitalismo", de A. Martin, M. Dupont, M. Husson, C. Samary y H. Wilno

Documentación - Ernest Mandel: El fascismo (1969), La teoría leninista de la organización (1970), Iniciación a la economía marxista (1974), Problemas básicos de la transición del capitalismo al socialismo (La economía en el período de transición, 1975), Introducción al marxismo (1977), Conciencia de clase, frente único y gobiernos obreros (1979), La teoría marxista de las crisis y la actual depresión económica (1983), Partidos de Vanguardia (1983), Las consecuencias de la 2ª Guerra Mundial (1986), Hagamos renacer la esperanza (1992) & Claudio Katz: Ernest Mandel y la teoría de las ondas largas, diciembre 2000

Lunes 13 de junio de 2011, por Redacción

“(...) Sin trabajo no hay beneficio: La inmaterialidad creciente de las mercancías o el peso del trabajo intelectual en su concepción no cambian en nada las relaciones de producción básicas ni, en particular, la ley del valor. La cuestión planteada aquí es la de saber de dónde viene el beneficio: ¿del trabajo o del ordenador? Todo el proyecto de Marx ha consistido en desvelar, detrás de la engañosa apariencia, las relaciones sociales fundamentales. En el capitalismo sólo el trabajo es fuente y medida de valor y el beneficio se forma como un excedente. Es la diferencia entre, por un lado, la riqueza producida –que toma la forma de una enorme acumulación de bienes y servicios– y, por otro, lo que vuelve a los trabajadores. Esa diferencia se llama plusvalor y es repartida en función de reglas que atribuyen a los títulos de propiedad el derecho y el poder de extraer una determinada fracción de ese plusvalor. La redistribución puede tomar formas diversas: beneficios para las empresas, intereses para los acreedores, dividendos para los accionistas. La clave de interpretación marxista nos preserva del error consistente en confundir la creación del plusvalor y su reparto. En particular, el enriquecimiento financiero debe ser analizado como una captación del valor producido en el proceso de producción. Esa es además una de las grandes lecciones del “krach” de la nueva economia: privada de su sustrato mercantil, su valor bursátil se hunde (...)” (del Prólogo a "Elementos de análisis económico marxista. Los engranajes del capitalismo").

"Elementos de análisis económico marxista. Los engranajes del capitalismo", A. Martin, M. Dupont, M. Husson, C. Samary y H. Wilno:

Índice

Prólogo

Introducción

Capítulo 1. El valor y la explotación

Capítulo 2. La acumulación del capital

Capítulo 3. Las fluctuaciones económicas

Capítulo 4. El imperialismo y la economía mundial

Capítulo 5. La alternativa socialista: elementos para el debate

Pequeña guía de lectura

Prólogo

Lo que los marxistas saben sobre el capitalismo

Este libro ha sido escrito con la voluntad de evitar un doble escollo: por un lado, el dogmatismo (“nada ha cambiado”) y, por otro, lo que se podría bautizar como el “replantearse todo” (“¡ ha cambiado tanto todo !”).

La parsimonia es un buen principio: apliquemos hasta el final la teoría marxista del valor-trabajo y veamos si chocamos con eventuales insuficiencias. Este método permite bastante rápidamente poner el proyector en el error común que encontramos como fundamento de las tesis de moda sobre el fin del trabajo y sobre las nuevas fuentes del valor económico.

Si el trabajo no es ya la única fuente de riqueza producida, entonces es lógico deducir que uno se puede enriquecer durmiendo y que el valor trabajo tiene que perder su centralidad. El problema está en que esas afirmaciones no resisten la prueba de los hechos.

Sin trabajo no hay beneficio

La inmaterialidad creciente de las mercancías o el peso del trabajo intelectual en su concepción no cambian en nada las relaciones de producción básicas ni, en particular, la ley del valor. La cuestión planteada aquí es la de saber de dónde viene el beneficio: ¿del trabajo o del ordenador? Todo el proyecto de Marx ha consistido en desvelar, detrás de la engañosa apariencia, las relaciones sociales fundamentales. En el capitalismo sólo el trabajo es fuente y medida de valor y el beneficio se forma como un excedente. Es la diferencia entre, por un lado, la riqueza producida –que toma la forma de una enorme acumulación de bienes y servicios– y, por otro, lo que vuelve a los trabajadores. Esa diferencia se llama plusvalor y es repartida en función de reglas que atribuyen a los títulos de propiedad el derecho y el poder de extraer una determinada fracción de ese plusvalor. La redistribución puede tomar formas diversas:
beneficios para las empresas, intereses para los acreedores, dividendos para los accionistas. La clave de interpretación marxista nos preserva del error consistente en confundir la creación del plusvalor y su reparto. En particular, el enriquecimiento financiero debe ser analizado como una captación del valor producido en el proceso de producción. Esa es además una de las grandes lecciones del “krach” de la nueva economia: privada de su sustrato mercantil, su valor bursátil se hunde ...

