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Jon Juanma, Argenpress cultural, 16 octubre 2009

El decurso y la vigencia del marxismo en la teoría crítica de la comunicación (parte II)

Lunes 19 de octubre de 2009, por Redacción

En esta 2ª y última parte, continuación de la publicada la semana pasada, Jon Juanma verifica la vigencia del marxismo en la teoría crítica de la comunicación, que aplica deteniéndose en primer lugar en un breve análisis de Rebelión y Telesur (digital). Acto seguido revisa el tratamiento dado por dichos medios y por dos periódicos burgueses españoles---El País y ABC--- a sendas noticias: el bicentenario de la independencia de Bolivia y la aprobación de la Ley de Educación de Venezuela. Apunta por último unas conclusiones, así como posibles formas de mejorar la comunicación y sus procesos, para conformar una constituyente revolucionaria comunicacional.

Ahora veremos quiénes son los sujetos que están detrás de los medios que se enfrentan a la hegemonía burguesa analizados en este trabajo. En el caso de Rebelión, un medio exclusivamente digital a diferencia de los otros dos comentados anteriormente que tienen su núcleo en su versión impresa. Rebelión fue creado en 1996 con una clara vocación de representar a los movimientos alternativos que trabajan desde la izquierda por un mundo más justo y democrático. Su línea ideológica recoge desde la socialdemocracia clásica hasta los movimientos más radicalmente anticapitalistas del orbe. Por tanto, se desmarca de y es absolutamente crítico con el neoliberalismo practicado de una manera más o menos contundente por los partidos mayoritarios llamados de “centro-derecha” y “centro-izquierda” en el mundo (con especial facilidad en los países del centro del sistema). El diario digital no tiene sede física y funciona mediante la organización por secciones con un responsable asignado por cada una que elige, en consulta con los otros miembros del proyecto, los contenidos a publicar. En correspondencia personal con el filósofo y co-editor de Rebelión Santiago Alba Rico, éste afirmaba acerca de su funcionamiento:

Rebelión no tiene financiación de ningún tipo, no maneja más capital que el trabajo de sus 14 editores, 32 traductores y centenares de colaboradores externos. No hay liberados ni tampoco jerarquías; el trabajo es desigual, según tiempo, fuerzas y ganas de cada editor, pero los derechos (de voto, intervención), los mismos. Cada uno de los 14 editores lleva una o varias secciones y las gestiona de manera soberana, y la línea editorial se fija o se corrige a través de mecanismos democráticos que hacen posible, por ejemplo, la revocación por mayoría de un artículo ya publicado, etc.

En una correspondencia posterior, preguntado acerca de los gastos de mantenimiento, el editor aceptaba que sí existía un capital económico para pagarlos pero que debido a los bajos precios que (por ahora) existen de alojamiento, ese capital era “insignificante” (sic). Rebelión es un medio por tanto basado en el trabajo voluntario, activista, y asimétrico de sus 14 editores, 32 traductores y centenares de colaboradores. Además tiene el mérito de no aceptar ningún tipo de publicidad, ni capitalista ni institucional, lo que le otorga una cierta aura aséptica que, acompañada por el diseño sobrio que caracteriza al diario electrónico, ayuda a transmitir a sus lectores un valor de confianza e independencia al margen de su confesa ideología anti-neoliberal.

Ahora analizaremos un medio situado en parecidas coordenadas ideológicas (al menos en cuanto a su oposición al neoliberalismo y al imperialismo), pero absolutamente distinto en su tipología de propiedad, recursos y funcionamiento, como es Telesur. Este canal de televisión y su página web nacieron en el año 2005 y en la actualidad cuenta con la participación accionarial de los siguientes países latinoamericanos: Venezuela, Ecuador, Bolivia. Argentina, Cuba, Nicaragua y Uruguay (desde junio que aprobó su incorporación con la compra de un 10% del accionariado). Actualmente la señal llega a varios países suramericanos e incluso europeos mediante acuerdos con compañías privadas de televisión por cable.

Con los dos ejemplos analizados observaremos dos ejes que vienen a confluir en uno; por una parte la cuestión de clase y, por otra, la cuestión de los pueblos originarios latinoamericanos, que son las dos: la lucha entre los intereses de la élite de arriba contra los intereses de las clases populares (sean conscientes o no). El País y ABC representan los intereses de los primeros (magnates capitalistas de un estado del centro del sistema-mundo) mientras que Rebelión representa los intereses de las clases populares y pueblos originarios como también lo hace Telesur en tanto superestructura que los gobiernos progresistas latinoamericanos se han dotado para contrarrestar mediáticamente a la burguesía del centro del sistema-mundo.

A continuación se muestran los artículos que analizaremos, su autor, el medio y las ideas centrales que, a nuestro juicio, comunican. Se ha confeccionado con objeto de facilitar las posteriores referencias a los mismos:

1) Artículos sobre el bicentenario de la independencia de Bolivia

* (Media/Firma/Título/Conceptos claves)

- ABC. Baldwin Montero: "Un bicentenario sólo para indígenas". Conceptos claves: Indígenas vs criollos, exclusión, enfrentamiento.

