Portada del sitio > Hemeroteca > Breves > Corrupción, saqueo de lo público y régimen de la transición

Albert Noguera, socialismo 21, 12 junio 2017

Corrupción, saqueo de lo público y régimen de la transición

El Captor, 28 abril 2017

Martes 13 de junio de 2017, por Redacción

Nos habíamos propuesto seguir con atención la moción de censura debatida hoy en el Congreso de los Diputados para intentar un análisis lo más objetivo posible de cuanto se dijera o silenciara. Pero no, no hemos podido contemplar a don Mariano en su réplica televisada a la portavoz de Unidos Podemos. Las tripas se retuercen al escucharle con todo su desparpajo y cara dura, sin que se le caiga la cara de vergüenza. Y es que, es evidente, no la tiene ni él ni tod@s y cada un@ de sus barones y baronesas: ASCO!!! es lo más suave y educado que visceralmente aflora al inconsciente, y al consciente también. Y, entonces, nos hemos acordado del visceral pero así y todo comedido ¡Viva España corrupta! que en abril habíamos leído en elcaptor.com. Y, para que no se diga que nos dejamos llevar por los más bajos instintos, transcribimos el más reciente escrito de Albert Noguera (profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Valencia) sobre cómo acabar con el saqueo de lo público, en el que relaciona la peste de la corrupción con tres pilares básicos del régimen político instaurado a la muerte del generalísimo: el sistema transicional de partidos, la constitución de 1978 y el modelo económico; a lo que cabría añadir los condicionantes castrenses antes y durante la propia transición, fundamentalmente plasmados en la imposición monárquica y el papel militar en la sacrosanta unidad de ehpaña!!!, ehpaña!!! de la cual sigue siendo garante constitucional en original aportación sin par en el entorno más inmediato; sin poder olvidar el poder eclesiástico y de la oligarquía financiera, la inmunidad e impunidad de que se dotaron torturadores y asesinos de todo pelaje y condición a través de la ley de amnistía de 1977, ..., es decir, en definitiva, las consecuencias del trágala de habérsenos obligado a elegir entre franquismo puro y duro o posfranquismo sin la más mínima e imprescindible ruptura. De lo cual se deduce que únicamente podrá ponerse fin a la corrupción, y al saqueo de lo público, con un urgente y apremiante fin de régimen.

La relación entre corrupción y régimen del 78, ¿cómo acabar con el saqueo de lo público?

Albert Noguera, profesor de Derecho Constitucional, Universidad de Valencia

socialismo 21, 12-06-2017

El elevado nivel de corrupción en España es consecuencia de la combinación de los tres pilares fundamentales sobre los que se construye el régimen del 78: el sistema de partidos que surge y se desarrolla con la transición, la Constitución de 1978 y el modelo económico imperante.

Cada vez que estalla un nuevo caso de corrupción asistimos a la misma secuencia de hechos: por un lado, los dirigentes del partido afectado, en el mejor de los casos, apartan al culpable del cargo, se desvinculan públicamente de él y lo critican por actuar de espaldas al partido. Por otro lado, sus oponentes políticos reclaman la dimisión inmediata del corrupto y exigen asumir responsabilidades al líder del partido afectado o a quienes pusieron al corrupto en su cargo.

El caso se soluciona, en unos supuestos, con el enjuiciamiento y encarcelamiento del sujeto, y en otros, para mejor suerte del individuo, con su recolocación a otro cargo donde pase desapercibido.

En todos estos posicionamientos y soluciones, el fenómeno de la corrupción es tratado en términos de comportamiento individual, como una patología individual de una persona que actúa como un fallo en el sistema y que debe ser depurada para garantizar la continuidad de la “democracia”.

Entendida desde esta lógica, el fin de la corrupción pasaría por adoptar medidas que aumenten el coste de robar para disuadir su práctica, por ejemplo, endureciendo las normas penales punitivas. Pero, ¿serviría de algo esta u otras soluciones análogas? Sin duda, no. La corrupción, en España, no puede analizarse como comportamientos individualizados, hay que empezar a explicar a la gente que la corrupción es un problema inherente a la propia naturaleza del régimen del 78 y que sólo cambiando este último podremos acabar con la primera.