El gran argumento de los teóricos del nuevo capitalismo es decir que el trabajo directo sólo ocupa ya un lugar subalterno dentro de la actividad productiva. La creación de valor económico pasa cada vez más por servicios inmateriales, por la circulación de la información; el conocimiento se ha convertido en un factor de producción en si mismo, cada asalariado es una especie de pequeño capital, y es la empresa como máquina colectiva la que produce realmente valor. Por eso el salario es una forma de remuneración superada que hay que completar fomentando el interés en los resultados de la actividad. No todo es falso en ese discurso, pero tampoco hay nada
realmente nuevo. El capital ha sido siempre un poder social capaz de absorber en su beneficio las capacidades y las cualidades de los trabajadores, y en ese sentido es una relación social. El capitalista compra lo que le hace falta para producir y revende su mercancía con un beneficio. Esa relación esencial no ha cambiado nada, y menos aún la ley que consiste para cada capitalista en reducir los costes al máximo y especialmente el coste salarial. No hay ninguna noticia de que el ensañamiento patronal en bajar los salarios, reducir el empleo y prolongar el tiempo de trabajo útil
haya desaparecido debido a una especie de evaporación del trabajo productivo.

Esta idea falsa, según la cual el trabajo no participarla ya en la producción más que de manera accesoria, se encuentra en la idea también falsa de una pérdida de centralidad del trabajo. Se trata en realidad de pura ideología que trata de justificar la persistencia de un paro masivo y de preservar el derecho de la patronal a emplear y a despedir “libremente” con el pretexto de que la verdadera vida está en otra parte. Los fundamentos de esta ideología han sido barridos por la significativa experiencia desarrollada en Francia en los últimos cuatro años, mediante la creación de empleo en un número récord, pudiendo comprobarse así que hace falta trabajo para producir y que los parados no han renunciado a pedir un empleo. En Francia la patronal acaba incluso de rendir una especie de homenaje del vicio a la virtud afirmando —en contra de toda evidencia— que el paso a las 35 horas reducía el número total de horas de trabajo: eso era admitir implícitamente que en eso reside la fuente de la riqueza social.

Mutaciones difíciles de digerir

No se trata evidentemente de negar las transformaciones del trabajo, que son muy profundas: dilución del trabajo de concepción, horarios, teletrabajo, precariedad, polivalencia, intermitencia, auto-formación, especialización flexible, calidad, atención al cliente, etc. Obviamente, no se produce las mismas cosas ni de la misma manera que hace treinta o cincuenta años. De ahí a saltar apresuradamente a la conclusión según la cual las categorías clásicas de trabajo y de explotación están superadas, hay un paso demasiado rápido. Estamos hoy inundados por teorías nuevas que pretenden
negar la validez de un análisis en términos de relaciones capital-trabajo y giran alrededor de la economía del conocimiento. Ya no se podría medir ni el trabajo ni el valor, y eso querría decir que ese nuevo capitalismo, bautizado por ejemplo como “cognitivo” o “patrimonial”, obedecería a leyes diferentes a las del capitalismo “clásico”, el que Marx tan bien teorizó.

Esa posición remite a leer a Marx con anteojeras, a hacer de él el teórico hoy
superado de un capitalismo de la pequeña empresa (en gran parte, además,
imaginario). Eso es un contrasentido absoluto, a la vez en lo que se refiere a Marx y, lo que es más grave, al capitalismo contemporáneo, debido a una lectura no dialéctica. Tenemos, por un lado, un sistema con su lógica inmutable, y por otro, las mutaciones del trabajo. La apología modernista consiste en decir que esas transformaciones bastan para cambiar el capitalismo, lo que supone atribuirle una plasticidad que no tiene. La critica marxista consiste en demostrar que el capitalismo no puede digerir
cómodamente una extensión del ámbito de la gratuidad y el paso a una organización cooperativa y democrática del trabajo que se han hecho posibles gracias a las transformaciones actuales. Frente a esas amenazas virtuales, todos los esfuerzos del capitalismo, a pesar de su pretensión de modernidad, están orientados hacia la preservación y la reproducción del calculo económico mercantil más estrecho.

En lugar de esperar que la transformaci6n social sea introducida por mero
automatismo, como subproducto de las innovaciones tecnológicas, el marxismo revolucionario debe por el contrario suscitar las resistencias a la mercantilización. Se trata de contribuir así a ese cambio radical de situación, que haría pasar al movimiento social a la afirmación de aspiraciones anticapitalistas centradas en el derecho al empleo, a los servicios públicos y al tiempo libre, nociones todas ellas evidentemente extranjeras para el capital.