- El País. Mabel Azcui: "Bolivia excluye el pasado criollo en el bicentenario de la independencia". Conceptos claves: indígenas vs criollos, exclusión criolla, indigenismo, radicalismo de izquierdas.

- Telesur: "Morales: Bicentenario de Bolivia es un homenaje a Latinoamérica" . Conceptos claves: felicidad, unión, libertad religiosa, unión en la diversidad, pueblos originarios, feminismo, nueva independencia.

- Rebelión. Franz Chavez: "Bolivia conmemora 200 años del primer grito libertario " & Grover Cardozo: "Evo Morales insta a segunda independencia. 200 años de independencia y esclavitud". Conceptos claves: Libertad vs esclavitud, riqueza nacional, posibilidad de independencia, libertad de Latinoamérica, lucha contra la pobreza, recuerdo de Tupac Katari y mártires de los pueblos originarios, reforma agraria vs latifundio, denuncia de golpes de estado y del rechazo del intervencionismo militar, izquierdismo.

- El artículo de ABC demuestra su ideología conservadora y pro-colonialista desde el título. Esto es de gran importancia ya que muchos lectores no suelen leer los artículos completos y la mayor pregnancia en los mismos permanece con la lectura del título que en este caso es bastante explicativo por sí mismo: “Un bicentenario sólo para indígenas”. Es xenófobo, pro-colonialista, eurocentrista y racista, ya que diferencia claramente al conjunto de los herederos de los pueblos autóctonos (que la élite europea y sus esbirros de las clases medias y bajas colonizaron, masacraron, esclavizaron y humillaron) bajo el paraguas de “indígenas”.

Como dice el semiólogo marxista Rossi-Landi “la desalienación lingüística, en efecto, pertenece al futuro; ésta no puede no requerir una praxis revolucionaria”. Siguiendo la tradición marxista se ha de devolver al lenguaje normalizado por la tradición y alienado por la burguesía su verdadero y radical significado.

La intención del ABC es clara, intentar colocar a Evo Morales, Presidente de Bolivia, como una especie de Hitler pero contra la población “blanca” (“sólo arios”=”sólo indígenas”), que aquí sí llaman “criollos” para ocultar lo verdaderamente significativo: no es que sean “criollos”, sino que son “sus criollos”. Aquellos pertenecientes a los departamentos ricos petroleros de la Media Luna, la clase alta y las exiguas clases medias acostumbradas al status quo boliviano precedente al gobierno del MAS. Son los criollos, los blancos, los menos mezclados con esa masa pequeñita e informe que no merece la pena diferenciar y sí llamar bajo el cómodo paraguas eurocentrista de “indígenas”, evolución semántico-histórica de “salvajes”.

Interesante es que después el artículo en sí es bastante descriptivo y poco tendencioso, pero el explosivo y premeditado enunciado hace que a partir de ese momento el lector interiorice los hechos relatados bajo ese constructo burgués y pro-imperialista que viene a decir: “los sucios indígenas extremistas (léase los que no aceptan ser los últimos parias del sistema) quieren tratar a nuestros semejantes blancos que viven en Bolivia como los hemos tratado nosotros a ellos durante años”. Lo peor de todo, es que en el desarrollo de la noticia no hay ninguna declaración ni prueba de que esa política “segregacionista” sea la de los gobernantes bolivianos. Sólo tenemos acusaciones (sin aportar pruebas) de la oposición y el título, prueba de fe en el que se basa el artículo.

Pero como sabemos, la noticia no se puede analizar fuera de su contexto geográfico ni histórico, y el mismo no es otro que el de un lector acostumbrado a recibir siempre noticias del gobierno bolivariano en tono desfavorable. Por tanto, “la tradición” mantenida por ABC predispone a sus lectores automáticamente a ingerir negativamente cualquier noticia que proceda del sujeto “Evo Morales” o el gobierno que éste representa en tanto “salvaje-indígena” (aymara a favor de la plurinacionalidad de Bolivia) y “rojo” (amigo de Chávez, favorable al “Socialismo del Siglo XXI”, etc.) La tradición además se sustenta en un flujo (in)formativo histórico que emana de la colonización y sus élites que nunca han llegado a reconocer verdaderamente el genocidio perpetrado allí por sus antecesores contra los pueblos autóctonos. Las capas populares en España han conformado un relato del colonialismo mayoritariamente benigno (por la influencia de la Iglesia, las escuelas privadas, la monarquía, los periódicos conservadores, etc.) salpicado de algunos “desagradables” excesos (gracias a los espacios abiertos a los docentes izquierdistas por la educación pública, al trabajo de periodistas progresistas en las televisiones públicas, etc.).