El elevado número de casos y los escandalosos niveles de corrupción en España es un fenómeno estructural consecuencia de la combinación de los tres pilares fundamentales sobre los que se construye el régimen del 78: el sistema de partidos que surge y se desarrolla con la transición, la Constitución de 1978 y el modelo económico imperante. Detengámonos en cada uno de estos elementos:

1. El sistema de partidos: El caso Filesa del PSOE, el caso Bárcenas del PP, el caso Griñán y Chávez del PSOE andaluz, el caso del PP valenciano de Camps y Barberá, el caso de CiU de los Pujol, etc. nos demuestran que, en España, la corrupción no puede explicarse solamente como una cuestión de utilidad económica personal de un político, sino que hay que entenderla como una red de relaciones entretejidas en el interior de la vida política de los grandes partidos políticos del régimen.

Todos los casos mencionados tienen en común que el dinero obtenido fruto de intercambios ocultos de favores entre políticos y empresas no se destinaron, únicamente, al lucro personal de un político o cargo, sino que también ha actuado como una forma habitual de recaudar fondos para el partido o una facción del partido. Ello tiene dos consecuencias:

Una es que neutraliza la responsabilidad moral del cargo corrupto que es visto por el resto de compañeros no como un delincuente sino como alguien que fortalece el partido. Y la otra es que la estrecha vinculación entre corrupción y funcionamiento de los partidos hace que la aceptación de estas reglas ilícitas paralelas constituya, en el interior de las formaciones políticas, un criterio para discriminar a los que se niegan a cooperar, de modo que la única forma de no quedar fuera del reparto de cargos es participar en ella, lo que extiende el círculo de la corrupción y la generaliza en todo el entramado político.

Todo ello hace que no podamos hablar de casos aislados de corrupción sino de una lacra inherente al propio funcionamiento del sistema de partidos que nace y se desarrolla con el régimen del 78.

2. La Constitución de 1978: el segundo elemento para entender la expansión de la corrupción en el estado es la ausencia de controles y contra-poderes eficaces. La Constitución de 1978 incorpora los principales mecanismos de control político propios de la democracia constitucional, sin embargo, realiza una regulación de algunos de éstos que hace que no tengan ningún tipo de utilidad. Un ejemplo claro de ello es la figura de la moción de censura, tan en boga estas últimas semanas.

Durante los debates constituyentes, Solé Tura del PCE defendía que la moción de censura debía poder presentarse contra el Gobierno, sin necesidad de tener que presentar a ningún candidato alternativo a presidente, y si el Gobierno no renueva el apoyo de la mayoría parlamentaria debe dimitir. El principal argumento en defensa de esta regulación es que, en un régimen parlamentario, cuando la mayoría del Parlamento esté explícitamente en contra del Gobierno, este debería dimitir. A continuación, se inicia un nuevo proceso de investidura. De hecho, no se trataba de ninguna extravagancia, ésta es la regulación de la moción de censura que tienen una larga lista de países europeos, entre ellos países vecinos como Portugal, Italia o Francia.

Por el contrario, Alzaga y Pérez Llorca de la UCD y Fraga de AP, defendían que la moción de censura no debía centrar el foco en el Gobierno sino en la investidura de un nuevo presidente alternativo. De manera que si no se logra investir nuevo presidente, el Gobierno puede continuar incluso sin tener el apoyo de la mayoría parlamentaria. El principal argumento para la defensa de esta posición, que fue la que acabó imponiéndose en el art. 113 CE [1], era la necesidad de garantizar, en todo momento, la estabilidad política.

En la práctica, de haberse impuesto la primera propuesta habríamos vivido mociones de censura exitosas, al menos en la V (1993-1996) y IX (2008-2011) legislaturas que acabaron con elecciones anticipadas, así como el próximo 13 de junio con la moción presentada por Unidos Podemos. Sin embargo, la regulación impuesta dificulta enormemente el éxito de una moción censura. Prueba de ello es que, desde 1978 hasta hoy, sólo se han presentado dos y han fracasado. A la vez, permite que, a pesar de estar pringado por múltiples escándalos de corrupción, el presidente Rajoy pueda afirmar que ni le preocupa y que, posiblemente, ni siquiera va a asistir a su propia moción de censura el próximo día 13, ya que ésta no va a tener ningún efecto, pudiendo continuar con su cargo como si no pasara nada. A esto nos referimos cuando afirmamos que, aun y reconocerse la moción de censura, la Constitución del 78 establece una regulación de la misma que bloquea su eficacia.