Dentro de esa perspectiva crítica este libro se abre con una exposición de la teoría marxista del valor-trabajo, pasa luego a una presentación de la dinámica del capitalismo contemporáneo y esboza las perspectivas de su superación socialista. Ese nos parece el método correcto de un marxismo vivo, para el que la teoría no es un dogma sino un instrumento para comprender el mundo y para transformarlo.

Michel Husson

Introducción

El panorama actual de la economía mundial presenta motivos suficientes para incitar a la reflexión y a la rebelión: desigualdades crecientes y paro masivo en los países capitalistas desarrollados, sobreexplotación de los trabajadores y miseria de la mayor parte de la población en el Tercer Mundo, hundimiento de la producción y pauperización de amplios sectores de la población en los países del Este a los que se les prometía un futuro radiante tras la caída del muro de Berlín.

La realidad actual del capitalismo triunfante se resume en las siguientes paradojas monstruosas: más de tres millones de parados según los cálculos oficiales en Francia, jóvenes abocados a empleos precarios, en un momento en que la duración del trabajo se halla bloqueada y en que se prolonga la edad de la jubilación. Mientras que cientos de miles de personas pasan hambre en el Tercer Mundo, la política agrícola europea pretende reducir las superficies cultivadas. Mientras que el Sida sigue haciendo estragos, resulta que "la lógica económica conduce a ciertos gigantes mundiales de la
industria farmacéutica a abandonar la búsqueda de una vacuna contra el Sida
" (Le Monde del 6 de mayo de 1994).

¡La lógica económica, ése es el gran dogma! La literatura económica y el discurso dominante tienden cada vez más a excluir la economía del debate democrático (en nombre de lo que "no puede ser de otro modo") y a denunciar como una ensoñación sin interés, incluso nociva, la más mínima crítica de la lógica y de las finalidades del sistema. Para los economistas que ocupan el primer plano de la escena, este mundo es el único posible.

Frente a esto, uno puede sentirse desarmado. Nada más salir de casa, el "mercado mundial" nos acosa: coreanos y japoneses están al acecho. En nombre de este nuevo "peligro amarillo", deberíamos cerrar filas con los patronos y los políticos aceptando, y gracias, la baja de los salarios y la degradación de las condiciones de vida y de empleo. Mientras tanto, sin temor a las acrobacias intelectuales, la teoría dominante explica que la armonía nace de la libertad económica: que las mercancías circulen, que los precios y los salarios fluctúen sin control, y así se fabricarán los mejores
productos y el paro desaparecerá. Los mismos que dicen esto decretan que vivimos "por encima de nuestras posibilidades" y que tendremos que elegir, por ejemplo, entre empleo o protección social.

Para resistir a las implicaciones propiamente reaccionarias de estos discursos neo-liberales, hay que ir más allá de la aparente razón económica e intentar comprender cuáles son los principales resortes de esta maquinaria que nos destruye, hacia dónde nos lleva esta deriva de fin de siglo.

Estamos convencidos de que las herramientas teóricas del marxismo son más útiles que nunca para este trabajo de reflexión crítica sobre el mundo que nos rodea. La teoría económica no es en absoluto una "ciencia" monolítica y la crítica que hace Marx de la economía política de su época, (ese es el título del Capital) sigue siendo actual. Esta crítica ha sido continuada y enriquecida hasta nuestros días por economistas que no se han resignado ni al capitalismo ni a la desnaturalización del objetivo de otra
sociedad por parte de las dictaduras burocráticas del Este.

El método marxista, al desvelar la realidad profunda, permite comprender las grandes tendencias del capitalismo contemporáneo. Este marxismo del que nos reclamamos no es pues un dogma intangible, cuya pureza habría supuestamente que preservar, sino que es, por el contrario, una herramienta conceptual que debe servir para el conocimiento y la acción. El proyecto de este librito es presentar los elementos fundamentales del análisis marxista en torno a cinco cuestiones clave que corresponden, más o menos, a los siguientes capítulos:

* ¿De dónde procede el valor de las mercancías y el beneficio?

*¿Cómo se reproduce la economía capitalista?

*¿Por qué las crisis económicas?

*¿Cómo funciona la economía capitalista internacional?

*¿Cómo podría funcionar una economía socialista?