- Pasemos ahora a analizar el artículo de El País escrito por Mabel Azcui. El título, pese a ser más elegante “Bolivia excluye el pasado criollo en el bicentenario de la independencia” sigue ahondando en la misma línea conceptual (nosotros/“los blancos de allí” estamos marginados por ellos/los indígenas-salvajes). Es más, para remarcarlo el subtítulo dice así: “El Presidente Morales atribuye al indigenismo las primeras gestas liberadoras”. Curioso esto del “indigenismo”, suena realmente peligroso, parece que fueran a venir con lanzas y flechas a comernos crudos. Qué extraño que no encontremos en todo el artículo el concepto de “criollismo”, que si existiese el “indigenismo” suponemos debiera existir también como lógica antítesis.

Este artículo es muchísimo más duro que el de su homólogo del ABC, pese al supuesto mayor progresismo de El País. Quizás en esto tengan que ver, por ejemplo, la posibilidad de que a la editorial Santillana del mismo grupo Prisa al que pertenece El País, se le acabe la homologación de los libros de texto que vende en el mercado boliviano para escuelas e institutos, después de ser acusada por el propio Morales de producir unos textos “colonialistas” contrarios al espíritu de la Constitución. ¿Cómo aparecerá retratado, de llevarse a cabo esta amenaza, Evo Morales y su gobierno del MAS en los futuros libros de historia de la editorial española?.

De todos modos esto es sólo la punta del iceberg, ya que Morales junto con Chávez y otros presidentes progresistas en la región están implementando políticas fiscales más exigentes con las compañías extranjeras. O lo que es lo mismo, ahora Prisa y el resto de conglomerados capitalistas extranjeros adquieren menos “pedazo de pastel” que con gobiernos anteriores. Éste es el verdadero daño y el ejemplo que pudiera significar para otros países de la periferia. Es lógico pues, que sus esclavos asalariados (periodistas), más o menos fieles a la causa de sus amos, se esfuercen por ganarse el pan. Así Mabel Azcui, la autora del anti-panegírico consciente (o creyente) de sus obligaciones laborales afirma en el desarrollo del mismo: “Los mandatarios del arco de la izquierda más radical de la región estarán a su lado”.

La frase es clave. El País supuestamente es un medio de izquierdas, “progresista”, por tanto debe aclarar ante sus lectores que no es que ellos no sean de izquierda, sino que los amigos de Morales son “radicales de izquierda”. Veamos quiénes son estos según El País: “El venezolano Hugo Chávez, el ecuatoriano Rafael Correa, el nicaragüense Daniel Ortega y el paraguayo Fernando Lugo confirmaron su asistencia, junto al vicepresidente de Cuba, Jorge Luis Sierra Cruz.” Estupendo, ahora los lectores (“sanamente de izquierdas”) de El País ya conocen quiénes forman este elenco de “radicales” ¿Pero radicales para quiénes? ¿Para los magnates como Polanco con importantes inversiones en Latinoamérica que dependen de la mayor o menor afabilidad de sus gobernantes, o para las clases populares latinoamericanas? Son preguntas que la tradición marxista de los medios siempre se ha formulado y que cualquiera que quiera acercarse al conocimiento del hecho en nuestro sistema-mundo debe formularse.

- Por su parte Telesur (digital), pese a no recoger las críticas de la oposición, centra su atención en las celebraciones que se hicieron en los actos organizados por el gobierno (quien por otra parte es el lógico protagonista de las mismas en tanto que gobierno de una república que celebra sus 200 años de existencia). Dentro de éstos, muchos de los cuales no se recogen en los artículos de ABC ni El País, hubo una ceremonia religiosa inédita con representantes de las distintas confesiones, todos unidos en la diversidad, al contrario que en el pasado cuando sólo era reconocida la católica: “Representantes de las religiones católica, evangélica, bahai, judía, islámica y de los pueblos indígenas de Bolivia formaban parte de los asistentes, hecho que antes no se había dado en la nación, pues la antigua Constitución permitía como válida únicamente a la religión Católica; posteriormente con la aprobación de la nueva Carta Magna, se dio paso a un Estado plurinacional”.

Más adelante también relata que esa celebración multiconfesional fue dedicada en honor a Pedro Domingo Murillo, líder (criollo) de la independencia. Lo cual contradice las falsas acusaciones de revisionismo histórico de El País y ABC sobre la marginación de los criollos en el proceso de liberación nacional. Es más, lo que realmente ocurrió fue que el Presidente Morales recordó tanto las luchas de unos (criollos) como de otros (pueblos originarios) cuando como recoge Telesur afirmó: "... decidieron acabar con el poder colonial. Mestizos y originarios, (…) quienes lucharon por sus derechos y por un nuevo Estado ...” para continuar afirmando: “estamos presentes, y seguimos luchando, buscando la igualdad de todos los bolivianos”.

