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Indymedia Madrid
Portal Libertario Oaca 18 julio 2011

Bando de la Asamblea Popular de Lavapiés (Madrid) sobre la vivienda y los desahucios en el barrio / Vecin@s de Lavapiés paran una redada racista y expulsan a la policía del barrio por 2ª vez en una semana

Manifiesto y recogida de firmas por la Nacionalización de Caja Madrid-Bankia y por un Sistema Público de Cajas de Ahorros

Martes 19 de julio de 2011, por Redacción

Si la configuración de los distintos parlamentos españoles ---desde la mal denominada “transición” (desde dónde hacia dónde, cabría preguntarse)--- nunca ha representado la realidad, mucho menos que nunca en la actualidad, ahora mismo. Si el partido único (PPSOE) consigue copar la representación parlamentaria, llegándose al esperpento de que en una ciudad como Madrid, o Valencia, a la derecha y la extrema derecha corresponden prácticamente todos los escaños, ... Podríamos continuar con una retahíla interminable de “aparentes” realidades que no son sino una disparatada distorsión. Sirva de muestra cuanto acontece estos días en Lavapiés, emblemático barrio de Madrid a todos los niveles (especulación, hacinamiento, multiculturalidad que le dicen los niños bien, creciente criminalización y esfuerzos desesperados de las distintas administraciones ¿públicas? por despejar y limpiar el barrio de la morralla y la canalla que en él habita, léase sobre todo “negros” y “moros”, aunque no sólo).

La Asamblea Popular del barrio de Lavapiés, constituida libremente el 28 de mayo de 2011, hace saber:

1º. Que en nuestro barrio cada vez hay más personas y familias que se encuentran en situaciones dramáticas: personas expulsadas de sus viviendas, familias habitando espacios infrahumanos, personas amenazadas y violentadas diariamente por propietarios y especuladores, gente que no puede afrontar unos gastos de alquiler cada vez más exagerados en comparación con sus ingresos.

2º. Que nuestros gobernantes, lejos de preocuparse por defender esos derechos inherentes a la condición humana, siguen trabajando para mantener los privilegios y rendir pleitesía a bancos, cajas de ahorro, entidades de crédito, empresas dedicadas a la especulación inmobiliaria y todo tipo de instituciones ficticias creadas para domesticar y someter al pueblo [1].

3º. Que se vulnera el artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que dice: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios”.

4º. Que se vulnera el artículo 11 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, donde dice que el Estado está obligado a hacer todo lo posible por impedir los desalojos forzados por motivos económicos.

Y por lo tanto, la Asamblea Popular de Lavapiés

Ha decidido:

Solidarizarse con todas nuestras vecinas y vecinos que se ven agredidas por esta situación injusta, mediante las siguientes acciones directas:

1º Total paralización de los próximos desahucios y desalojos que se vayan a producir en nuestro barrio, ya sea por impago de las cuotas de la hipoteca o por imposibilidad de afrontar condiciones abusivas de alquiler.

2º Crear una red de apoyo que permita rehabitar la infinidad de inmuebles que en nuestro barrio se encuentran desocupados por razones especulativas.

3º Que, desde el día de hoy, todos los edificios abandonados que estén sufriendo algún proceso de especulación pasarán a ser gestionados por la Asamblea cuando ésta lo requiera.

4º Elaborar una red de información para que los afectados por este tipo de injusticias puedan generar soluciones colectivas a sus problemas.

De esta manera la Asamblea Popular del Barrio de Lavapiés trabajará para convertirse en órgano soberano y legítimo, con capacidad de gestión y regulación en el territorio de nuestro barrio.

En Lavapiés, a los 25 días del mes de junio del año 2011.

Asamblea Popular de Lavapiés [2].

Indymedia Madrid

Fuente: Portal Libertario Oaca

Vecin@s de Lavapiés paran una redada racista y expulsan a la policía del barrio por 2ª vez en una semana

12/07/2011

2º aviso: ¡Lavapiés libre de redadas!