Estas preguntas se sitúan en diferentes niveles teóricos, lo cual explica que los capítulos tengan un cariz más o menos abstracto. Las respuestas aportadas no son estáticas: están expresadas en el libro de manera sintética, conservan la huella de los debates que han tenido lugar a lo largo de la tradición marxista, e intentan ofrecer una introducción actualizada. Lógicamente, muchas cuestiones no se han tratado: por ejemplo, la situación específica de las mujeres en la economía capitalista, o los aportes de la ecología a la crítica del sistema. Otras, en particular el debate sobre el
socialismo, adquieren un tono más problemático.

Estos límites son debidos al tamaño reducido del libro y a su objetivo, que es el de poner a disposición de todos, de una manera que esperamos sea accesible y no dogmática, los elementos fundamentales del análisis de economía marxista.

Pequeña guía de lectura

Una de las dificultades más importantes, cuando se quiere abordar la teoría marxista, estriba en la dificultad cada vez mayor para conseguir las obras básicas. Por lo tanto, además de las referencias señaladas en cada capítulo, propondremos aquí, como lectura complementaria, y de manera necesariamente arbitraria, algunas obras bastante recientes.

- Merece la pena leer El capital y puede hacerse de diferentes maneras. Por ejemplo, centrándose en el rigor de la construcción, o al contrario, confrontando el texto de Marx con la realidad del capitalismo contemporáneo.

(...)

El Tratado de economía marxista de Ernest Mandel [1] ha sido reeditado por Christian
Bourgois (1986), en un sólo volúmen. Aunque escrito en 1962, se trata de una suma que ofrece una presentación original, rica y tónica de la teoría marxista.

Desde hace poco existen dos introducciones útiles. En primer lugar la Introduction à l’économie de Marx de Pierre Salama y Tran Hai Hac, en la editorial La Découverte, colección “Repères”: librito denso y brillante, publicado en 1993. El libro de Jacques Gouverneur, Les fondements de l’économie capitaliste, en la editorial l’Harmattan (1994) propone una introducción muy rigurosa, destacando su esfuerzo pedagógico.

Una de las mejores síntesis de la dinámica del capitalismo económico, de inspiración “marxista-regulacionista”, es Rythmes économiques, crises et changement social, une perspective historique, publicado por Pierre Dockès y Bernard Rosier en 1983 (editorial La Découverte /Maspero). Es un libro largo pero claro y de acceso relativamente fácil. También puede leerse Le théories des crises économiques de Bernard Rosier, editado por La Découverte en la colección “Repères” en 1987.

(13 de junio de 2011)


[1- Textos de y sobre Ernest Mandel - Ernest Mandel Archivo Internet:

*pp3: "A diez años de la muerte de Ernest Mandel", Gilbert Achcar, 2005

(*pp7: Sobre la vida y la obra – Debates, entrevistas, etc.)

(*pp8: Multimedia)

*pp9: "La teoría marxista de las crisis y la actual depresión económica", Ernest Mandel, 01-06-1983

*pp18: "Partidos de Vanguardia", Ernest Mandel, 12-03-1983

*pp28: "Las consecuencias de la 2ª Guerra Mundial", Ernest Mandel, 1986 (Capítulo de “El significado de la 2ª Guerra Mundial”, Traducción: Berenice López García, Fontamara, México, 1991)

*pp39: "Hagamos renacer la esperanza", Ernest Mandel, Viento Sur, Nicaragua, julio 1992

*pp46: "Recuperar a Ernest Mandel", Pepe Gutiérrez, 2006

*pp54: "Ernest Mandel y la teoría de las ondas largas", Claudio Katz, diciembre 2000

*pp79: "El papel del mercado: el debate Mandel-Nove", Catherine Samary, Traducción: Faustino Eguberri, Viento Sur, 11-02-2001

*pp88: "Ernest Mandel: la misión del enlace", Miguel Romero, Viento Sur, setiembre 2005

*pp98: "Conciencia de clase, frente único y gobiernos obreros", Ernest Mandel: entrevista con Jon Rothschild (2 apartados del 1er. capítulo de “Revolutionary Marxism Today”, Verso, 1979, Traducción: G. Búster, Rebelión)

(*pp109: Nederlands)

(*pp110: Deutsch)

(*pp111: English)

(*pp112: Français)

(*pp114: Ernest Mandel Archives Internet nouveau site).

- Iniciación a la economía marxista”, Ernest Mandel, 1974.

- "El fascismo", Ernest Mandel, 30-01-1969.

- "Introducción al marxismo", Ernest Mandel, Revolta Global, febrero 1977.

- "La economía en el período de transición", Ernest Mandel: ("Key problems of the transition from Capitalism to Socialism", Pathfinder Press, New York, 1969 - "Problemas básicos de la transición del capitalismo al socialismo", Anagrama, Barcelona, 1975), Revolta Global.

- "La teoría leninista de la organización", Ernest Mandel, International Socialist Review, Nueva York, diciembre 1970 - Revolta Global.