Esa es la palabra, “igualdad”, que mejor define el proceso boliviano: igualdad entre todos los ciudadanos, criollos y originarios. Justo esa igualdad que ni ABC ni El País, en tanto que empresas reproductoras no sólo de capital económico sino de hegemonia ideológica burguesa, pueden permitirse mostrar de ninguna manera. Por eso, deforman el hecho de la necesaria potenciación de los pueblos originarios en la esfera socio-política, bajo la farsa de discriminación a los criollos. Esta mistificación es clave para que la ciudadanía europea, mayoritariamente blanca, no simpatice con las políticas sociales del gobierno de Morales, ante su supuesto “racismo” criollo. Para ello se excluyen las noticias de unión e igualación y, por ejemplo, no deja de ser curioso que en ninguno de los dos periódicos se cite al criollo Vicepresidente Álvaro García Linera, asistente y ponente de varios discursos. Pese a la supuesta preocupación criolla, estos diarios tampoco nos dicen casi nada acerca del rescate histórico que el gobierno boliviano hace de la figura de la libertadora criolla Juana Azurduy Padilla, homenajeada en el bicentenario, hecho que sí cita Telesur. Sólo El País lo recoge pero, con un sorprendente juego de manos, otorga el mérito de este recuerdo marginado por el patriarcado historiográfico a la presidenta de Argentina cuando dice “fue ayer ascendida a general a título póstumo por la presidenta Cristina Fernández”.

Esto ocurre así porque Fernández de Kirchner es una presidenta que representa una línea moderada del tipo de “izquierda” que sí le interesa a El País, esto es, la que no pone en peligro las principales inversiones de Prisa en la región o directamente las fomenta. Es por ello que los méritos pueden ir a parar al currículum de Kirchner pero no al de Morales. El rescate historiográfico de Padilla no es valorado por ABC ni El País como co-mérito del gobierno boliviano, no fuera que también las mujeres europeas (de cualquier tono de piel) sintieran simpatías por el gobierno de La Paz. Este reconocimiento supondría una interferencia en el relato teleológico en que Morales, pequeño demonio seguidor del “Gran Lucifer” de la región (Chávez), está dispuesto no sólo a nacionalizar empresas “de los españoles” (sic) sino a marginar a los criollos (el pretendido “nosotros allí”).

- Respecto a los artículos de Rebelión, cabe señalar que ninguno fue escrito para este medio, sino que fueron publicados antes para IPS (Inter Press Service) el primero, y para la Agencia Latinoamericana de Información el segundo, siguiendo el orden de nuestra tabla. A pesar de ello, sí fueron elegidos por sus editores como representantes de la opinión de Rebelión al respecto e incluidos en su sección permanente de “Bolivia”. Esta selección es totalmente coherente con la filosofía del diario digital ya que se autodefine como un medio alternativo que pretende dar voz a los movimientos sociales. Tanto IPS como América Latina en Movimiento (donde se publica el texto de la ALI) están formadas por numerosos miembros de estos movimientos de base e IPS es una cooperativa de periodistas sin ánimo de lucro fundada en 1964.

Los trabajos publicados por Rebelión se caracterizan por la profundidad en su análisis. El primero es una relación fidedigna de lo ocurrido en los actos del bicentenario con recopilación de frases significativas que diluyen por completo la supuesta marginación criolla auspiciada por ABC y El País cuando dice que: “El líder de la insurrección del 16 de julio de 1809, Pedro Domingo Murillo, mereció la palabras de elogio de Morales”.

El segundo artículo de Rebelión, firmado por Grover Cardozo, es una interesante reflexión sobre la autonomía conseguida durante los años de “independencia nominal” e incluye un “tirón de orejas” (por tanto crítica dentro de la línea editorial) a las autoridades bolivianas recordándoles que no sólo es verdad que hayan padecido esclavitud y dependencia económica en los últimos 500 años sino que también es hora, con esta nueva oportunidad histórica, de asumir responsabilidades: “Esclavos también de atavismos que creen encontrar en el pasado los males o bienes de nuestra condición actual, sin tomar en cuenta que los bolivianos de julio de 2009, somos los únicos actores de la realidad presente y por tanto los únicos que tendremos que responder ante la historia.” Y más adelante: “200 años de ser un poco libres y un poco esclavos. Está claro que el balance no es favorable. Si aprendemos de lo andado, el balance futuro puede inclinarse hacia el goce de mayor libertad. Reconozcamos el atributo. Bolivia no está exenta de carencias y dificultades, pero siendo libres, podemos ser más creadores y así liquidar las diferentes formas de pobreza que aún nos atan a la esclavitud”.

2) Artículos sobre la nueva Ley de Educación de Venezuela

* (Medio, Firma, Título, Ideas claves).

- ABC, Ludmila Vinogradoff: “Venezuela aprueba una ley educativa que permite cerrar medios de comunicación. La polémica ley educativa de Chávez provoca incidentes en Caracas”. Ideas claves: censura, comunidad educativa contra la ley, consejos comunales con poder omnínovoro, chavistas acosando a la comunidad educativa, chavistas = violentos, represión, impunidad, adoctrinamiento, Chávez=Dictador, debilitamiento de la educación privada, eliminación de la enseñanza religiosa, ilegalidad, adoctrinamiento.

