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Red Eco Alternativo, 13 agosto 2015
Rebelión, 08-08-2015; Amy Goodman y Denis Moynihan, Democracy now!, 06-08-2015

70 años después de la bomba atómica contra Hiroshima y Nagasaki Japón reactiva entre protestas la energía nuclear

Hiroshima and Nagasaki, 70 Years After the Atomic Bombs Were Dropped

Sábado 15 de agosto de 2015, por Redacción

Japón: contra la energía nuclear. Japón reactivó este martes el reactor 1 de la central atómica de Sendai, en la provincia de Kagoshima, tras cumplir con las nuevas medidas de seguridad luego del cierre de todas las centrales del país a raíz del desastre de Fukushima causado por terremoto y posterior tsunami en marzo de 2011. El reactor 1 volverá a generar electricidad este viernes y a principios de septiembre estará en pleno funcionamiento, en tanto que el reactor 2 podrá ser puesto en marcha a mediados de octubre, anunció la compañía operadora Kyushu Electric Power. Japón contaba con 54 reactores explotables antes de la destrucción de seis unidades de la central de Fukushima. De los 48 restantes, al menos cinco deben ser desmantelados. El desastre obligó a desplazarse a más de 100 mil personas por la contaminación radiactiva en la zona y suscitó una controversia nacional en torno a la dependencia de la energía atómica que tiene el país, escaso en recursos naturales [1]. Una mayoría de japoneses se opone a regresar a la energía nuclear, y decenas de manifestantes, incluido el ex primer ministro Naoto Kan -quien estaba en el cargo cuando ocurrió el desastre y se ha convertido en un abierto crítico de la energía nuclear-, se reunieron afuera de la planta. Los accidentes son impredecibles, por eso pasan. Y, definitivamente, aquí no se habían tomado todas las precauciones necesarias para este tipo de accidentes, dijo Kan a unos 300 asistentes. Fuente: La Jornada.

(imagen: Japón. Hallada una foto excepcional de la explosión de Hiroshima vista desde el suelo Agencias [2]).

Hace 70 años, el 6 de agosto de 1945, el mundo cambió para siempre. Ese día, Estados Unidos lanzó por primera vez en la historia un arma nuclear contra población civil, la de Hiroshima, en Japón. Tres días más tarde lanzó la segunda y, hasta ahora, última bomba atómica utilizada contra objetivos humanos en Nagasaki, Japón. Cientos de miles de personas murieron, muchas sufrieron quemaduras graves y miles fueron víctimas de los efectos de largo plazo del envenenamiento por radiación. Muchos sobrevivientes de las dos terribles explosiones, denominados “hibakusha” en japonés, aún están vivos y cuentan sus experiencias [3]. Mientras que el mundo ha evitado ataques nucleares desde aquellos días de 1945, la amenaza de una potencial devastación nuclear permanece aún latente. Sin embargo, de las cenizas de estas dos terribles explosiones surgió un movimiento a favor de la abolición de las armas nucleares que sigue llevando adelante su campaña pacifista para eliminar estas armas.

Cuando tenía doce años Japón estaba en guerra y fue obviamente hacia el final de la guerra que el país experimentó los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki”, me dijo Kenzaburo Oe el año pasado en Tokio, Japón. Oe tiene 80 años, obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1994 y es uno de los intelectuales y activistas humanitarios más respetados de Japón [4]. “En el momento, por supuesto, la bomba atómica significó para mí, y también para mi madre y nuestras familias y para todas las personas, una gran conmoción. En aquel entonces, fue la peor catástrofe que jamás habíamos visto, por lo que el sentimiento de tener que sobrevivir a esto, de superar esto y de renovarse fue grandioso”.

La obra de Kenzaburo Oe es conocida en todo el mundo, pero el autor afirma que lamenta no haber escrito jamás una novela sobre la bomba atómica. Reconoce el gran mérito de los sobrevivientes de los ataques en mantener vivas las historias: “Los habitantes de Hiroshima que padecieron el peor sacrificio fueron, por supuesto, las decenas de miles de personas que murieron al instante. Sin embargo, hubo muchos sobrevivientes. Después del fin de la guerra y de las bombas, en los cinco años posteriores, Japón estaba ocupado militarmente (por Estados Unidos) y en ese momento no era posible para los hibakusha, que es como llamamos a los sobrevivientes de las bombas atómicas, crear cualquier tipo de organización propia. Recién cinco años después de que se lanzaran las bombas, los sobrevivientes pudieron por primera vez crear su propia organización. En aquel entonces, su único eslogan era jamás permitir que esto se repitiera, jamás permitir que haya nuevos hibakusha”.