Ayer era martes, 12 de julio de 2011. Hacía una semana exacta que los vecinos de Lavapiés habían expulsado del barrio a los antidisturbios, después de un intento de redada racista de la Policía Nacional.

Ayer otra vez, en el barrio, estaban reunidas, en varias plazas y locales, distintas asambleas de colectivos vecinales, entre ellos el Grupo de Trabajo de Migración y Convivencia de la Asamblea Popular de Lavapiés. Eran, ayer otra vez, las nueve y algo de la tarde.

En la calle del Olivar, ayer después de una semana, hubo otro control por motivos racistas. Varios agentes vestidos de paisano abordaron a unos cuantos vecinos y los obligaron a ponerse contra la pared. Casualmente todos esos vecinos que fueron empujados contra la pared eran africanos y tenían la piel de color negro. A los que no tenían la piel de ese color se les permitió quedarse al margen. Empezaron a cachearlos. Uno de ellos, A., al que conocían muy bien, protestó durante la requisa. Inmediatamente, los policías pidieron refuerzos a los municipales. En cuanto fueron los suficientes, entre seis o siete agentes le dieron a A. una soberana paliza en plena calle, ya cerca de la plaza. Malherido, los mismos que lo habían linchado se lo llevaron en un coche patrulla. Los demás africanos empezaron a gritar pidiendo ayuda de los vecinos. Los policías, a su vez, reclamaron por radio más refuerzos. En cuanto fueron los suficientes, la emprendieron a porrazos y puñetazos contra quienes llamaban a la solidaridad de sus vecinos.

La gente del barrio que estaba en la Plaza de Lavapiés, entre ellos los encargados de mantener el punto de información del 15-M, al darse cuenta de lo que estaba pasando, se aproximaron para recriminarles a los policías su brutalidad. En menos de 5 minutos llegaron hasta diez coches Z y cuatro furgones de las Unidades Centrales de Seguridad, los antidisturbios de la Policía Municipal de Madrid. Al sentirse otra vez fuertes, los policías empezaron a repartir porrazos contra todos los vecinos que estaban cerca, ya sin fijarse en el color de su epidermis. Avisados por mensajes de móvil, por gritos y por las sirenas de tantos y tantos coches de policía, un grupo de unos doscientos vecinos volvimos a acudir, una semana exacta después, a la plaza central de nuestro barrio para proteger a los nuestros. Volvimos a expulsar a los agentes insurrectos, al grito unánime de "¡Fuera del barrio!"

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Subido por pakzar el 12/07/2011. Lavapiés, 12 de julio de 2011, 21.40 (aprox.) Los vecinos de Lavapiés echan a la policía del barrio por segunda vez en una semana. Según testigos presenciales todo ha comenzado cuando la policía, tras solicitar la documentación a una persona, ha intentado detenerlo y a la miníma resitencia ha empezado a soltar palos a diestro y siniestro.

Ayer, por primera vez desde que el Movimiento 15-M aterrizó en nuestro vecindario, a los policías les arrojamos algunos objetos para que se fueran. Concretamente, les llovieron varios zapatos. Cuatro de esos zapatazos los ejecutaron con relativa contundencia dos chicos blancos, vestidos un poco de hippies pero no tanto, con el pelo largo pero no tanto, que nadie había visto jamás por el barrio.

Una vez expulsados los policías, nos encontramos a una mujer llorando en el centro de la plaza. Se llama E., no tendrá 30 años, y está desconsolada. Nos cuenta que es la mujer del hombre detenido. No sabe bien lo que ha pasado, pero nos explica que, para ella, todos los días es lo mismo.