- El País, M. A. Bastenier: “Las trampas de Chávez: La nueva Ley de Educación pretende imponer desde el poder el marco ideológico de la sociedad” & Editorial: “Venezuela: hora decisiva”. Ideas claves: imposición, censura, sanciones contra docentes, cierre de medios, autoritarismo heredado de ideologías “del pasado”, fin del Estado de Derecho, sumisión, Venezuela camino a la dictadura, comparación con el comunismo soviético, intervencionismo venezolana en Latinoamérica.

- Telesur: “Asamblea Nacional de Venezuela aprobó por unanimidad nueva Ley de Educación”; “Ley de Educación promueve obligatoriedad de la enseñanza y formación con principios humanistas”; Ministro venezolano: “Críticas a Ley de Educación son sólo respuesta políticas”. Ideas claves: Rescatar la moral, valores sociales, ley que recoge críticas hechas durante un año, negación de críticas opositoras en relación a la patria potestad y la familia, democracia, libertad, independencia, mayor participación popular, humanismo, colectivismo, igualdad, justicia, equidad, participación de las comunidades.

- Rebelión: "La polémica ley educativa de Chávez provoca incidentes en Caracas" & “La Asamblea aprueba la ley de Educación que afianza la patria potestad de los padres” & Marcelo Colussi: Dios se fue de la Escuela: La nueva Ley de Educación en Venezuela" &”Calendario escolar, humanismo social, defensa de la familia y la pluralidad ideológica, opositores tachándola de inconstitucional y buscando un referendo abrogatorio". Ideas claves: Chavistas vs antichavistas, lucha de clases, reacción de la derecha más retrógrada venezolana y mundial, ley según parámetros de la UNESCO, ley bastante neutra en términos políticos, ley no revolucionaria ni socialista sino progresista, educación laica, odio de clase, toda educación es ideológica, creciente papel de influencia educativa de los medios de comunicación, mejoras laborales para los trabajadores de la educación.

- Con la cobertura de la nueva Ley Obligatoria de Educación (LOE) venezolana ocurre con los medios burgueses españoles lo mismo que antes, pero mucho más marcado. ABC ataca la ley por su línea editorial de centro-derecha y monárquica (no hace falta que recordemos el tratamiento del “¿Por qué no te callas?” del Rey a Chávez en la XVII Cumbre Iberoamericana); pero es El País quien lo hace (de nuevo) de forma más vehemente, utilizando epítetos más ofensivos, denigrantes y definitivos contra el gobierno de izquierdas venezolano cuando lo tacha directamente y contra la opinión de los observadores internacionales y la propia ONU de “dictadura”.

Cuando los intereses de Ignacio Polanco están en juego, a El País le entran las prisas y olvida su supuesto halo de periódico de “izquierda” (entiéndase esto con la laxitud que requiera). Entonces el diario “progresista” adelanta por la derecha al ABC. Con este ejemplo observamos cómo la herramienta marxista de análisis de los medios, nos permite separar el grano (lo que los medios en verdad son) de la paja (lo que dicen ser). El País antes que “progresista” es parte del conglomerado empresarial del señor Polanco y, como se sabe, “con el dinero no se juega” (menos si se trata del de un magnate omnicapitalista con numerosas inversiones en la zona). Además, ABC pese a remarcar más las críticas de la LOE venezolana que El País, sí recoge las declaraciones de los partidarios de la misma. En cambio el rotativo digital de Polanco, en su propósito de denigrar todo lo que provenga del gobierno venezolano porque siga una línea de poner en peligro la reproducción de capital de Prisa en la región, no es capaz de mantener unos mínimos elementales de objetividad (informando de lo que dicen las dos partes) y construye un relato teleológico y unidireccional que llevan al retrato final de Chávez como proto-dictador con ansias imperiales por toda Latinoamérica; acompañado, por supuesto, de su séquito de “radicales de izquierda” encabezado por el “indigenista”, xenófobo y cocalero Evo Morales.

- Por su parte Telesur (digital) principalmente se centra en eximir a la LOE venezolana de las críticas de los medios burgueses, pero hasta tal punto que se ciega exclusivamente en defenderla sin saber destacar los aspectos positivos de la misma. Se limita a explicar porque la ley “no es tan mala” como la propaganda burguesa, arguye pero no sabe argumentar “porqué es buena”.

