Portada del sitio > Global > El asesinato extrajudicial de Ben Laden! - L’assassinat extrajudiciaire de (...)

Robert Bibeau, Investig’ Action, 4 mai 2011
Traducción: J. Mª Fdez. Criado, Corriente Roja, 5 mayo 2011

El asesinato extrajudicial de Ben Laden! - L’assassinat extrajudiciaire de Ben Laden!

Domingo 8 de mayo de 2011, por Redacción

¿De qué tenían miedo? Las prisas de los asesinos estadounidenses por ejecutar a Ben Laden y por hacer desaparecer su cadáver nos deja perplejos. Un escuadrón de paracaidistas, pertrechados de armamento sofisticado, casco a la Nintendo, cabalgando sobre helicópteros a lo Zorro, se abaten sobre la presa un día de mayo - De quoi avaient-ils peur? L’empressement marqué des assassins États-uniens à exécuter Ben Laden et à faire disparaître son cadavre laisse perplexe. Un escadron de para, bardé d’armes sophistiquées, le casque à la Nintendo posé sur le nez, monté à la Zorro sur quelques hélicos, fond sur sa proie un jour de mai.

¿Objetivo? Un jubilado en su dacha al norte de la mafiosa Islamabad, tranquilo con su familia numerosa, inactivo desde hacía algunos años, mirando por la tele las sucursales legitimadas de la supuesta organización Al-Qaeda, que se agitan en la periferia de los combates que está llevando la resistencia de los pueblos árabes oprimidos, rebelados.

La ejecución extrajudicial de los “in-justicieros” superarmados habrá conseguido hacer callar a un testigo molesto, es la única conclusión que se puede sacar de este golpe sucio a la americana. El heredero elegido del jefe de los bandidos de la época (2001) podrá dormir tranquilo. Barak Obama, al igual que Georges Bush en 2001, aparece precipitadamente en la televisión, menos mal que sin portaviones, para anunciar la valiente hazaña militar de su corajudo cuerpo de élite: un anciano desarmado ha sido asesinado en los confines de una región devastada por los drones del imperio. Se resistía y sabía demasiado para ser repatriado e interrogado; de todos modos, todo lo que hubiera podido revelar, el Estado mayor americano ya lo sabía.

Entonces, ¿para qué dejar hablar a este resucitado delante de las cámaras de la tele, delante de un público asombrado; y darle la ocasión de contar las malversaciones de los poderosos y los complots de los malhechores? Por otra parte ¿la sanguinaria y vergonzosa prisión de Guantánamo aún sin cerrar, ¿un prisionero ilegal más y, por qué no, al lado de un chaval canadiense que el gobierno de su país no quiere repatriar? ¡Que el enemigo sabía demasiado! De verdad, ¿los estrategas de la Casa Blanca nos toman por tontos? Después de haberlo buscado durante estos diez últimos años, ¿por qué era ahora tan urgente hacerle callar para siempre? ¿Podía acaso revelar informaciones ocultadas, complicidades, el origen de sus informadores, de dónde provenía las armas de su organización, quién entrenó a sus sátrapas (si es que es verdad que fueron ellos los que dieron el golpe), quién los ocultó, pagó, cómo se llaman sus aliados? Son otros tantos interrogantes que nunca más se le podrán preguntar.

O es que ¿Ben Laden no era ya nadie en esta saga, sus herederos y sus oficiales están en otros lugares y este asesinato ilegal de los paras del ejército americano en una neo-colonia, ocupada (Pakistán), no habrá sido la venganza pueril de una potencia en declive? Este asesinato bárbaro, televisado, no habrá servido más que a exacerbar el odio y la cólera de sus partidarios frustrados y a acreditar un “héroe” más ante los países neo-colonizados. Mañana, en una ciudad cualquiera, un iluminado se hará explotar en medio de un gentío inocente y todos estos comentaristas y analistas celosos que vengo oyendo reír a carcajadas y cantar ayer en la tele, vendrán llorando lágrimas de cocodrilo y, cobardes como son, gritar venganza y pedir más asesinatos salvajes extrajudiciales, sin acta de acusación, sin proceso, sin testigos molestos, sin ni siquiera el cadáver del acusado.

¿Qué tienen pues que ocultar estos sedientos de sangre de los mártires?

Enlace: Corriente Roja

La cible: un retraité, retiré dans sa datcha au nord d’Islamabad la mafieuse, pénard avec sa famille nombreuse, inactif depuis quelques années, regardant à la télé les franchisés légitimés de la soi-disant organisation Al Quaida, s’exciter à la périphérie des combats que mène la résistance des peuples arabes opprimés, révoltés.





L’exécution extra judiciaire des «injusticiers» surarmés aura permis de faire taire un témoin gênant, c’est la seule conclusion que l’on puisse tirer de ce coup fourré à l’américaine. L’héritier élu du chef des bandits de l’époque (2001) pourra dormir tranquille. Barak Obama, à l’enseigne de George W. Bush en 2001, est apparu précipitamment à la télévision, heureusement sans porte-avion, pour annoncer le fait d’armes courageux de son corps d’armée hargneux: un vieillard désarmé a été assassiné aux confins d’une région ravagée par les drones de l’empire. Il résistait et il en savait trop pour être rapatrié et interrogé; de toute façon, tout ce qu’il aurait pu révéler, l’État major américain le savait déjà.

Alors à quoi bon laisser parler ce ressuscité devant les caméras de la télé à la face du public hébété; et lui donner l’occasion de raconter les malversations des puissants et les complots des malfaisants? D’ailleurs, la sanguinaire et honteuse prison de Guantanamo n’étant toujours pas fermée, un prisonnier illégal de plus et pourquoi pas - à côté de l’enfant canadien que le gouvernement canadien ne veut pas rapatrier? 



Que nenni, il en savait trop ce «héros»! Non mais vraiment, les stratèges de la Maison blanche nous prennent-ils pour des demeurés? Après l’avoir cherché pendant ces dix dernières années, pourquoi était-il devenu si urgent de le faire taire pour l’éternité? Pouvait-il révéler des informations cachées, des complicités, l’origine de ses informateurs, la provenance des armes de son organisation, qui a entraîné ses satrapes (si ce sont bien eux qui ont fait le coup!), qui les a cachés, armés, payés, le nom de ses alliés? Autant de questions que l’on ne pourra jamais lui poser. 



Ou alors, Ben Laden n’était plus rien dans cette saga, ses héritiers et ses officiers sont ailleurs et cet assassinat illégal des paras de l’armée américaine dans une néo colonie, occupée (Pakistan), n’aura été que la vengeance puérile d’une puissance en déclin? 



Ce meurtre barbare, télévisé, n’aura servi qu’à exacerber la hargne et la colère de ses partisans frustrés et à accréditer un «héros» de plus aux pays des néo-colonisés. Demain, dans une ville quelconque, un illuminé se fera sauter au milieu d’une foule innocente et tous ces commentateurs et analystes zélés que j’ai entendus s’esclaffer et chanter hier à la télé viendront pleurer des larmes de crocodiles et, en poltrons qu’ils sont, crier vengeance et demander d’autres meurtres sauvages extra judiciaires sans acte d’accusation, sans procès, sans témoins gênants, sans même le cadavre de l’accusé.

Mais qu’ont-ils donc à cacher ces assoiffés du sang des martyrs?


- Ben Laden, PDF.

Link: Investig’ Action.

(8 de mayo de 2011)