Un grupo de unas 20 personas decidimos acompañarla hasta la Comisaría de Leganitos para intentar conocer, al menos, el alcance de las lesiones de A. Por el camino E. nos va contando que A., aunque está casado con ella, no tiene todavía permiso de residencia. En el pasado, A. fue detenido en varias ocasiones por no tener papeles. Unas veces lo dejaron ir a las pocas horas, otras veces lo retuvieron en comisaría. Por fin, terminó recibiendo una orden de expulsión, lo que le impedía para siempre solicitar la residencia legal en España por arraigo, y por lo tanto acceder a un puesto de trabajo digno. Por eso, hace unos meses E. decidió a regañadientes casarse con su novio A. Tenían cita el veintitantos de septiembre en la Policía para empezar a arreglar sus papeles. Ahora teme que todo se haya podido ir definitivamente a la mierda. También nos cuenta, con una transparencia que le perjudica, que una vez, hace ya un tiempo, A. estuvo en la cárcel, porque un informante de la policía lo acusó de robo con violencia.

Al llegar a la puerta de la comisaría, un dicharachero y jovial agente de la Policía Nacional informa a E. que, en efecto, su marido está allí dentro, que ha sido detenido por tráfico de drogas, que se le acusa de delito contra la salud pública, y que le está haciendo un gran favor al contarle más de lo que debería. E. no puede entrar a verle. Sólo un abogado, si es que lo encuentra a esas horas, podrá acceder a aquel recinto y enterarse de cómo se encuentra.

Mientras intentamos que se persone alguien con el título de licenciado en Derecho y que esté al corriente en el pago de las cuotas al Colegio de Abogados, E. nos sigue contando sus cosas. No pone la mano en el fuego por que su novio no llevase encima algo de hachís. A. no bebe alcohol, pero algún porro sí se fuma de vez en cuando. Vuelve a llorar. Desde que A. estuvo en prisión, su vida (la de los dos) es un calvario. No hay día que los policías secretas que están siempre merodeando por la plaza no les paren. A él, un día sí y otro también, le esperan en la puerta de su casa, le preguntan si lleva algo, le cachean, le atosigan. A ella, aunque es española y jamás se ha metido en un lío (la mano en el fuego ahora la pongo yo por ella), también la conocen. Quiere marcharse de una vez del barrio, pero no tiene medios para hacerlo. Incluso se plantea ir a vivir a Senegal, donde, según ella, podrían estar un poco más tranquilos. Nos dice que no aguanta más este acoso: casi a diario los policías de paisano le preguntan que si lleva algo, que dónde está su amigo. La vez que detuvieron a A. y ella se acercó sola a la comisaría para informarse, los policías fueron más explícitos que ayer:

¿Por qué te has casado con él? ¿Es que te gustan las pollas grandes?

Finalmente E. nos cuenta que A. vive en un piso patera en Lavapiés con 15 compañeros africanos. E. nos explica que, hasta que no mejoren las cosas, ni se plantea poder vivir a su lado. E. no tiene estudios, y sigue en paro.

¡Vaya narcotraficante nuestro vecino A.! -pensamos. ¿Cómo es que con la venta de drogas no ha reunido ya lo suficiente para comprarse un yate y volverse a lo grande a su Senegal?

Inmediatamente nos acordamos de aquel camello que había en la plaza, que vendía heroína (no hachís) a plena luz del día, debajito mismo de las cámaras de vigilancia, y que tenía atemorizado a todo el barrio con su navaja. ¿Por qué a él la policía no le hacía nada, y a cambio sí prefieren arruinar la vida de gente como A. y E.? ¿Por qué tuvieron que ser los vecinos, por su cuenta y riesgo, los que al final terminaran echando a aquel camello agresivo del barrio?

Pues bien, después de estar en la puerta de la comisaría de Leganitos una hora y media anoche, después de fijarnos un poco en el tipo de gente que entraba y salía, entre saludos, risas de complicidad y palmoteos de los uniformados, creemos que empezamos a descubrir la respuesta.