Nos sorprende especialmente este aspecto, porque después de la lectura completa de la Ley ya aprobada, cualquiera se percata de lo sencillo que es defenderla como un avance democrático y social para las clases populares: gratuidad de la enseñanza hasta la universidad (art. 6.b), laicismo (art. 7), subtítulos y lenguaje de signos obligatorios para los programas de televisión para aquellos ciudadanos con necesidades auditivas especiales (art. 9.3), derecho a la educación intercultural bilingüe con currículum propios para los pueblos originarios (art. 27), igualdad de voto para todos los integrantes de la comunidad universitaria desde el personal de servicios hasta el catedrático, a la hora de elegir sus autoridades y posibilidad de revocarlas a mitad de mandato (art. 34.3), derecho a la jubilación para todos los docentes del sistema educativo con 25 años de vida laboral y con el 100% del salario (art. 42) y compromiso por ley de aumentar progresivamente el gasto educativo (art. 50). Telesur (digital) peca por tanto de un cierto automatismo dialéctico en su lucha contra la hegemonía liberal. Llama especialmente la atención que el gran avance de clase que significa el art. 42 no fuera citado por sus periodistas en ninguno de los tres artículos analizados en la tabla, ni siquiera en otros redactados durante esas fechas en este medio.

- Por su parte Rebelión, como medio de bases, con menos posibilidades económicas pero quizás con más libertad que ninguno de los otros tres (dentro de su amplia línea editorial anti-neoliberal), nos muestra la peor y la mejor cara en la cobertura de la Ley. Por una lado, tenemos el primer artículo de la tabla, “La Asamblea aprueba la ley de Educación que afianza la patria potestad de los padres”, publicado el 15 de agosto (justo un día después de la aprobación de la LOE venezolana). La noticia está redactada con prisas siguiendo el esquema de Telesur, en defensa de las críticas de los medios burgueses, si bien es cierto que incluye también las críticas opositoras de un modo más nítido. Pero el artículo es el más flojo de todos los analizados desde un punto de vista periodístico, hecho a retazos, seguramente por algún responsable del medio juntando noticias de las agencias con la línea propia de Rebelión. Prueba fehaciente de sus limitaciones es el hecho de que incluso su título se articulara en torno a la crítica burguesa de que la Ley era una forma de imponer una doctrina totalitaria a los estudiantes pasando por encima del núcleo familiar. Fue la única noticia de Rebelión publicada respecto a la LOE venezolana hasta el 25 de agosto. Y esto es especialmente grave debido a que este medio tiene una sección fija llamada “Venezuela” donde publican una media de dos a tres artículos por día relacionados con este país caribeño.

Hubo que esperar entonces diez días para que uno de los autores habituales de Rebelión, el politólogo y profesor de psicología ítalo-argentino Marcelo Colussi, solventara el silencio de este medio alternativo sobre un tema tan crucial en la realidad socio-política venezolana como es la Ley de Educación. El artículo de Colussi titulado “Dios se fue de la Escuela” es con diferencia el mejor de los analizados, ya que no sólo cumple su función de opinión-firma del medio, sino que resulta especialmente pedagógico explicando tanto los argumentos de la oposición como la cobertura dada por los medios burgueses. Además, posee una profundidad inédita en los anteriores cuando reflexiona sobre la ideología de los medios y la razones que subyacen a una crítica burguesa de la ley, incomprensible, no siguiendo el ideario del “Socialismo del Siglo XXI” o de ningún marxismo-leninismo, sino simplemente las pautas UNESCO para los objetivos educativos públicos. Para acabar concluyendo que estas diatribas opositoras se producen por un hondo odio de clase de la élite venezolana y sus clases medias más conservadoras hacia los sectores más humildes venezolanos.

Marcelo Colussi realiza en definitiva lo mismo que demanda Vicente Hernando para un verdadero periodismo radical opuesto a las sinergias del hegemónico burgués. Tarea clave de un periodismo radical: no contar las cosas sino destriparlas, desentrañar sus referentes, la construcción simbólica que se pone en ellas, los sentidos y las orientaciones sociales que acumulan en su interior. La oposición es clara: noticia es la emergencia de un hecho sobre la transcurrencia cotidiana, el documento es el hecho historizado.

5. Epílogo-reflexión

Una vez analizados uno por uno cada medio, sintetizaremos las principales conclusiones extraídas.

- Por una parte, como venimos diciendo, hemos comprobado cómo dentro de los periódicos burgueses, El País sobrepasó por la derecha del espectro ideológico al ABC con su tratamiento de los acontecimientos, tanto del Bicentenario boliviano como en la aprobación de la LOE venezolana, con unas críticas mucho más vehementes y frontales. Si utilizáramos un análisis liberal de los medios, lo anterior no se podría entender pues, según sus propias declaraciones El País (progresista/centro-izquierda) estaría más próximo en el espectro ideológico a Morales y Chávez de lo que lo está el ABC (centro-derecha/monárquico). Utilizando las herramientas de análisis marxista entendemos que El País como parte del conglomerado mediático del grupo Prisa (Polanco) tiene intereses que proteger del empresario madrileño en la región, los cuales Morales y Chávez pueden poner en peligro con sus políticas socializantes. La oposición de ABC respecto a los gobiernos boliviano y venezolano, pese a existir, es más de “flujo” como diría Raymond Williams, depende sobre todo de su línea editorial. No tendría sentido, por ejemplo, que ABC se pusiera a favor de gobernantes que se sienten deudores de la figura histórica del Che Guevara. Son contrarios por su declarado pensamiento derechista, la fidelidad de su público y por supuesto, su interés en reproducir su ideología y marginar/embrutecer las contrarias.