Desde entonces, los hibakusha han ocupado un lugar central en el movimiento pacifista japonés y adoptaron como símbolo un origami en forma de grulla de la paz. Sadako Sasaki tenía apenas dos años cuando Hiroshima sufrió el impacto de la bomba. Sadako sobrevivió, pero a los 12 años le diagnosticaron leucemia, una de las enfermedades provocadas por la radiación de la bomba. Un amigo del hospital le dijo que si hacía mil grullas de papel se le concedería un deseo. Con la esperanza de vencer su enfermedad, Sadako comenzó a crear las intrincadas aves de papel. Murió el 25 de octubre de 1955.

No obstante, el movimiento pacifista de Japón sigue con vida. Muchos japoneses se siguen organizando para reclamar la abolición de las armas nucleares, pero también para que se eliminen las plantas nucleares. Kenzaburo Oe dijo al periódico francés Le Monde: “Hiroshima debe quedar grabado en nuestra memoria: es una catástrofe aún más dramática que los desastres naturales porque fue provocada por el ser humano … Mostrar el mismo desinterés por la vida humana en las plantas nucleares es la peor traición a la memoria de las víctimas de Hiroshima”, afirmó el autor. El movimiento a favor del cierre permanente de las plantas nucleares de Japón parecía estar a punto de triunfar después del desastre ocurrido en Fukushima en marzo de 2011. Sin embargo, el gobierno conservador del primer ministro Shinkzo Abe, que asumió el poder inmediatamente después del desastre, ha prometido reavivar la energía nuclear en el país y tiene el proyecto de volver a poner en funcionamiento antiguas plantas inactivas e incluso, de construir nuevas.

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Japón: contra la energía nuclear

Del otro lado del mundo, en Los Álamos, Nuevo México, el lugar donde se fabricó la bomba atómica, se sigue realizando investigación para la fabricación de nuevas y supuestamente “mejores” armas nucleares. Para conmemorar el 70° aniversario de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, activistas por la paz realizarán una convención en la ciudad cercana de Santa Fé, así como vigilias en la entrada del ultrasecreto laboratorio de investigación sobre armas nucleares de Los Álamos. Como activista por la paz y referente social de larga trayectoria, el padre John Dear afirma: “Le dijimos a Dios: lo que tardaste 15.000 millones de años en crear, podemos destruirlo en 15 minutos”.

Las palabras de Dear se suman a las de uno de los artífices de la bomba, J. Robert Oppenheimer. Oppenheimer era físico y director del Proyecto Manhattan, el monumental proyecto científico estadounidense que desarrolló las bombas. La primera bomba atómica fue detonada el 16 de julio de 1945 en el desierto de Nuevo México, en un lugar especialmente elegido para hacer la prueba llamado Trinity. Al observar la explosión y la nube de humo con forma de hongo que ésta generó, Oppenheimer recordó las palabras de Visnú en el texto sagrado hindú Bhagavad-guita [5], [6]: “Ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos”.

Hiroshima es un monumento a la locura de las armas nucleares. El año pasado, al caminar por el predio del Museo de la Paz de Hiroshima pude ver el Monumento a la Paz de los Niños, erigido en homenaje a Sadako Sasaki y a los miles de niños víctimas de las explosiones. El monumento está adornado con miles de grullas de papel. En la base está grabado un llamamiento a todos nosotros: “Este es nuestro grito, esta es nuestra plegaria: paz en el mundo”.

Hiroshima and Nagasaki, 70 Years After the Atomic Bombs Were Dropped

By Amy Goodman and Denis Moynihan.

The world changed irrevocably 70 years ago, on Aug. 6, 1945, when the United States dropped the first nuclear weapon in history on the civilian population of Hiroshima, Japan. Three days later, the second and, to date, final atomic weapon used against human targets was dropped on Nagasaki, Japan. Hundreds of thousands were killed. Many were horrifically burned, and thousands suffered the long-term impacts of radiation poisoning. Survivors of those two horrible blasts, called “hibakusha” in Japanese, still live, and still recount their experiences. While the world has avoided nuclear attacks since those two days in 1945, the potential for nuclear devastation is forever hanging over us. Born from the ashes of those two awful bomb blasts, however, was a nuclear abolition movement that still wages a peaceful campaign to eliminate these weapons.

I was a child at the age of 10 ... when Japan experienced the bombings of Hiroshima and Nagasaki”, Kenzaburo Oe told me in Tokyo last year. Now 80 years old, Oe is the 1994 winner of the Nobel Prize for Literature, and is one of Japan’s most highly respected intellectuals and humanitarians. “At the time, what was a great shock to me, but also my mother, our families, all the people at that time, was of course the atomic bomb. This was a greater catastrophe than anything we had ever known”.

For all of his great writings, known around the world, Oe said it is his greatest shame that he never wrote a novel about the atomic bombings. He gives great credit to the wounded survivors for keeping the stories alive: “Japan was under (U.S. military) occupation, and at that time it was not possible for the hibakusha, which is what we call the survivors of the atomic bombs, to create any kind of organization of their own. And five years following the bombings was when they were first able to create their own organization. At that time, their lone slogan was to never allow this to be repeated, never to allow any more hibakusha to be created”.

The hibakusha have served as the core of the Japanese peace movement ever since, taking as their symbol the origami peace crane. Sadako Sasaki was a 2-year-old girl when Hiroshima was leveled by the bomb. Sadako lived, but at the age of 12 was diagnosed with leukemia, one of the diseases caused by the bomb’s lingering radiation. A friend in the hospital told her that if she folded 1.000 origami cranes, she would be granted a wish. Hoping to defeat her disease, she began making the intricate paper cranes. She died on Oct. 25, 1955.

The peace movement in Japan still lives, though, as people there organize to abolish nuclear weapons, but also to eliminate nuclear power plants. Oe told the French newspaper Le Monde, “Hiroshima must be engraved in our memories: It’s a catastrophe even more dramatic than natural disasters, because it’s man-made ... by showing the same disregard for human life in nuclear power stations, (it) is the worst betrayal of the memory of the victims of Hiroshima”. The movement to permanently shut down Japan’s fleet of nuclear power plants seemed on the verge of success after the Fukushima disaster in March 2011. The conservative government of Prime Minister Shinzo Abe that came to power after the disaster, however, has vowed to revive nuclear power there, restarting dormant plants and even building new ones.

Across the world, at Los Alamos, New Mexico, the birthplace of the atomic bomb, research is still conducted on making newer and “better” nuclear weapons. To commemorate the 70th anniversary of the bombings of Hiroshima and Nagasaki, peace activists are holding a conference in nearby Santa Fe, as well as vigils at the gates of the top-secret national nuclear-weapons research laboratory in Los Alamos. As organizer and longtime peace activist Father John Dear says, “We said to God, what it took you 15 billion years to make, we can end in 15 minutes”.

Dear’s words echo those of one of the bomb’s architects, J. Robert Oppenheimer. He was a physicist and leader of the Manhattan Project, the massive U.S. project that built the bombs. The first atomic detonation happened on July 16, 1945 in the New Mexico desert, at a test site called Trinity. Watching the blast and the ensuing mushroom cloud, Oppenheimer recalled the words of Vishnu from the Hindu scripture, the Bhagavad Gita:

Now I am become death, the destroyer of worlds”.

Hiroshima stands as a monument to the madness of nuclear weapons. Last year, walking the grounds of the Hiroshima Peace Museum, we saw the Children’s Peace Monument, in honor of Sadako Sasaki and the thousands of child victims of the blasts. The monument is adorned with thousands of paper cranes. Engraved at its base is a plea to us all:

This is our cry. This is our prayer. Peace in the world”.

Japanese Nobel Laureate Kenzaburo Oe on 70th Anniv. of US Atomic Bombings of Hiroshima and Nagasaki [7]

(15 de agosto de 2015)


[2Una foto excepcional de la explosión atómica que asoló la ciudad japonesa de Hiroshima el 6 de agosto de 1945, vista desde el suelo, se ha encontrado en la biblioteca de una escuela de la ciudad, anunció este miércoles una conservadora del Museo de la Paz. Se cree que la foto en blanco y negro fue tomada unos 30 minutos después de la explosión a unos diez kilómetros al este del hipocentro. Se puede ver la nube mortal elevarse en dos partes diferentes. "Se sabía de la existencia de esta foto por los manuales de historia, pero es la primera vez que se halla una copia", explicó la conservadora. La foto estaba entre numerosos artículos y documentos sobre la explosión reunidos en una escuela de la ciudad mártir. Las fotos más conocidas de la explosión y del champiñón mortal se habían tomado desde el cielo por la US Airforce. La bomba ’Little Boy’ lanzada por el bombardero B-29 estadoundense ’Enola Gay’ causó cerca de 140.000 muertos. La que lanzaron tres días después, el 9 de agosto, contra Nagasaki, mató por su parte a 70.000 personas. Seis días más tarde, Japón capituló. Rebelión, 10-01-2013.

[3Testimonio animado de un sobreviviente de la bomba de Hiroshima

[5Bhagavad Gita tal como es

El Bhagavad gita tal Como Es es la edición del Gita mas utilizada y de mayor venta en todo el mundo. Es la fuente principal sobre temas del yoga y un conciso resumen de la sabiduría Védica de la India.

Trata de 5 verdades básicas y la relación de cada una con las demás. Estas verdades o tattvas son:

Krishna o Dios

El alma individual

El mundo material

Karma

El tiempo.

La Gita explica la naturaleza de la conciencia, el ser y el universo. Es la esencia del saber espiritual de la India y la respuesta a preguntas hechas por filósofos durante siglos.

Traducción y comentarios por A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada.

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[6- BHAGAVAD GITA Bhagavad Gita Translation, Annie Besant, 1895