Finalmente, hacia las 12 de la noche conseguimos que unos abogados de la Comisión Legal de Sol se acerquen hasta la puerta de la Comisaría. Allí departen amistosamente con los policías que guardan la entrada. Después, le explican a E. que no van a poder ver a su esposo A. hasta mañana. Le explican sus derechos, y le reproducen las palabras de los uniformados. A A. se le acusa de un delito contra la salud pública. A mí personalmente, que he visto de cerca la angustia de E., me molesta un poco esa actitud remolona, la personalidad jurídica de mis compañeros de la Comisión Legal de Sol. Entiendo lo que dicen de que ellos como Comisión no pueden hacerse cargo de las consecuencias legales de cualquier acción, si no ha sido promovida directamente por el Movimiento. Entiendo que de esa forma se abriría no sé qué caja de Pandora. Pero también sé que este sábado la Asamblea Popular de Lavapiés muy probablemente declarará nuestro barrio territorio libre de redadas y de racismo, y hoy estoy notando, extrañamente, que en Madrid hace bastante viento y que el sol calienta con mucha menos fuerza.

En definitiva, es imprescindible airear aquí que son absolutamente falsas y maliciosas dos de las informaciones que han publicado a bombo y platillo todos los periódicos madrileños sobre lo sucedido ayer en Lavapiés, y que sin querer afectan incluso a la opinión de nuestros compañeros del 15-M:

* "Que la Policía Municipal intentó proceder al arresto de un hombre al que seguían desde hace dos días y sobre el que se sospechaba que traficaba con drogas". A M. no le seguían desde hace dos días, sino desde hace meses. Le conocían perfectamente, sabían que era el negro que había estado en la cárcel. Lo sabían de sobra.

* "Un grupo de personas se ha enfrentado a los agentes con gritos y les han increpado con insultos por intentar practicar la detención del supuesto traficante". No señor, los vecinos nos hemos juntado indignados al ver que la policía pegaba impunemente en medio de la calle a una persona. Varios de los que se han acercado a recriminárselo, también han recibido golpes.

Especialmente sangrante me ha parecido la crónica publicada por el diario Público, copiada literalmente de Europa Press y sin ningún análisis crítico sobre lo que les contaron que había sucedido. El artículo insiste en que A. es un narcotraficante con antecedentes penales, sin fijarse en los demás factores que concurrieron ayer y que aquí hemos intentado dejar reflejados. Especialmente maliciosa es la ocultación del hecho de que la Policía Local agredió brutalmente a una persona en la calle, presunta traficante o presunta lo que sea. A los dueños del diario Público, que fueron tan elogiosos con la gente del 15-M en su momento, les preocupa seriamente lo que está pasando en nuestro barrio. Saben que una revuelta de vecinos, apoyada en masa por la población migrante, y organizada directamente contra las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, si se extendiese a otros distritos, ya no serviría para vender periódicos. Al contrario, perjudicaría seriamente su negocio. Por eso no mandaron a ningún periodista a informarse profesionalmente y prefirieron reproducir, idiotas, lo que les contaba la agencia de noticias. Si lo hubieran hecho, habrían encontrado, igual que la encontramos nosotros, a una mujer llorando en medio de la plaza. Habrían descubierto que la realidad del barrio es puñeteramente filosa.

Los comentarios de los lectores de la noticia del diario Público lo dicen todo. Rubalcaba, Jaume Roures, la familia Azcárraga, deberán estar frotándose las manos.

Dice fulanito:

... por eso me congratulo de no vivir ni pisar Lavapies. Y claro que los vecinos lo saben todo, saben que a partir de ahora la farla les sale con descuento.

Dice menganito:

... un traficante (presunto) que seguian desde hace dias, con numerosos antecedentes, defendido por vecinos de lavapies, vale ... pero qué vecinos??? traficantes (presuntos) como él??? miembros de ongs de ayuda a inmigrantes, pues el traficante (presunto) es senegales??? cuidado con fomentar estos actos de apoyo a los delincuentes (presuntos) al final serán ellos quienes impongan su ley en el barrio, si no lo han hecho ya. muchos vecinos clamarán por más presencia policial dentro de poco ... tiempo al tiempo!!!.