Pero su oposición está exenta de un interés inmediato de clase, como sí ocurre con El País y el interesado mayor, a la postre su dueño: Ignacio Polanco. Por supuesto que ABC tiene intereses de clase porque, evidentemente, no le gustaría a sus propietarios que las ideologías de Morales o Chávez traspasaran las fronteras y crearan simpatías mayores al otro lado del Atlántico. Ni a Enrique de Ybarra e Ybarra ni a María del Carmen Careaga Salazar, como parte de sus accionistas más importantes (omnicapitalistas), les gustaría que en el Reino de España se popularizasen las ideas socialistas de estos líderes latinoamericanos, porque entonces sí, sus intereses inmediatos de clase estarían en peligro. Tampoco sería de recibo que sus amigos inversores de Iberdrola o cualquier otra compañía afín, se enojasen ante el tratamiento informativo que diesen a estos gobiernos “problemáticos”.

- En cuanto a la otra parte, la de los medios “simpatizantes” de Morales y Chávez, nos es obligatorio realizar dos distinciones también.

Por un lado Telesur (versión digital), pese a su loable intención de combatir la hegemonia neoliberal dominante en los medios masivos latinoamericanos, se halla inmersa en una cierta tradición mecanicista. Contrapone contenidos diferentes pero no tanto formas organizativas radicalmente distintas. En honor a la verdad hay que decir que el canal de televisión (su proyecto principal) sí es más abierto a nuevas formas e implementa análisis de gran calado que se acercarían más al realizado brillantemente por Colussi en Rebelión. De todos modos, aun sería válida nuestra crítica, en menores proporciones y entendiendo que le queda mucho camino por recorrer. No tenemos dudas de que en una democracia el peor régimen estatal de una empresa de comunicación será en su funcionamiento, por regla general, mucho más democrático que el de una gran empresa capitalista de comunicación, aunque solo fuese por el hecho de que a sus dueños, al final la ciudadanía los puede cambiar mediante el uso del derecho al voto. No se nos ocurre que los lectores de El País puedan revocar del puesto de mando a Polanco por sufragio universal, por muy descontentos que se sientan con la derechización paulatina que se viene produciendo en ese periódico.

Atendiendo a esa innegable superioridad democrática, no podemos conformarnos con tan poco desde las filas socialistas y hemos de exigir mucho más. Pese a la línea editorial, comprensible y deseable, hemos de exigir libertad de los periodistas en sus investigaciones, en la forma de plasmarlas y en la necesidad de realizar un análisis diferenciado, histórico, de los aconteceres. Alejados de la inmediatez del flujo neoliberal que siempre marcará la hegemonía produciendo un ritmo del que será difícil salir sin descompasar. Esto es lo que pasó con la cobertura de la LOE venezolana, Telesur (digital) se conformó con bailar al mismo son, pero haciéndole la contraria a los medios burgueses. No es ese el camino por el que se obtendrán los mejores resultados. Telesur (digital) debiera acercarse más a la profundidad de análisis de Telesur (televisión) y ampliarla para contrarrestar con una buena ofensiva el flujo neoliberal de los grandes conglomerados mediáticos capitalistas, no contradiciendo su propia melodía sino interpretando una nueva.

- Rebelión, diario de activistas, con pocos medios y mucha voluntad, se nos muestra un ejemplo de lo peor y lo mejor. Por una parte, en la balanza negativa: por sus recursos humanos limitados, por la falta de obligatoriedad informativa de cada una de sus secciones expuestas a la libre dedicación de cada activista, permite que se produzcan vacíos informativos sobre acontecimientos que los medios alternativos debieran cubrir para contrarrestar la visión burguesa. Por otra, en la positiva: permite mayor libertad de crítica y análisis más profundos, contextualizados e históricos de los temas tratados.

- Una de las soluciones posibles sería la unión de diversas redes que trabajan en esa dirección y que se hallan excesivamente dispersas, recelosas de perder su idiosincrasia. De todos modos, en ningún caso podemos pretender que un medio producido por activistas tenga la misma cobertura que un conglomerado mediático con diversos acuerdos internacionales de colaboración empresarial (El País y The New York Times por ejemplo) con diversas agencias trabajando de un modo preferente. Otra solución sería buscar nuevas formas de elaboración de contenidos que permitiesen solventar las deficiencias informativas, ampliando sinergias con medios similares que traten más profusamente áreas de las que ellos suelan carecer de buena cobertura.

De todos modos, analizando el caso de Rebelión nos alejamos del paradigma crítico liberal de los grandes medios que tiende a magnificar el poder de su hegemonía en la sociedad y demuestra cómo los activistas de base con su tradición de lucha y conciencia obrera pueden contrarrestar esta influencia, tal como afirma James Petras. Por supuesto, si estos activistas llegan al poder haciéndose con el gobierno del Estado, las potencialidades aumentan con mayores presupuestos, pero también lo hacen los peligros del encorsetamiento burocrático.