3. El modelo económico: el capitalismo no es sólo un modo de producción económico sino también un modo de producción cultural. La expansión de una determinada forma de capitalismo lleva asociada la expansión de una determinada forma cultural o ética económica funcional al primero, de manera que toda transformación en la fase de capitalismo implica también un cambio en la ética económica imperante en la sociedad.

Mientras el capitalismo industrial llevaba implícito la ética económica propia del empresario schumpeteriano tradicional que combina la inventiva técnica con la capacidad de reunir capital, de organizar una empresa y de explorar y crear mercado para ir progresivamente acumulando capital, su transformación en capitalismo financiero-especulativo, que arraigó fuertemente en España a través de la adopción durante la década de los 90 y 2000 de un modelo económico de crecimiento basado en la especulación inmobiliaria, implicó también la expansión en nuestra sociedad de una cultura o ética económica del dinero fácil y rápido.

La combinación de estos tres elementos sobre los que se construye el régimen del 78: un sistema de partidos auto-constituidos como una auténtica trama de relaciones de favores ocultos, una Constitución que bloquea la eficacia de controles y contrapoderes y todo ello en el marco de una ética económica social del dinero fácil y rápido, ha convertido a España en un estado tomado por la corrupción.

Parece claro, entonces, que la única manera de apaciguar la corrupción no es la dimisión de determinados cargos públicos ni el endurecimiento del código penal. La única opción posible es llevar a cabo una renovación radical del sistema de partidos, aprobar una nueva Constitución y transformar el modelo económico. Ello exige destituir al régimen del 78 para construir uno de nuevo.

JPEG - 34 KB
Y OLÉ!!!

¡Viva España corrupta!

El Captor, 28-04-2017

Estaría bien saber dónde demonios acaba hecha trizas la moral de esta gente. Porque sí; también ellos son gente.

¿Es en su familia a través de la doctrina recibida?

¿Es directamente en su ADN, siendo su inclinación hacia el delito y la corrupción una especie de “acabado de serie”?

¿Es en el seno de las organizaciones políticas y sectarias a las que pertenecen, como el Partido Popular o el Opus Dei?

¿Es en los centros educativos elitistas -y ultraconservadores en valores- para los cuales también cabe reivindicar subvenciones para que la niña llegue al cole en un Porsche Cayenne?

¿Es en misa de 11 los domingos? ¿O es en la que retransmiten por TVE?

¿Es en las plazas de toros, entre risas y aplausos, mientras se despelleja a un ser vivo?

¿Es escuchando las jocosas proclamas pro-capitalistas de la COPE, antítesis de los alegatos predicados por un tal Jesús hace dos miles de años?

¿O es leyendo OK Diario?

¿Es al entrar en contacto con superiores directos como Esperanza Aguirre o Mariano Rajoy?

¿Es porque Iñaki Gabilondo no entiende por qué ha tenido que dimitir Esperanza Aguirre, siendo obvio que sólo ha podido ser por dos razones; o es corrupta, o es tonta de remate, exactamente las dos mismas posibilidades que tiene el señor Rajoy?

¿Es porque con la actual moción de censura planteada por Podemos, Pedro Sánchez va a tener que deshacer por fin el paripé de si es 100% puro PSOE?

¿Es porque el 99% de la prensa le hace trajes de lujo a la imagen de los monarcas en España?

¿Es porque la democracia es ciencia-ficción?

¿Es porque “respetamos las decisiones judiciales” pero no las compartimos en absoluto, o bien porque los tres poderes son independientes y además “hay que dejar a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado que hagan su trabajo” para que viva su España corrupta?

JPEG - 14.7 KB
pringao

(13 de junio de 2017)


[1Constitución Española

Artículo 113

1. El Congreso de los Diputados puede exigir la responsabilidad política del Gobierno mediante la adopción por mayoría absoluta de la moción de censura.

2. La moción de censura deberá ser propuesta al menos por la décima parte de los Diputados, y habrá de incluir un candidato a la Presidencia del Gobierno.

3. La moción de censura no podrá ser votada hasta que transcurran cinco días desde su presentación. En los dos primeros días de dicho plazo podrán presentarse mociones alternativas.

4. Si la moción de censura no fuere aprobada por el Congreso, sus signatarios no podrán presentar otra durante el mismo período de sesiones.

Legislación consolidada

Última actualización publicada el 27/09/2011

Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado.