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Fermin Munarriz, Gara, 19 junio 2011

Arnaldo Otegi. Entrevista desde prisión: «El tiempo corre a nuestro favor, seguir acumulando fuerzas es lo importante»

La Proposición de Ley de "reconocimiento y protección integral a las víctimas del terrorismo", a la espera de Dictamen en la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados / Publicadas en el Boletín Oficial de las Cortes Generales de 15 de junio de 2011 las 35 enmiendas presentadas conjuntamente por los grupos parlamentarios ’socialista’ y ’popular’

Martes 21 de junio de 2011, por Redacción

- Desde la última entrevista concedida por Otegi han pasado muchas cosas en Euskal Herria hasta llegar al vuelco del 22-M. Sin embargo, el escenario sigue sin normalizarse, y la mejor prueba es que en ocho días se sentará de nuevo en el banquillo de la Audiencia Nacional junto a siete compañeros [1], [2], [3]. Otegi remarca que la nueva estrategia de la izquierda abertzale ha sintonizado con el pueblo y está logrando grandes avances, pero aboga por «seguir sumando fuerzas, en términos tácticos y estratégicos».

Hace apenas un mes el mapa institucional vasco experimentó un gran vuelco tras la irrupción de Bildu como fuerza legal. Sin embargo, en sólo ocho días la Audiencia Nacional española juzgará la apuesta política de la izquierda abertzale sentando en el banquillo a ocho personas por el «caso Bateragune», entre ellas Arnaldo Otegi. Una situación aparentemente contradictoria que hace más relevante aún la opinión de Otegi, aunque sea a través de las limitaciones impuestas por las circunstancias de la prisión -donde lleva casi dos años. El cuestionario remitido por Gara comienza precisamente por el análisis de la situación actual y del resultado del 22-M, y llega hasta el juicio que empezará el 27 de junio, pero las respuestas suponen sobre todo una mirada de largo alcance sobre el proceso vasco.

Han transcurrido ya unos meses desde su última entrevista. ¿Qué balance hace de la evolución de los acontecimientos?

Antes de un balance global en términos políticos, me gustaría resaltar y poner en valor la capacidad y madurez derrochada por la izquierda abertzale, que, aun en condiciones muy adversas, ha sabido modificar en profundidad su estrategia, en sintonía con las necesidades que tiene el proceso de liberación nacional y social en esta fase histórica. Y lo ha hecho, además, manteniendo la unidad y la cohesión frente a unos estados que han intentado por todos los medios neutralizarla, debilitarla e incluso dividirla, cosa que no han conseguido. Ésta es una batalla que estamos ganando al Estado.

En términos políticos, mi balance es que nuestro cambio de estrategia ha roto la agenda de bloqueo que el Estado manejaba con absoluta comodidad. Hoy, quien marca la agenda política en Euskal Herria es el movimiento soberanista e independentista de izquierdas.

Basta con comparar nuestra situación hace tres años con la actual para corroborar no sólo el alcance de nuestros avances, sino la potencialidad liberadora de nuestra nueva estrategia. Hemos incrementado exponencialmente la participación popular en la lucha de masas, hemos estabilizado marcos de alianza estratégicos con otros sectores populares, hemos variado la correlación de fuerzas, hemos implicado a la comunidad internacional en la resolución del conflicto político, hemos recuperado nuestra credibilidad ante nuestro pueblo, y en apenas unos años hemos situado al independentismo de izquierda como segunda fuerza política en Hego Euskal Herria, con más de 310.000 votos. Todo ello no hace sino reforzar nuestra confianza en el camino emprendido, sin olvidar que éste será largo, duro y difícil.

Y en cuanto al Estado español, vemos que su deslegitimación se ha profundizado y que tiene dificultades crecientes para mantener una posición de inmovilismo.

Madrid sigue manteniendo una estrategia de bloqueo. ¿Cómo lo valora y qué se puede hacer para superarla?

- Quiero volver a reiterar algo: el Estado sólo modificará su estrategia represiva cuando ésta le genere más costes (en términos políticos, de opinión pública ...) que beneficios [4]. Es una cuestión de credibilidad y de relación de fuerzas. En este sentido, la batalla por la legalización de Sortu o la presencia electoral de Bildu me parece que es relevante en términos de pedagogía política. ¿Por qué ha podido finalmente presentarse Bildu? Porque hubo una cascada de adhesiones y pronunciamientos de distintos sectores en favor de Bildu, con lo que la presión a todos los niveles era insostenible, incluso para los ámbitos del Poder Judicial. En este sentido, ha sido una batalla que ha supuesto un paso adelante de la mayoría popular vasca frente a los sectores más reaccionarios del Estado [5].

De esto podemos extraer una conclusión clara para el futuro: con organización, con suma de fuerzas, con lealtad y cohesión para con la sociedad vasca, con movilización popular en parámetros de confrontación democrática, podemos ganar nuevas batallas en el futuro. Y las ganaremos.

¿Qué valoración hace de los resultados de Bildu?

Los resultados han sido históricos. El independentismo de izquierda ocupa ya el carril central en el espacio político vasco. Estos resultados han originado un auténtico terremoto político. Por un lado demuestran la absoluta falsedad y endeblez de aquellos argumentos que trataban de transmitir la idea de nuestra debilidad e incluso derrota política. Y por otro lado ponen al desnudo la auténtica naturaleza virtual de la realidad que transmitían los pactos PP-PSE o PP-UPN-PSN.

¿Cuáles son las razones de este éxito electoral del independentismo?

Hay diferentes razones, pero creo que hay una estructural y fundamental: el pueblo vasco ha querido transmitirnos de forma masiva, clara y contundente su apoyo a una estrategia que se desarrolla por vías y cauces exclusivamente pacíficos y democráticos. Me gustaría resaltar una cosa: no ha sido el pueblo vasco quien ha conectado con la izquierda abertzale, sino que hemos sido nosotros quienes hemos acabado por conectar con un deseo ampliamente mayoritario en el independentismo de sustituir la estrategia anterior por una apuesta de confrontación en términos democráticos.

Hay otros factores: el esfuerzo de suma de sectores que ha hecho Bildu, el agotamiento de un modelo de gestión política supeditado a los intereses de las elites económicas, la búsqueda y necesidad de un modelo social alternativo ... Todos esos factores han contribuido, sin duda, al éxito electoral del independentismo de izquierdas.

¿Qué ocurrirá ahora? ¿Cree que Bildu podrá gobernar en Gipuzkoa, por ejemplo?

Permítame una reflexión previa en torno al tema institucional. Hay dos cosas que deberían llenarnos de orgullo revolucionario. Primero, la labor encomiable de los miles de hombres y mujeres de la izquierda abertzale en las instituciones a lo largo de estos 40 años ha demostrado nuestra honestidad y compromiso popular. A nosotros nunca nos han pillado con la mano en la caja del dinero público. Y en segundo lugar destacaría el nerviosismo detectado en determinadas elites económicas y políticas, que sólo obedece a una razón: saben que no nos supeditaremos ni plegaremos a sus intereses, sino a los del conjunto de la sociedad vasca.

Por lo demás, quisiera volver a resaltar algo que ha sido y es santo y seña para la izquierda abertzale en lo que respecta al trabajo institucional. También las instituciones son un instrumento y no un fin en sí mismo. El objetivo no es gestionar las instituciones, sino hacerlo al servicio del cambio político y social que demanda el pueblo abertzale de izquierdas, y hacerlo además con la participación de sectores económicos, sociales y sindicales.

Ha hablado muchas veces de la inevitabilidad de una «segunda transición» en el Estado español. ¿Cómo ve esta cuestión a día de hoy?

El tiempo nos está dando la razón. Hoy todo el mundo es consciente de la necesidad de revisión en profundidad del modelo construido con la reforma posfranquista. Y la crisis económica no ha hecho más que agudizar esa necesidad. Pero no sólo es una crisis económica, sino una crisis política, una crisis de modelo territorial, una crisis de su Estado de Derecho, de su democracia ... Todo ello nos dice que estamos llegando a un cuello de botella en que esa segunda transición efectivamente es inevitable.

¿Contempla al Estado con voluntad de encarar esa «segunda transición» en términos democráticos?

No es un problema de voluntad, es un problema de relación de fuerzas. ¿Tenía el Estado voluntad de que Bildu concurriera a las elecciones? Es evidente que no, pero se había articulado una correlación de fuerzas favorable a su legalización ...

- Creo que debemos extraer una lección de cara al futuro de este hecho y plantearla en términos de reflexión intelectual. Pongamos en un bloque a todos aquellos que se han opuesto a la legalización de Sortu o Bildu: PP, sectores del PSOE, medios de comunicación, sindicatos policiales ... ahí se encuentran todos aquellos que se oponen a una democratización real del Estado español. Y pongamos en el otro lado a todos los sectores que se han manifestado a favor de la legalización: sectores del PSOE, PSC, PCE e IU, CiU, PNV, ERC, BNG, Izquierda Castellana, Corriente Roja ... ahí están los sectores que sí están interesados en que se desarrolle una auténtica transición democrática en el Estado.

¿Qué opinión le merece el movimiento 15-M?

La pregunta que habría que plantearse es por qué ha surgido precisamente en este contexto. No hay duda de que la brutal crisis económica está en el origen, pero la petición y exigencia (que compartimos absolutamente) de una democracia real, es decir, participativa, popular y en la que la política se imponga a los mercados, va más allá de una respuesta coyuntural y exige una revisión estructural del modelo de la transición.

El proceso democrático es un concepto clave tras la iniciativa de la izquierda abertzale. ¿En qué fase cree que se encuentra?

- Seguimos inmersos en la fase unilateral, en la medida en que los avances producidos son fruto de nuestras decisiones e iniciativas y no consecuencia de acuerdo alguno con el Estado. Los objetivos de esta primera fase han sido definidos por la Declaración de Gernika: legalización y lo que podríamos denominar como una fase de «humanización» del conflicto (presos enfermos, dispersión, leyes especiales, etcétera) en el marco de una tregua unilateral, indefinida y verificable decretada por ETA. Hay que seguir desarrollando iniciativas de suma y de movilización en torno a Gernika, es decir, a un escenario de no-violencia con garantías y a la normalización política. Y también ir implicando progresivamente a la comunidad internacional en la solución al conflicto. Es evidente que todavía hay que seguir sumando iniciativas para la normalización de la política.

Vista la posición del Estado, ¿es verosímil pensar ahora en la negociación de un marco democrático o ésa sería una fase posterior?

Debemos partir de la base de que a día de hoy no tenemos una relación de fuerzas suficiente para obligar al Estado a reconocer y respetar un marco democrático para Euskal Herria. Construir y articular esa relación de fuerzas es nuestro objetivo, y con la nueva estrategia en apenas unos meses ha mejorado notablemente nuestra relación de fuerzas con el Estado (en términos de opinión pública vasca o internacional, en términos electorales o ideológicos ...). Aunque todavía no hayamos alcanzado el grado de suficiencia necesario para que se acepte la agenda definida en el Acuerdo de Gernika, el tiempo político corre a nuestro favor, seremos cada vez más y más fuertes.

En este contexto, la negociación política en torno a un marco democrático la debemos entender en clave de pulso estratégico. Lo importante es seguir avanzando en la acumulación de fuerzas en clave soberanista e independentista.

¿Qué pasos cree Arnaldo Otegi que toca dar ahora?

En lo que respecta a la izquierda abertzale, considero prioritaria la tarea de conquistar un instrumento legal que nos permita organizar y estructurar a los sectores más avanzados y combativos del pueblo trabajador vasco. Y asimismo, considero que es una tarea ineludible para nosotros dedicar el tiempo necesario a informar, contrastar, debatir y compartir con nuestra amplia base social y militante todos los pasos e iniciativas que vayamos adoptando. Eso me parece imprescindible.

En cuanto al proceso de liberación, además de las tareas diarias y propias del desarrollo de nuestra línea política, necesitamos seguir sumando fuerzas en términos tanto tácticos como estratégicos. Así, en el ámbito de Euskal Herria debemos ampliar el abanico de nuestra alianza estratégica sumando más fuerzas (como Aralar, AB, NaBai) al bloque soberanista de izquierdas, huyendo en todo momento de posiciones de menosprecio y priorizando el interés de Euskal Herria por encima de cualquier otra consideración. Hay que abrir puertas a la suma soberanista y de izquierdas.

¿Cómo vencer las resistencias del Estado a abrir un proceso de resolución del conflicto?

En el marco de Euskal Herria tenemos que construir un gran acuerdo democrático de carácter táctico con aquellos sectores interesados en una solución democrática al conflicto. Me estoy refiriendo a un gran acuerdo de compromiso histórico, en el que creo que caben todas las culturas políticas (no sólo fuerzas políticas) que entiendan que Euskal Herria es una nación y respeten el derecho de la ciudadanía vasca a decidir libre y democráticamente su futuro sin ningún límite ni injerencia.

- Hoy cabe ese acuerdo de compromiso histórico, porque estamos otra vez a las puertas de una transición en el Estado español, con una gran diferencia respecto a la primera y es que el Estado no tiene oferta política para Euskal Herria: sólo tiene represión [6], autonomía recortada, recortes de derechos sociales ...

¿Cómo puede condicionar un futuro triunfo del PP el desarrollo de ese proceso?

Antes que nada, nuestra apuesta por una estrategia pacífica y democrática es irreversible. Y un valor sustancial de la misma es que su desarrollo no depende de la voluntad de quien gobierna en el Estado, aunque también es evidente que no es posible «cerrar» el proceso democrático sin que existan acuerdos bilaterales o multilaterales con el Estado.

Simplemente decimos que quien está en el Gobierno español tiene una enorme oportunidad. Ahora bien, es posible que tanto el PSOE como el PP pretendan mantener una situación de bloqueo o de prolongación de las situaciones derivadas y consecuencia del conflicto (presos, ilegalización, juicios ...). Ante eso, ¿qué decimos? Que a mayor obstinación estatal en la represión y el bloqueo, más sociedad vasca en busca de un marco democrático y también más masa soberanista e independentista.

¿Son posibles alianzas a nivel de Estado e incluso a nivel internacional?

Como decía antes, creo que debemos alcanzar un acuerdo táctico con todas las fuerzas políticas que tengan interés en promover una transición democrática en el Estado español. Me refiero a fuerzas políticas tanto de las nacionalidades históricas como del Estado y también a todas las fuerzas de izquierda, siempre sobre un programa democratizador que reconozca el carácter plurinacional del Estado y el derecho de autodeterminación de Euskal Herria, Catalunya y Galiza.

- En el terreno internacional, fuera de los estados, nuestra política exterior debe tener como objetivo la conformación de alianzas tácticas con todos aquellos sectores interesados en apoyar una solución democrática y dialogada al conflicto entre Euskal Herria y los estados [7], por un lado, y también debemos empezar a construir una alianza de carácter estratégico con aquellos partidos e incluso estados que comparten nuestros objetivos estratégicos.

Otra cuestión. ¿Cómo ve el papel del Colectivo de Presos Políticos Vascos en este momento?

El Colectivo ha abierto canales de comunicación con los firmantes de la Declaración de Gernika. Desde mi punto de vista, el Colectivo debe de comprometerse con dicha declaración y adherirse a ella.

¿Cómo se puede conseguir mover a los estados en esta cuestión? Es evidente que existen muchas resistencias ...

Volvería a recordar los prolegómenos de la «primera transición». En este tema, tengo la firme creencia de que ahora necesitamos construir un movimiento popular por la libertad de los presos que sea masivo y plural. Con un objetivo simple y claro: el nuevo ciclo exige superar las consecuencias del conflicto y, por tanto, la liberación de todos los presos, la vuelta de todos los represaliados .... Ésta es una demanda razonable y una condición necesaria para estabilizar un marco de paz y normalización democrática.

«En el juicio está en juego construir la esperanza que anida en la sociedad vasca»

En todo este contexto se va a desarrollar el juicio contra ustedes por el «caso Bateragune». ¿Cuál es su opinión?

Nuestras detenciones tenían por objeto abortar el debate y el consiguiente cambio de estrategia de la izquierda abertzale. «Construyeron» un relato acusador y nos encarcelaron. En estos dos años han tratado de mantener dicho relato, que consiste fundamentalmente en negar la evolución de la estrategia de la izquierda abertzale y defender que todo forma parte de un plan elaborado por ETA. Y aunque esa auténtica patraña es cada vez más difícil de sostener (incluso en el Supremo y el Constitucional existe ya división manifiesta), lo van a intentar una vez más.

La pregunta es ¿por qué? Pues porque a pesar del tan cacareado eslogan de «votos o bombas», al Estado no le interesa el cambio de estrategia operado por la izquierda abertzale, porque nuestra apuesta irreversible por las vías políticas y democráticas deja al desnudo y hace insostenible la posición del Estado. Así que este juicio traspasa el espacio meramente penal, y se va a convertir probablemente en uno de los últimos escenarios judiciales en donde los diferentes sectores del Estado van a volver a desarrollar una batalla político-judicial (similar a la de Sortu y Bildu).

Por un lado están quienes tratarán de que una hipotética condena asiente la tesis del «todo es ETA» abriendo las puertas en el futuro a nuevas agresiones contra el proceso, y por otro la de quienes volveremos a defender la necesidad de que sea ahora el Estado el que readecúe su estrategia y haga una apuesta exclusiva por las vías políticas y democráticas. Es absolutamente necesario articular una respuesta y una movilización similar a la que se planteó con Bildu, porque, más allá de la absolución, no es eso lo que está en juego, sino construir la esperanza que anida en sectores políticos, sociales y económicos de este país. En este sentido, será muy importante cómo la sociedad vasca afronta este juicio.

¿Y la posición de ETA? ¿Cómo la valora en este momento?

Tanto el alto el fuego general y permanente como la disposición a la verificabilidad son elementos suficientes para percibir la voluntad de ETA, lo mismo que la carta enviada a las organizaciones empresariales. Creo que son indicadores, y también garantías, de que ETA tiene voluntad para un proceso de solución definitiva al conflicto.

¿Quiere añadir algo más?

Felicitar al pueblo abertzale de izquierdas por el éxito electoral del 22-M, y también al independentismo escocés e irlandés, que han cosechado también grandes resultados. Cómo no, un abrazo al pueblo peruano, que recién ha volcado la voluntad popular del lado de quienes quieren construir el socialismo del siglo XXI. Y a la izquierda abertzale, mucho ánimo; al pueblo trabajador vasco, organización y lucha; y a todos y todas, por encima de todo, sonreír, vamos a luchar y vamos a ganar.

(21 de junio de 2011)


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DEFENSA DE LOS DERECHOS CIVILES Y POLÍTICOS

El movimiento Eleak nace en defensa de todos los derechos

Con la normalización política y democrática como meta, el movimiento Eleak ha echado a andar con miras de convertirse en referencia de la lucha por los derechos civiles y políticos en Euskal Herria. Su campo de batalla será la calle y las conciencias y, como su nombre indica, el diálogo el arma que empleará. Nace con una agenda repleta de movilizaciones con los que denunciar el juicio del «caso Bateragune», en particular, y la conculcación de derechos, en general.

Oihana Llorente |

La defensa de los derechos de todas las personas cuenta, desde ayer, con Eleak. Un nuevo movimiento que se presentó ayer en sociedad como «una dinámica integral a favor de los derechos civiles para toda Euskal Herria».
La «dinámica política activa para superar la imposición de los dos estados» requerida la víspera en Biarritz por la militante de Batasuna Aurore Martin fue respondida ayer en Donostia con la presentación de Eleak. «Recogemos el testigo». Esas fueron las primeras palabras de la militante feminista Izaskun Guarrotxena y el ex preso donostiarra Joxean Agirre, las personas encargadas de dar a conocer esta nueva marca por los derechos civiles y políticos.

La defensa de Aurore Martin, ante el riesgo de ser entregada a la Audiencia Nacional española en virtud de la aplicación de la euroorden, y el apoyo a los jóvenes independentistas, víctimas también de euroórdenes, fueron promovidas en Lapurdi, Nafarroa Beherea y Zuberoa por la acción conjunta de la ciudadanía.

Anhelando la unidad conseguida en Ipar Euskal Herria, el movimiento Eleak nace para «dar cauce a una dinámica permanente apoyada sobre la ilusión y el trabajo organizado». El fin estratégico del movimiento, explicaron, es conseguir la normalización política y democrática del país, pero sus primeros pasos pasarán por «frenar cualquier intento por frustrar el proceso democrático en curso».

Agenda repleta de acciones

Eleak, por tanto, ha echado a andar y lo ha hecho con una importante oferta de movilización. El nuevo movimiento tiene programadas para el próximo lunes, día 27, manifestaciones en todas las capitales de Hego Euskal Herria y una innovadora forma de protesta que estará en curso del 28 de junio, martes, al 2 de julio.

El lema escogido para las primeras convocatorias del movimiento es, según avanzaron ayer, «Euskal Herria libre eta legala, Eskubide guztiak guztiontzat».

Estas acciones coinciden con el inicio del juicio por el sumario Bateragune. Un proceso judicial que obligará a ocho militantes independentistas, entre ellos Arnaldo Otegi o Rafa Diez Usabiaga, que se enfrentan a peticiones de 10 años de cárcel, a sentarse en el banquillo por su actividad política. No son los únicos ciudadanos vascos que se sentarán el banquillo de los acusados en la época estival, la agenda del tribunal especial español tiene programado en julio otro litigio que afecta a 17 jóvenes independentistas de Oarsoaldea.

Los integrantes del nuevo movimiento presentado ayer en la capital guipuzcoana reconocieron que la secuencia de juicios políticos les «preocupa sobremanera». Sostuvieron que la actividad política no debería de ser criminalizada y que no hay derecho a sentar a las personas y sus ideas en el banquillo de los acusados. Más allá de la actividad política de las personas enjuiciadas, los portavoces de Eleak mostraron su convencimiento de que la ofensiva judicial contra estas personas tiene «a Euskal Herria como objetivo real».

En este momento tan comprometido para el nuevo ciclo político que se ha abierto en Euskal Herria, los portavoces insistieron en que ha llegado el momento de pasar de las palabras a los hechos, de la proclama a la acción; y de ahí, el nacimiento de Eleak.

«No es tiempo de permanecer de brazos cruzados. Tenemos que dejar bien claro que no aceptamos ninguna interferencia o ataque contra el derecho de todas las personas, de cualquier persona, a ejercer en plenitud el conjunto de sus derechos civiles y políticos», remarcó Agirre en su intervención en castellano.

Su primera puesta en escena con un calendario repleto de movilizaciones va acorde con la perspectiva práctica con la que quieren dotar al nuevo movimiento. Una práctica ligada, según precisaron en el acto, «con los mínimos democráticos imprescindibles para garantizar el respeto de los derechos elementales de las personas».

Pese a la naturaleza práctica de Eleak, Guarrotxena y Agirre no obviaron que su creación no se ha dado de la noche a la mañana. Llevan meses debatiendo, recabando el mayor grado de adhesión y fijando la filosofía y el modo de actuación del nuevo movimiento. Siguiendo la misma estela fijada en la comparecencia que el miércoles decenas de personalidades de diferentes ámbitos ofrecieron en Bilbo, Eleak describió sus líneas de actuación: «un trabajo amplio, integrador, pacífico y que ha de tener como punto común la defensa a ultranza de los derechos de todas las personas». Su campo de batalla será, tal y como precisaron en la rueda de prensa, la conciencia de las personas y la calle. «Queremos agitar la sociedad vasca en el mejor sentido de la palabra, activar al mayor número de personas en la defensa a ultranza de los derechos civiles», apostillaron.

Profesores universitarios de la talla de Jolanda Jubeto, Jon Gurutz Olaskoaga y Paco Letamendia, abogados como Iratxe Urizar, sindicalistas como Jesús Uzkudun de Comisiones Obreras o la integrante de Lokarri Aitziber Blanco son algunas de las caras conocidas que en la comparecencia del pasado miércoles mostraron la necesidad de crear un movimiento como el que representa Eleak.

Un nombre con sentido

El nombre tampoco ha sido elegido al azar ya que va en consonancia con la esencia del movimiento. Elea significa palabra en euskara y esa es la herramienta con la que el nuevo movimiento pretende trabajar y persuadir a la ciudadanía.

La denominación Eleak también esconde un juego de palabras que responde a la suma de letra L. Este conjunto de L-s se observa en un vídeo que no tardó en difundirse ayer por las redes sociales. En el mismo, además de las palabras libertad y legalización que encabezarán las manifestaciones del próximo lunes, se entremezclan términos como solidaridad, cambio, convivencia, diálogo, Euskal Herria o presos vascos, que en su traducción al euskara sí cuentan con una L.

Entre todos los términos empleados, los portavoces de Eleak destacaron dos: la libertad y la legalización. «Una doble ele crucial para el marco democrático que anhelamos», según los promotores.

Los impulsores del nuevo movimiento entre los que se encontraban ayer el director del diario “Berria”, Martxelo Otamendi, o la integrante al proyecto vinculado a la educación Hik Hasi, Arantxa Urbe, buscan conseguir una mínima normalización democrática en Euskal Herria.

Creen tener además las claves para alcanzar ese deseado escenario: políticas inclusivas, decisiones valientes, el definitivo abandono de la represión y de la violencia, la legalización de todos los proyectos e ideas y el cambio de la política penitenciaria.

La plaza Zuloaga de Donostia será espejo de la energía ciudadana

Desde el martes, día 28, y hasta el sábado, 2 de julio, Eleak convertirá la plaza Zuloaga de Donostia en Aske Gunea-Área Libre o, lo que es lo mismo, en un punto de encuentro permanente en demanda de los derechos civiles para todas las personas de Euskal Herria. La plaza, ubicada en la parte vieja donostiarra, junto al Museo que lleva su nombre, pretende evidenciar con esta iniciativa que «nada ni nadie nos puede catalogar como ilegales, y, menos aún, expulsarnos del ámbito de nuestros derechos». Ese será el objetivo que lleve a los promotores de Eleak a instalarse en ese enclave, y la razón por la que durante cinco días den a conocer todos y cada uno de los derechos que corresponden a la ciudadanía vasca, desde los derechos más básicos e individuales hasta los colectivos.

Aunque no desvelaron los detalles de las actuaciones que se ofrecerán en la plaza, sí precisaron que el punto de encuentro contará con una programación diaria. Esta tendrá los derechos civiles y políticos como eje central y entre las actividades habrá música, exposiciones, y obras de teatro.

Los promotores reconocieron ante los medios que aún se encuentran ultimando esta programación, por lo que no dudaron en animar a ciudadanas y ciudadanos que consideren que tienen algo que aportar a esta área de encuentro a que lo hagan. Para todos y todas ellas pusieron un correo electrónico a su disposición: eleak@mail.com.

«Queremos que toda Euskal Herria contemple este punto de encuentro como una oportunidad colectiva», detallaron los portavoces del movimiento.
El programa, que se dará a conocer íntegramente en breve, incluye dos convocatorias diarias, que cuentan con un carácter más reivindicativo y que pretenden aunar al mayor número de personas.

Esas citas, que quieren ser masivas, se repetirán diariamente a las doce del mediodía y a las 19.30 horas.

Eleak empleó su primera rueda de prensa para animar a agentes sociales y ciudadanos a participar en este Área Libre. «Todo será poco para trasladar a Zuloaga plaza las ansias de libertad, el impulso y la energía que atesora Euskal Herria para lograr la materialización de sus derechos», subrayaron.

[2- Auto de Baltasar Garzón, diligencias previas procedimiento abreviado, juzgado central de instrucción nº 5, Madrid, 16-10-2009: Por integración en organización terrorista, ’Bateragune’, prisión para 8 personas -5 incondicional, 2 de ellas sindicalistas de LAB, y 3 eludible por fianza de 10.000 euros cada una- detenidas en la sede central del sindicato LAB en San Sebastián el 13-10-2009.

[3Prosigue además su tramitación parlamentaria la Proposición de Ley de reconocimiento y protección integral a las víctimas del terrorismo, que ha dado un paso más y se encuentra en situación de Dictamen por la Comisión de Interior. El Boletín Oficial de las Cortes Generales de 15 de junio de 2011 publica las Enmiendas (151) presentadas por los grupos parlamentarios en el Congreso de los Diputados, entre ellas (páginas 75 a 92) las 35 pactadas por ’socialistas’ y ’populares’.

[5- Como ejemplo, limitado pero representativo, algunos artículos de prensa de los días en torno a la impugnación de Sortu por la fiscalía del estado español.

[6- Detenciones en Euskal Herria 2007-2011: 1.130 (a fecha 21-06-2011)

2007: 295

2008: 321

2009: 280

2010: 175

2011: 59

Mensajes

  • Esconder el boycott político de las instituciones extranjeras francesas y españolas, reducido a los estrechos límites de la espontaneidad de masas, es una necesidad absoluta para el régimen de ocupación. Necesita por eso los votos armados y desarmados, aunque algunos se contabilicen como inválidos o minusválidos. Entre los gobiernos frances y español y los institucionalistas armados y desarmados el acuerdo es completo para ocultar y desvirtuar incluso las más políticamente significativas cifras de abstención, que ellos declaran irrelevantes en lo que llaman elecciones libres, democráticas y sin violencia. Cretinismo institucional e infantilismo armado no integran los términos de una alternativa política, son, por carencia constitutiva, la misma cosa, y llevan a los mismos resultados. La complementariedad funcional de moderados y radicales hace de ellos "rivales" ideales, cada grupo presentándose como remedio a la inepcia del otro. Ambos producen y reproducen mutuamente. La frustración institucional lleva a los atentados. El fracaso de los atentados devuelve a la vía institucional. Recurrencia asímetrica y mal equilibrada, de evolución inevitable y fatal desenlace. El desiquilibrio de este nuevo dualismo es tal que sólo puede subsistir mientras el régimen de ocupación necesite de él. Institucionalistas armados y desarmados han estado siempre cerrados a toda aportación propia del país que dicen representar, pero abiertos a toda infiltración o penetración ideológico-política de sus "aliados" de la nación dominante, cuyos servicios oficiales y oficiosos penetraron en sus organizaciones como el cuchillo en la mantequilla. La pretendida oposición ideológica, a cargo de figurantes preseleccionados, complacientes, corrompidos o aterrorizados, resulta en el pensamiento único del Estado único, cuya propaganda repercute y conforta. La crítica y los debates ficticios que interpretan se reducen a decir lo que al poder establecido le conviene que digan para dar pie a sus propias ideas, que son las únicas toleradas y difundidas. Aparentemente, la burocracia indígena institucionalista, armada y desarmada, se ha tragado también deliberadamente, con delicia, entera, cruda y sin pelar, la ideología patata podrida de la "democracia no-violenta", y se la ha hecho tragar a buena parte del país. Revelar la realidad, la actualidad y las dimensiones de violencia y terrorismo establecido sería poner de manifiesto la inadidad de "la vía institucional y la lucha armada" para oponerse a la aplastante superioridad material de los monopolios de violencia y terrorismo de los Estados ocupantes. Ocultan por eso la existencia misma de las fuerzas armadas del fascismo y el imperialismo, que se vuelven invisibles o excepcionales también para ellos. Sólo así pueden engañar al pueblo y alimentar delirantes ilusiones sobre "la solución del conflicto por medios exclusivamente democráticos y pacíficos, dentro del más absoluto respeto a las instituciones, en ausencia de toda violencia, por la persuasión y el dialogo, la negociación y el acuerdo entre todos" etc. Sandeces reaccionarias pero funcionales de este calibre permiten apreciar los devastadores efectos de la represión de las ideas y del monopolio de la propaganda fascista e imperialista sobre las masas populares política e ideológicamente indefensas. Que todo sea producto de la estupidez, de la pura mentira deliberada o de la mala fe, el resultado es parecido. Los institucionalistas armados y desarmados llevan sesenta años repitiendo lo mismo y si queda y encuentran quien se lo trague todavía y el poder lo necesita, así continuarán todo el tiempo que puedan. Por ellos, sus prosélitos seguirán "esperando a las próximas elecciones" durante los quinientos por venir. Los pueblos débiles, poco o nada aptos para la política internacional, se pasan así la vida esperando algo que no llega nunca, porque nada, y menos la libertad, llega nunca por obra de vanas ilusiones que producen amargas desilusiones. Mientras moderados y radicales juegan a "democracias, elecciones, guerras, treguas unilaterales, negociaciones y mediaciones imaginarias", el buldozzer nacionalista, fascista e imperialista, prosigue diá a día su obra de demilición, el rodillo económico, racial, lingüistico y cultural de la apisonadora colonial avanza a paso de gigante hacia la completa destrucción del pueblo subyugado. Los pueblos que pierden su libertad y agotan su fuerza vital en la sumisión no tienen sitio en la historia. Al imperialismo y el fascismo sólo se les combate con un oposición de nivel estratégico. Si no se puede o no se quiere alacanzarla, entonces no se les combate con nada.