O sea que la jugada les salió redonda a los policías de Madrid, y a quienes les dan las órdenes. Vinieron a reprimir los municipales, no los nacionales, para que la cosa pareciera un asunto rutinario de orden público. Fue una provocación. La gente probablemente picó el anzuelo. Querían transmitir a la opinión pública que los vecinos de Lavapiés somos todos unos porreros, que ya no sabemos ni para quién vendimiar; que nos da lo mismo defender a un ancianito desahuciado, que a un traficante de drogas. Que lo que queremos es la anarquía.

Pues a lo mejor sí, oigan.

O a lo mejor no.

Vídeo 1


Decenas de vecin@s pararon ayer (5 de Julio) por la tarde una redada de la policía nacional en el metro de Lavapiés en Madrid. Los policías se habían apostado al lado de los torniquetes del metro y estaban pidiendo la documentación a los usuarios según el color de su piel y de la apariencia física. En esta tarea también colaboraba de forma activa el agente de seguridad privada del metro.

Vecin@s del barrio madrileño acudieron en auxilio de varios africanos detenidos y en poco tiempo fueron sumándose cada vez más jóvenes convocad@s a traves de mensajes de móvil hasta que se congregaron en la plaza más de 100 personas. Al grito de: "Ninguna persona es ilegal", l@s vecin@s hicieron retroceder el númeroso despliegue policial y consiguieron parar la redada.

Fotogalería

Vídeo 1 | Vídeo 2 | Vídeo 3

Fuente: Diagonal

Asamblea Popular de Lavapiés

Vídeo de 26 min

Al mismo tiempo, iban llegando varias furgonetas de policías antidisturbios preparados con cascos, porras y lanzapelotas de goma para cargar. Pero la resistencia pacífica de l@s vecin@s logró expulsar finalmente a los policías del barrio. Pese a las protestas dos personas de origen subsahariano fueron detenidas.

La noticia en Indymedia Atenas

- Μαδριλένοι σταματούν ρατσιστική επιχείρηση της αστυνομίας και τη διώχνουν απ’ τη γειτονιά

από Χοσέ Μαρία Μανταλένα 0:48πμ, Τρίτη 12 Ιουλίου 2011

(...)

Περισσότεροι από 100 κάτοικοι του Lavapiés (κεντρική συνοικία της Μαδρίτης) σταμάτησαν στις 5/7/2011 ένα ρατσιστικό έλεγχο χαρτιών που ελάμβανε χώρα στο μετρό της περιοχής. Η αστυνομία, σε συνεργασία με την ασφάλεια του μετρό, ζητούσαν χαρτιά από άτομα που δεν τους άρεσε το χρώμα του δέρματός τους. Ενώπιον αυτών των συμβάντων, η ειρηνική διαμαρτυρία των κατοίκων στο δρόμο, απέναντι σε πολυάριθμη αστυνομική δύναμη, κατάφερε να σταματήσει τις προσαγωγές.

(...)

Πηγή: Athens Indymedia

Fuente Indymedia Madrid

(19 de julio de 2011)


[1Peticion para Nacionalizar Caja Madrid

Manifiesto

Hay que nacionalizar Caja Madrid-Bankia

Por un Sistema Público de Cajas de Ahorros

- Este es el resumen de un INFORME más extenso en el que se explica la necesidad de nacionalizar Caja Madrid-Bankia y el conjunto de Cajas de Ahorros, para convertirlos en un Sistema Público de Cajas de Ahorros, concretando toda una serie de medidas básicas, para las que te pedimos tu firma y tu apoyo activo a fin de crear una Plataforma que realice una labor de difusión y movilización en su apoyo.

La crisis económica se ha convertido en la excusa de los gobiernos estatal y autonómicos, alentados por el Banco de España, para convertir definitivamente a las Cajas de ahorros en bancos privados. La transformación de Caja Madrid en BANKIA, junto con otras seis Cajas (de Castilla León, La Rioja, Cataluña, Canarias y la Comunidad Valenciana), pondrá en manos de grandes inversores los casi 150.000 millones de euros de los ahorros de los madrileños. Las peores consecuencias de estas medidas las sufrirán las familias trabajadoras.

Estas medidas no aseguran un buen uso de nuestros ahorros. Por el contrario, al convertirse en entidades plenamente privadas y desligadas del objetivo social, susceptibles de ser vendidas al mejor postor en cualquier parte del planeta, su volatilidad se incrementa y el riesgo de que nuestros ahorros desaparezcan por una mala gestión, se multiplica. Importantes bancos han quebrado en el mundo, y muchos más lo habrían hecho si no se los hubiera sostenido con dinero público. Los gobiernos se han endeudado para salvarlos y, ahora, nos exprimen a todos a través de la deuda pública, forzando el recorte de salarios, del empleo público y de los gastos sociales. Los grandes bancos españoles han sido las entidades financieras europeas que más dinero han recibido del Banco Central Europeo (BCE). El BCE les presta el dinero a tipos en torno al 1% y, a su vez, ellos lo prestan a otro mucho más alto, por ejemplo al Gobierno español. Si no hacemos nada, también se adueñarán de las Cajas y de nuestros ahorros para utilizarlos en su beneficio.

Quién se beneficia

De la misma forma que quieren privatizar el Canal de Isabel II, y aquellos servicios públicos, como la Sanidad y la Educación, que puedan resultar rentables para las empresas privadas, las Cajas son un bocado muy apetitoso para los grandes inversores, empezando por el Banco Santander y el BBVA. Las Cajas suponen cerca del 50% del sistema financiero español. Y dieron beneficios, 3.403 millones de euros en 2010. En plena batalla entre todas las entidades financieras por obtener liquidez, la privatización de las Cajas les vendría a los bancos como anillo al dedo.

Su bancarización conllevará la destrucción de cerca de 30.000 puestos de trabajo y de uno de sus principales efectos positivos y seña de identidad, la Obra Social. Sólo en Bankia se destruirán unos 4.000 empleos, la mayoría de Caja Madrid, cuya Obra Social se verá reducida a la mitad.

No es cierto que las Cajas estén peor que los bancos. Mientras ellas están más expuestas al crédito inmobiliario, los otros tienen muchos más problemas con los créditos al consumo y a las empresas. Sin embargo, a las Cajas se les exige unos requisitos mayores, obligándolas a buscar recursos en el mercado de capitales. Para ello, se les permite emitir acciones y se abre la puerta de los consejos de administración al capital privado.

Esta operación emplea grandes cantidades de recursos públicos. Ese dinero permitiría dar los primeros pasos para su nacionalización. El Sistema Institucional de Protección (SIP), que lidera Caja Madrid, ha establecido su valor contable en 10.240 millones de euros para su futura salida a Bolsa, y ha recibido 4.465 millones de ayuda del FROB. Estas ayudas se otorgan en forma de “participaciones preferentes” que no comportan derechos políticos. Si se hubieran dado a cambio de acciones, el Estado sería propietario del 43,6% de la entidad. Sin embargo, estos recursos se están empleando para sanearlas y entregarlas, posteriormente, a manos privadas.

¿Por qué los ahorros de la sociedad deben ser gestionados por entidades privadas cuyo único objetivo es el beneficio de una minoría de multimillonarios? ¿Es que no hemos aprendido nada de la crisis? La administración de nuestros ahorros adquiere tanta importancia que debería ser considerado un servicio público, a salvo de los especuladores. Por eso necesitamos una banca pública, y el primer paso para crearla es la conversión de las Cajas en entidades públicas.

Nuestras reivindicaciones

1. Derogación de todas las medidas legislativas que abren la puerta a la conversión de las Cajas en bancos privados. Hay que promover todas las medidas jurídicas posibles para frenar su aplicación.