En el sistema-mundo actual, una parte de nosotros, especialmente significativa entre los que vivimos (por ahora) en el centro del mismo, podemos acceder gracias a Internet o los canales temáticos de noticias 24 horas a una infinitud de información proveniente de una y otra parte del globo, casi a tiempo real. Pero clave es filtrarla, tanto de unos como de otros. El marxismo nos ofrece las claves para conseguirlo. Un marxismo no dogmático, flexible, que nos permita entender y dejar espacio para poder comprender las contradicciones que en el sistema capitalista vayan surgiendo producto de sus antagonismos y limitaciones estructurales propias de su desarrollo histórico y del decurso de la lucha de clases.

* Pensamos como Graham Murdock que los partidarios del marxismo comunicacional debemos hallar el epicentro de la balanza entre el análisis superestructural y el estructural, entre reproducción ideológica y económica. Pero tanto de los que son evidentemente burgueses como de los que dicen no serlo. El marxismo, como herramienta libre de análisis, nos sirve tanto para unos como para otros. Porque al fin y al cabo, también los que se dicen socialistas u obreristas tienen sus miserias desde un punto de vista democrático y es necesario hacerlas notar para mejorar la teoría positiva y constructiva de unos medios de comunicación alternativos, lo más objetivos con el hecho que propició la información y lo más democráticos en su toma de decisiones.

Por eso es necesario cómo conformar una constituyente revolucionaria comunicacional entendiendo que ideologías siempre habrá diversas y por tanto, en la medida de lo posible, hay que dar cabida a todas sus voces (pese a que lógicamente predomine la propia línea editorial), sin olvidar que el hecho, el acontecimiento que provocó la noticia, sólo hay uno. Ésta tiene un núcleo objetivo (el hecho observable) que puede ser una aprobación de una ley o el contenido de la misma como lo puede ser también el número de muertos en una guerra (de ambos bandos) o la cuantía de una transacción económica para un determinado fin. Un núcleo de verdad, en definitiva, que es necesario trasladar del modo más objetivo posible al público. Los marxistas sabemos, y esperamos haberlo demostrado en este trabajo, que a este objetivo no pueden llegar los medios burgueses por sus intereses de clase debido a que los mismos se contraponen con los valores que dicen defender (libertad, democracia, justicia, etc.). Por tanto es nuestra tarea construir esos otros medios posibles, aprendiendo de las experiencias presentes y pasadas, advirtiendo lo positivo y lo negativo en la toma de decisiones, la organización, etc.

Pero no es suficiente con cambiar los contenidos o creer que la información de los medios alternativos es más “pura”, hace falta cambiar los procesos, las tomas de decisiones, la organización, la forma. No se pueden copiar formatos y cambiar contenidos. Debe existir una coherencia o al menos, se debe aspirar a ella, entre contingente, proceso y contenido.

En definitiva, la herramienta marxista sería, intentando un símil adecuado a los tiempos que corren, el mejor hardware que poseemos en nuestro acervo cultural como crítica comunicacional. Sin duda la más completa de las que disponemos para desarmar las piezas que componen los medios y entender su funcionamiento holístico-sinérgico en nuestro sistema-mundo de hegemonía capitalista. Por supuesto, todo ello sin olvidar que, si la petrificamos bajo discursos teleológicos o voluntaristas/personalistas, perderá toda su fuerza e inspiración crítica. Es por eso que esta herramienta fruto del pensamiento democrático-plebeyo nacido de la Ilustración nos será válida siempre a condición de que la tengamos abierta al debate, buscando la sana confrontación con otras teorías, escuelas y/o aportaciones; a los desafíos de la propia realidad histórica y a la humildad intelectual de saber aceptar que ni podemos explicarlo todo ni acertar siempre. Pese a ello, hoy como ayer, el marxismo se nos muestra como la mejor brújula que sin descubrirnos con exactitud el destino del viaje, más nos acercará a él y nos advertirá sus peligros.

Referencias Bibliográficas

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- Marx, Karl: Antología. Madrid, Península, 2002.

- Marx, Karl: Miseria de la filosofía. Madrid, Edaf, 2004.

- Mattelart, Armand: La institucionalización de los estudios de la comunicación consultado el 15-08-2009.

- Mattelart, Armand: Historia de la sociedad de la información. Barcelona , Paidós, 2002 (2001).

- Murdock, Graham: Los agujeros negros del marxismo occidental: Respuesta a Dallas Smythe. Cuadernos de Información y Comunicación v.11 2006, p.11-22 consultado el 15-08-2009.

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- Williams, Raymond: Culture and Society 1780-1950, Aylesbury, Penguin Books, 1982.

- Williams, Raymond: Los medios de comunicación social, Barcelona, Península, 1978.

- Fuente: Argenpress cultural

(19 octubre 2009)