2. Realización de auditorías por los organismos públicos competentes, de todas las entidades financieras que nos permita saber cuál es su situación real. Sus resultados se expondría públicamente y de forma comprensible para toda la población. Queremos conocer qué se ha hecho con las decenas de miles de millones de euros que han ganado los años pasados, exigiendo responsabilidades a sus gestores y a los encargados de su supervisión. Cese inmediato de todos aquéllos responsables que hayan contravenido la finalidad social de las Cajas, sus estatutos o que han promovido prácticas lesivas para dichas entidades.

3. Conversión de las Cajas en entidades públicas mediante su nacionalización. El dinero público que se ha empleado en su apoyo no debe retirarse en el plazo de cinco años, como está previsto, sino convertirse en participaciones públicas en el capital social de la Cajas, y que se tomen las medidas necesarias para nacionalizar el resto. En la Comunidad de Madrid exigimos la nacionalización de Caja Madrid-Bankia, y promoveremos que, en todas las comunidades autónomas con entidades implicadas en la formación de Bankia, se desarrolle esta misma iniciativa.

4. Creación de un Sistema Público de Cajas de Ahorro, en sustitución de la CECA, mediante la mutualización de las diferentes Cajas, conservando la autonomía en la gestión y la operativa de las mismas, manteniendo cada una de ellas su vinculación con la actividad económica de su territorio, evitando duplicidades y solapamientos, y con una coordinación estatal fundada en el principio de la solidaridad. Instamos a los partidos de la izquierda a presentar las propuestas legislativas necesarias.

5. Fin de los sueldos millonarios de los altos directivos, estableciéndose un régimen salarial equivalente al que tienen los trabajadores de las administraciones públicas. Basta de “milloneuristas”. Revisión de los privilegios corporativos y establecimiento de condiciones dignas para todos los trabajadores de las Cajas, sus fundaciones y su Obra social, eliminando cualquier discriminación, suprimiendo la precariedad laboral y estableciendo un sistema de contratación por oposición, que sea transparente y objetivo.

6. Revisión de la actuación en los consejos de administración de empresas participadas por las Cajas, para asegurar que la actuación es correcta financiera y socialmente, sin tratos de privilegio ni respaldo a políticas regresivas en el terreno social, laboral o ecológico.

7. Garantías de un mejor trato a los impositores favoreciendo financieramente las cuentas nómina, que afectan a trabajadores y pensionistas, garantizando que sean ellos los beneficiados y no las empresas. Además, hay que asegurar una información transparente y comprensible para todos los clientes sobre la situación de sus entidades. Fin a la política de deshaucios de las familias que acrediten la imposibilidad de pagar su primera vivienda, y puesta a disposición de las administraciones públicas del stock de casas de las Cajas para contribuir a crear un parque público de vivienda en régimen de alquiler, a precios asequibles, a fin de que se cumpla el derecho constitucional a una vivienda. Las administraciones públicas utilizarán para todas sus actividades financieras a las Cajas públicas.

8. La gestión de las Cajas será democrática, pública y conocida por toda la sociedad, rindiendo cuentas de la misma periódicamente en los respectivos parlamentos autónomos.

9. Ninguna destrucción de puestos de trabajo en las Cajas, las fundaciones y la Obra Social. Ésta última será revisada en su totalidad, para garantizar que los recursos de las Cajas se empleen de la manera más útil socialmente.

10. La actuación de las Cajas formará parte integral de la política económica y social de las administraciones públicas, en particular de las comunidades autónomas, cuya prioridad será la consecución del pleno empleo y el desarrollo de unos servicios públicos acordes con las necesidades reales. Se prohibirá específicamente la actividad especulativa o la apertura de cuentas y delegaciones en paraísos fiscales, de forma directa o a través de su participación en otras empresas.

Fuente: Plataforma por la Nacionalización de Caja Madrid - Bankia.

[2- TOMA LOS BARRIOS (Blog de la Asamblea Popular de Lavapiés)